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LAS COSAS Y SUS NOMBRES
SAN
VALENTÍN
LA
GRAN FIESTA ANUAL DE EXALTACIÓN DE LA PAREJA Y DIGNIFICACIÓN DEL SEXO
ELEVÁNDOLO A LA CATEGORÍA DE AMOR
RITOS de obligado cumplimiento para celebrar dignamente la fiesta de SAN
VALENTÍN
Por
San Valentín se supone, y es el punto de partida que corresponde en
esta fiesta, que a toda pareja la une el AMOR, o que para ella el sexo
está impregnado de AMOR.
Si no es verdad el resto del año, por SAN VALENTÍN ha de serlo
Hay que acordarse de expresar de vez en cuando el amor con gestos y
palabras que lo hagan patente.
Si uno u otra lo han ido olvidando o postergando a lo largo del año,
para SAN VALENTÍN toca.
Los comerciantes nos dan miles de ideas para que nuestras palabras de
amor no se las lleve el viento.
Hay que recuperar de vez en cuando la emoción de los primeros
encuentros y el clima del inicio de la convivencia.
Si no ha habido ocasión para ello durante el año, la fiesta de SAN
VALENTÍN es el momento indicado.
Todos necesitamos sentirnos queridos, deseados, contemplados,
complacidos... Las penurias de cada día no nos dejan tiempo para estos
refinamientos.
Para SAN VALENTÍN no hay excusas que valgan. Del mismo modo que por
Navidad toca ser bueno con todo el mundo, por SAN VALENTÍN toca ser
bueno con tu otra mitad.
QUERER
Los
sentimientos son realmente difíciles de encerrar en palabras. De hecho
pertenecen al mundo de lo inefable (lo que es imposible fablar,
porque no cabe en las palabras). Eso da lugar a que llegados a este tema
las palabras sean sumamente escurridizas o más bien que las cosas se
escurran de las palabras.
El verbo querer
lo hemos tomado del latín quaerere, que está muy lejos
del significado que actualmente damos en español a esta palabra. Y aun
en nuestra lengua tiene dos valores bien diferenciados. Cuando decimos "Te
quiero", el verbo no vale lo mismo que cuando decimos "Querer
es poder".
El
significado básico de quaerere, que en España se
pronunciaba "querere" (para convertirse en
"querer" sólo necesitó perder la e final, como todos los
infinitivos), es "buscar"; de ahí, "intentar
obtener"; de ahí "preguntar" y "suplicar".
Esta dispersión del significado hace que estén emparentados con el
verbo querer, conceptos que le son tan ajenos como cuestión,
cuestionar, encuesta, inquirir, inquisición, adquirir, adquisición,
requisito, requerimiento... en todos los cuales está presente la raíz quaer
del presente o quaest de la forma nominal o
supino.
Cuando
pasamos a su sinónimo amar, que procede directamente del latín amare,
nos encontramos con un fenómeno parecido de dispersión. Tal como en
nuestra lengua se usa sólo en el ámbito del amor, en francés por
ejemplo, se escapa de ese ámbito; y donde nosotros decimos "me
gusta tal o tal cosa", los franceses dicen "yo
amo tal o tal cosa".
Más aún,
posiblemente gracias a esa equivocidad del verbo amar en francés, que
tanto significa amar como gustar, y porque algunas diferencias hay en la
forma de vivir la cuestión en un país y en otro, los franceses (¿o
acaso más bien las francesas?) han podido fraguar la feliz expresión "hacer
el amor", que hemos incorporado de mil amores, porque en
nuestra lengua, para expresar lo mismo sólo disponemos de tecnicismos o
de groserías. Algo habrá en esto del "Dime que me quieres,
aunque sea mentira". Al fin y al cabo en francés es casi lo mismo
decir "Te quiero" que "Me gustas". Quizás sea ésa
la causa de que no nos parezca ningún contrasentido hacer el amor sin
amor.
http://www.elalmanaque.com/sanvalentin/
Mariano
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