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LAS
COSAS Y SUS NOMBRES - ORIGEN
DE LA PALABRA
ASTROLABIO
Es una palabra
de origen griego, aunque el objeto que denomina es universal con toda
probabilidad. El astrónomo griego Hiparco, muerto 125 años antes de
Cristo, parece el probable inventor de este instrumento en la cultura
occidental, con el que se pasaba del único punto de referencia (el
gnomon), al punto de referencia múltiple y en planos entrecruzados. Con
él consiguió este genial astrónomo clasificar las estrellas por
magnitudes, precisar el movimiento de los planetas a base de epiciclos,
describir de forma admirable la precesión de los equinoccios y un largo
etcétera.
Pero quien cosechó la
gloria fue Ptolomeo tres siglos más tarde, porque acertó a
sistematizar estos conocimientos y ponerles nombre en su "Síntesis
de astronomía" luego conocida como "Almagesto".
Él fue quien bautizó a este invento con el bello nombre de astrolaboV
(astrolábos) o astrolabion
(astrolábion). Entendía y explicaba el propio Ptolomeo que este
instrumento servía para tomar la altura de los astros.
Y pensó precisamente en
el concepto de tomar, captar, capturar (no observar, calcular,
medir), porque en ese caso lo podía haber llamado "astrómetron",
pero no lo hizo. La palabra astrolabio expresa la idea de que se
trata de una red en que quedan cogidos, fijados los astros. En efecto, el
primer elemento de la palabra responde a asthr
(astér);
la raíz es astr-
(astr-), que significa estrella y nos lleva a astro (un cultismo
que usamos para denominar indistintamente todos los cuerpos celestes). Y
el segundo elemento, -labio es una forma nominal del verbo lambanw
(lambáno), que significa coger, capturar, tomar, y sería por tanto,
capturado, o capturador; de donde es razonable inferir que Ptolomeo denominó
así al astrolabio para dar a entender que se trataba de un capturador
de estrellas.
Sabemos de la poca importancia
que le dieron los romanos a la astronomía, así que a la hora de reproducir
la palabra griega de este instrumento que les quitó muy poco el sueño,
vinieron a llamarlo astrolapsus; pero no en época clásica, sino
ya en el siglo V de nuestra era. Fue Macrobio, gramático enciclopedista
romano, quien entre informaciones de todo género nos dejó la referencia
a este instrumento en la recopilación de astronomía contenida en Saturnaliorum
libri VII.
Es improbable que fuese
él el autor de esta corrupción que trasladaba el significado de tomar,
captar (del griego lambáno) a resbalar, caer, deslizarse (que es
el significado de lapsus, de lapso, lapsare). En español,
por más que nos suene el segundo elemento como "labio", no hemos
hecho más que transcribir fielmente la palabra griega. Se define como instrumento
astronómico que servía antiguamente para medir la altura de los astros
sobre el horizonte. Era de metal, graduada, en forma de planisferio o esfera
descrita sobre un plano, y se usaba principalmente en el mar para determinar
la altura del polo y de los astros. Se le llamaba también esfera armilar
(del latín armilla = brazalete, anillo, pulsera, aro, círculo o
anillo de hierro) porque está formada por un conjunto de anillos graduados,
algunos de ellos articulados en torno a un eje, formando el conjunto una
esfera reticulada. Gracias a este instrumento, pudo desarrollarse la astronomía
y hacerse un uso racional de ella a lo largo de más de un milenio. El secreto,
la multiplicación de los puntos de referencia.
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