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ALMANAQUES
Y CALENDARIOS 2008
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Los ALMANAQUES,
a lo largo de su historia, han ofrecido
de todo: desde los antiquísimos conocimientos astrológicos y los
consejos médicos a ellos ligados, hasta las doctrinas religiosas,
el teatro, la música, la historia, la política,
la filosofía, las ciencias, la navegación (almanaques astronómicos),
las noticias de sociedad, el comercio, toda actividad humana y
todo conocimiento.
Los
ALMANAQUES han sido siempre calendarios con contenidos
dosificados día a día, constituyendo por ello una apreciadísima
alternativa de los libros y las revistas especializadas.
Fieles
a esta memorable tradición, Los editores de EL ALMANAQUE ofrecemos, además
de la edición diaria completa, los siguientes ALMANAQUES ESPECÍFICOS,
con el objeto de que cada uno pueda elegir el de su preferencia
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Más
en http://www.elalmanaque.com/Calendarios/index.htm
CALENDARIO
INDIO
Para
hablar con propiedad deberíamos decir calendarios
indios, porque la mayor singularidad en cuanto a la medición del
tiempo por parte de los indios es que pretenden remontarse al principio
de los tiempos (un principio infinito no sólo por indefinido, sino
también por la inmensidad de su lejanía). Si los calendarios que se
confeccionaron sobre la cronología bíblica se remontan a la creación
de Adán, el calendario brahmánico se remonta al origen de Brahma y de
Sira, prácticamente a la eternidad.
Pero
al margen de estas elucubraciones místico-matemáticas de corte pitagórico,
el calendario convencional de la India se mueve dentro de las
coordenadas de los calendarios de las demás culturas, y resuelve de
forma análoga el problema de que la duración de la órbita de la
Tierra alrededor del Sol no sea divisible por un número exacto de días,
sino que da 365’2422008. Es decir que un día sidéreo (dividiendo el
tiempo que dura el viaje anual de la Tierra alrededor del Sol entre
365), nos da un pico de casi 4 minutos más por día, con lo que el día
sidéreo viene a ser de 24 horas, 3 minutos, y 56,555 segundos. Pero
como la rotación de la Tierra sobre sí misma dura exactamente 24
horas, y el día es la unidad más inamovible, he aquí que periódicamente
hay que intercalar los días que acaban faltando. El año sidéreo lo
computan en 365 días, 6 horas, 12 minutos, 36 segundos y 56 centésimas.
La regulación la hacen por ciclos de 12 años y de 60 años (12 x 5). A
los años se les asignan los nombres por reglas muy complejas.
El
calendario indio está formado por meses lunares puros, que se cuentan
por tanto de luna nueva a luna nueva. Los años ordinarios son de 354 o
355 días (Samvatsara Mana),
y los embolísmicos (bisiestos) son de 383, 384 o 385 días (Adhica
Samvatsara). Pero con los meses lunares persisten los meses solares,
recibiendo los lunares el nombre del mes solar; y cuando en un mismo mes
solar tienen comienzo dos meses lunares, ambos reciben el mismo nombre,
llevando el primero el sobrenombre de Adhica,
y el segundo el de Nija. El año
“bisiesto” recibe el nombre de fasli.
El mes lunar está formado por una mitad clara, llamada Sudi,
y otra oscura llamada Badi.
Cada una de estas mitades está formada por 15 tithis;
el nombre de los 14 primeros es su numeral, mientras el del 15º es Sudi
Purnihma si corresponde al plenilunio, y Badi
Amavasia si corresponde al novilunio. También las horas del día
tienen sus propios nombres. Y como veíamos en el calendario babilonio,
es la hora con que empieza el día la que da nombre a éste. La cuenta
de los días del mes tiene también su singularidad, al depender
totalmente de la luna. De hecho se cuentan los meses por números
exactos de días: cuando la parte decimal es inferior a 0’5 días, no
se cuenta; y cuando es superior a 0’5, se le añade un día entero al
mes.
La
semana india coincide con la nuestra: es de 7 días. Sus equivalencias
son: Domingo, Ravi-vara;
Lunes, Soma-vara; Martes, Mangala-vara;
Miércoles, Budha-vahra;
Jueves, Gurú-vara; Viernes, Sukra-vara;
Sábado, Sani-vara. El día
sideral se divide en 60 gharis;
cada ghari se subdivide en 60
palas; éstas en 60 vipalas;
ésta en 60 atipalas; éstas
en 60 kachthas; ésta en 60 nimechas;
ésta en 60 lavas; y
finalmente la lava se divide
en 60 kchanas. El día civil
tiene también sus propias divisiones: está formado por 60 dhatas,
que se dividen en 60 vinadikas,
formadas a su vez por 60 vipalas.
Y finalmente el día solar está compuesto por 60 dandas,
que se dividen en 60 vibealas.
He ahí una catarata de divisiones sexagesimales, capaces de eternizar
cada instante.
El
año indio está dividido en 6 estaciones, una cada dos meses: Vesanta
(primavera), Grichma (verano),
Varea (lluvias), Sarad
(otoño), Hemanta (invierno) Sisiva
(fresco). Además de estas divisiones tienen las eras: el 3102 a. de
J.C. empieza la era Kaliyuga;
el 3078, la era Lokakala; el
545, la era de Buda; el 59, la
era Samvat Vrikramadityak; y
ya en nuestra era, en el año 249 empieza la era
Kulachuri. Un auténtico diluvio de nombres.
Mariano
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