|
ALMANAQUES
Y CALENDARIOS 2008
|
|
Los ALMANAQUES,
a lo largo de su historia, han ofrecido
de todo: desde los antiquísimos conocimientos astrológicos y los
consejos médicos a ellos ligados, hasta las doctrinas religiosas,
el teatro, la música, la historia, la política,
la filosofía, las ciencias, la navegación (almanaques astronómicos),
las noticias de sociedad, el comercio, toda actividad humana y
todo conocimiento.
Los
ALMANAQUES han sido siempre calendarios con contenidos
dosificados día a día, constituyendo por ello una apreciadísima
alternativa de los libros y las revistas especializadas.
Fieles
a esta memorable tradición, Los editores de EL ALMANAQUE ofrecemos, además
de la edición diaria completa, los siguientes ALMANAQUES ESPECÍFICOS,
con el objeto de que cada uno pueda elegir el de su preferencia
|
Más
en http://www.elalmanaque.com/Calendarios/index.htm
CALENDARIO
EGIPCIO
Como
dice el padre de la Historia, Herodoto, Egipto es un don del Nilo: un
don no sólo en el aspecto económico y político, sino también en el
religioso y científico. Del mismo modo que el Nilo condicionó su
unidad política, su forma de economía, su extraordinario sentido higiénico
cuya expresión última era la momificación (las crecidas del Nilo
dejaban tras sí mucha podredumbre, con la que era preciso saber
manejarse), su conocimiento avanzado de la geometría (las crecidas son
de nuevo el motor), y con ella la aritmética, también fue el Nilo el
padre del profundo conocimiento astronómico que desarrollaron los
egipcios, porque éste se desbordaba cada año con precisión de cronómetro,
iniciándose las crecidas siempre el mismo día, y con ellas todo un
proceso inmutable de vida y muerte vegetal, animal y humana. El gran
referente celeste era la estrella Sirio,
a la que los egipcios llamaban Sotis. Se trata de la estrella a
de la constelación del Perro Mayor. Es la estrella más resplandeciente
del cielo. Su nombre significa “brillante”, y su salida helíaca
coincidía con el solsticio de verano, la gran fiesta solar, y con la
crecida del Nilo.
Siendo
Sirio el gran astro, cuyo resplandor prodigioso cantan Homero y Hesíodo
y celebran muchos otros autores antiguos, los egipcios iniciaron su
calendario cuando coincidió su orto helíaco con el día 1 del mes
Thoth, el primero de los doce meses egipcios. Este fenómeno astronómico
de produjo el año 2782 antes de Cristo, en el que se inició la llamada
era sotíaca. El año egipcio constaba de 12 meses iguales, de 30 días,
con lo que la suma del año era de 360 días, a los que se añadían al
final los 5 epagómenos
(complementarios). Los meses se agrupaban en tres estaciones de cuatro
meses cada una. El día era de 24 horas, y se consideraba su inicio a
las 12 de la noche.
Les
ocurrió a los egipcios lo mismo que a los romanos antes de la reforma
juliana, que la acumulación de los decimales de día habían desplazado
el calendario civil muchos días con respecto al calendario astronómico.
El año 238 a. de J.C. se reunieron en Cánope, en el templo de los
dioses Evergetas los jefes de los sacerdotes-sabios, los llamados hierográmatas
(los gramáticos o letrados sagrados) y demás jefes religiosos de
Egipto para afrontar la reforma del calendario: se trataba de hacer
coincidir la celebración de la aparición de Sotis en el cielo, con su
aparición real. La solución fue la misma que adoptó el calendario
juliano unos siglos más tarde: añadir cada cuatro años un día más a
los días epagómenos (los sobrantes de la cuenta de 12 meses iguales).
Los celos entre los sacerdotes de distintas regiones hicieron fracasar
la reforma.
Se hizo célebre Cánope porque allí se encontró en 1866 una estela
erigida por Tolomeo III Evergetes I, en griego, en jeroglífico y en demótico,
conteniendo un edicto (el Decreto de Cánope) en el que de paso que se
manda rendir culto a él, a su esposa y a una hija de ambos
prematuramente muerta, se hace referencia a una reforma del calendario
en estos términos: “Para que
las estaciones se sucedan según una regla absoluta y según el orden
del mundo, y para que no suceda que los ritos y fiestas que corresponde
celebrar en invierno caigan en verano, a causa de la alteración de un día
cada cuatro años, en la salida del astro (Sirio); y que tampoco otros
ritos y fiestas celebradas en verano caigan más tarde en invierno, como
ya se ha visto y acaba de suceder; de hoy en adelante, en el presente año,
compuesto de 365 días más los 5 adicionales, y luego cada cuatro años
se intercalará, entre los 5 días epagómenos y el nuevo año, un día
consagrado a la fiesta de los dioses Evergetes.” (Evergetes son
los dioses bienhechores, los que obran bien). He ahí en el decreto bien
resumida la reforma del calendario egipcio tan decisiva como la de Julio
César en el calendario romano, pero con siglos de adelanto. Como nota
arqueológica conviene observar que gracias a este decreto pudo Champolión
culminar la interpretación de los jeroglíficos.
Mariano
Arnal [+] Articulos
Buscador temático del Almanaque LÉXICO
 |
MESOAMERICA:
OLMECAS, MAYAS, AZTECAS
de AIMI, ANTONIO
Editorial: ELECTA 2003
11.90 €
El
descubrimiento de América coincidió con el momento en que el
imperio azteca había alcanzado el apogeo de su esplendor artístico,
arquitectónico y urbanístico. Las colosales pirámides rituales
de Tenochtitlán, la capital destinada a convertirse en Ciudad de
México, constituyen el capítulo que concluye la historia
milenaria de las civilizaciones de Mesoamérica. Los restos de las
antiguas ciudades emergen hoy en contextos naturales fascinantes,
desde la costa atlántica hasta el altiplano mexicano, desde la
península del Yucatán hasta los bosques a orillas del Pacífico.
Edificios, esculturas, orfebrería, pinturas y códices que nos
remiten a una página extraordinaria de la historia del arte y la
civilización universales.
|
Historia
Civilizaciones - Egipto
- Mesopotamia
- Grecia
- Roma
- Egipto
- Mitologia
- Incas
- Mayas
- Otros
pueblos
VIDEOS
SOBRE ALMANAQUES http://www.elalmanaque.com/videos1/calendarios/index.htm
|