|
ALMANAQUES
Y CALENDARIOS 2008
|
|
Los ALMANAQUES,
a lo largo de su historia, han ofrecido
de todo: desde los antiquísimos conocimientos astrológicos y los
consejos médicos a ellos ligados, hasta las doctrinas religiosas,
el teatro, la música, la historia, la política,
la filosofía, las ciencias, la navegación (almanaques astronómicos),
las noticias de sociedad, el comercio, toda actividad humana y
todo conocimiento.
Los
ALMANAQUES han sido siempre calendarios con contenidos
dosificados día a día, constituyendo por ello una apreciadísima
alternativa de los libros y las revistas especializadas.
Fieles
a esta memorable tradición, Los editores de EL ALMANAQUE ofrecemos, además
de la edición diaria completa, los siguientes ALMANAQUES ESPECÍFICOS,
con el objeto de que cada uno pueda elegir el de su preferencia
|
Más
en http://www.elalmanaque.com/Calendarios/index.htm
LAS
COSAS Y SUS NOMBRES - ORIGEN
DE LA PALABRA
CALENDARIO
REPUBLICANO
 |
Si
con la Revolución Francesa se pretendía entrar en una nueva
era, había que cambiar de calendario. Los padres de la
Revolución tenían conciencia de que estaban poniendo el
mundo patas arriba, y que el cambio que traían era desde las
mismas raíces. Además de las instituciones políticas tenían
que cambiar los esquemas mentales en que se movía la
humanidad.
Y tenían claro que si no modificaban el calendario, nunca
llegarían a ese cambio profundo; porque los días de la
semana recordaban a los grandes dioses por los que había
pasado la cultura occidental, y con la Revolución no podía
haber más diosa que la Razón. A ella le dedicaron la
catedral de Notre Dame, porque a partir de entonces tenía
que ser la Razón nuestra única diosa y Señora. Había que
borrar todo rastro de romanismo, porque en él estaba la raíz
de la esclavitud.
|
Y
había que descolocar el calendario de tal manera, que la traducción al
reaccionario calendario gregoriano que regía en toda Europa, fuese un
verdadero galimatías, para cuya resolución se precisaban unas
complicadísimas tablas. Había que alejarse del pasado todo lo posible.
La
profundidad de la reforma del calendario da la medida de cuán profunda
se pretendía la Revolución; pero su fracaso nos da también la medida
de lo mal que habían medido la realidad cultural con la que se
enfrentaban. El Calendario Republicano duró apenas 12 años: desde
octubre de 1793 hasta septiembre de 1805. Pero no todo él, porque
resulta que los franceses no se avenían a vivir cada mes en tres décadas
en lugar de las cuatro semanas (¡encima perdían cada mes un día de
descanso!), y antes de la institución del imperio, habían vuelto ya a
la semana tradicional. Subsistieron, claro está, durante la vigencia
del nuevo calendario, los calendarios subversivos, con los que la gente
se entendía mucho mejor. Y fue en la semana, la más persistente
agrupación de días de todos los calendarios de la historia, donde
sufrió su primera derrota el calendario de la ilustradísima República.
Puestos
a cambiar, lo cambiaron todo,empezando por los meses, pero con una
incoherencia: empeñados como estaban en asentar el sistema decimal en
el mismo calendario, pusieron en práctica este principio en las
semanas, convirtiéndolas en décadas, y en los días, haciéndolos de
10 horas, que se dividían en cien minutos (propiamente centésimas), y
éstos en 100 segundos. Pero por lo visto les pareció excesivo ir a los
diez meses, cosa que hubiesen podido hacer perfectamente, puesto que
instituyeron los días epagómenos o complementarios al final del
año: 5 los años normales, y 6 los bisiestos. Esto lo hicieron copiando
otros calendarios, claro está, por mantener todos los meses de 30 días.
Y copiando la idea griega de las Olimpíadas (eran de hecho una unidad
de tiempo que celebraban con especial solemnidad) crearon las Francíadas,
formadas por el ciclo de tres años de 365 días más uno de 366. El año
empezaba a las 12 de la noche del día en que se producía el equinoccio
de otoño, con lo que se volvió a los calendarios de Oriente Medio y el
antiguo romano, en que eran los sacerdotes quienes fijaban las variables
del calendario según su entender o según sus intereses; en este caso
eran los astrónomos quienes debían fijar el principio del año y la
sucesión de los años bisiestos.
No
se devanaron excesivamente los sesos para crear los nombres de los meses
y de los días de la semana. Al poco tiempo de instituido el nuevo
calendario, se aceptó la autoridad del poeta Fabre d’Eglantine para
darles un toque literario a los nombres de los meses, que acabaron
siendo: 1, Vendemiaire (el mes de la vendimia; recordemos que
empiezan el año en nuestro septiembre); 2, Brumaire (el mes de
las brumas); 3, Frimaire (el de la escarcha); 4. Nivose
(el de la nieve); 5, Pluviose (lluvioso); 6, Ventose
(ventoso); 7, Germinal ( = ); 8, Floreal ( = ); 9 Prairial
(el de las praderas); 10 Messidor (el de las mieses); 11, Thermidor
(el del calor); 12, Fructidor (el de los frutos). Los días de la
semana eran: Primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi,
septidi, octidi, nonidi y decadi.
Calendario
Revolucionario o Republicano Francés
|
Nombre
|
Significado
|
Desde el...
|
Hasta
el... |
| Vendimiario |
(de
la vendimia) |
22
de septiembre |
21
de octubre |
| Brumario |
(de
las brumas) |
22
de octubre |
20
de noviembre |
| Frimario |
( de
las escarchas) |
21
de noviembre |
20
de diciembre |
| Nivoso |
(de
las nieves) |
21 de
diciembre |
19 de
enero |
| Pluvioso |
(de
las lluvias) |
20 de
enero |
18 de
febrero |
| Ventoso |
(de
los vientos) |
19 de
febrero |
20 de
marzo |
| Germinal |
(de
las semillas) |
21 de
marzo |
19 de
abril |
| Floreal |
(de
las flores) |
20 de
abril |
19 de
mayo |
| Pradial |
(de
los prados) |
20 de
mayo |
18 de
junio |
| Mesidor |
( de
la recolección) |
19 de
junio |
18 de
julio |
| Termidor |
(del
calor) |
19 de
julio |
17 de
agosto |
| Fructidor |
(de
los frutos) |
18 de
agosto |
16 de
septiembre |
Este
calendario fue aprobado por la Convención Francesa el 5 de octubre
de 1793.
Cada mes tenía 30 días. A los 5 sobrantes se los denominaban
"epagómenos" según unos
o "sansculótidos" según otros y se dedicaban a
fiestas. |
|