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LAS
COSAS Y SUS NOMBRES
ETIMOLOGIA - LÉXICO
MONOTEÍSMO
A pesar de tratarse de
una palabra formada con elementos griegos, se trata de un cultismo
formado en el estudio de las religiones comparadas. No existe por tanto
en griego, pero sí su contrario: poluqeothV (polyzeótes),
palabra con la que se designa el politeísmo, aunque estrictamente
significa "múltiple divinidad"; en efecto, qeothV (zeótes)
significa divinidad. Pensaron en el politeísmo, que era el sistema
religioso en que vivían, pero el término monoteísmo, ni se les ocurrió
formarlo.
De haberlo hecho
hubiese tenido la forma análoga al politeísmo, y lo hubiesen llamado monozeótes.
La terminación de ambos opuestos en –ismo nos da idea de su
modernidad, alineados con los innumerables –ismos que han producido
las religiones y las doctrinas políticas. Procede evidentemente del
griego esa terminación, y es precisamente eso lo que identifica todos
los ismos como cultismos.
La mayor singularidad
del monoteísmo es su oposición al politeísmo. Digo que se trata de
una singularidad, porque la forma más generalizada de culto fue el
pluralismo religioso, en línea con el pluralismo étnico. El mismo
principio de la exogamia, también el más frecuente, imponía la
pluralidad religiosa. Se veía como lo más natural del mundo que la
mujer, que pasaba a integrarse a otra tribu, fuese a ella con sus
propios dioses.
Los mismos
romanos, poliétnicos desde sus mismos orígenes, tenían una gran afición
a ampliar el panteón ( el templo de todos -pan /pan- los dioses
-qewn / zeón-) romano con los dioses de sus enemigos vencidos.
Les gustaba llevarse cautivos reyes y dioses. Israel tuvo que superar el
problema de la unidad de pueblo y de culto con un cierto nivel de
endogamia.
Precisamente tuvieron
graves problemas coincidiendo con el reinado de Salomón, el de mayor
esplendor de la historia de Israel. Tuvo este gran monarca multitud de
ciudades que le pagaban tributo, y en garantía de que no se producirían
levantamientos ni traiciones, tuvo también tantas mujeres como ciudades
tributarias, que al no estar en régimen de servidumbre, sino de
alianza, no podían ser privadas de su libertad, entre ellas la de
culto: en el mismo palacio de Salomón se practicaba la idolatría.
Y como tantas veces había
advertido Yahvé, con los ídolos y con las costumbres de los pueblos de
alrededor vino la decadencia del culto del Dios único y como
consecuencia de ello el abandono de sus preceptos y la decadencia del
pueblo. Por eso Yahvé le impuso a su pueblo como parte de su alianza,
el exterminio sagrado. Nada de contemporizar con otros pueblos, otros
cultos y otras culturas.
El monoteísmo
cristiano y el musulmám fueron poliétnicos desde el primer momento.
Precisamente ese fue el gran dilema que tuvieron que resolver los mismos
apóstoles, en medio de una fuerte tendencia judaizante y por tanto monoétnica
y exclusivista de las primeras iglesias. El islamismo, seguramente
gracias a la prohibición de representar figuras animales y humanas,
escapó a cualquier forma de politeísmo.
El cristianismo en
cambio, en vistas de que no podía desarraigar las antiguas fiestas y
ritos paganos, optó por el reciclado de dioses, ritos y fiestas por el
procedimiento de cambiarles la titularidad. Ese fue el fundamento del
movimiento iconoclasta en los siglos VIII y IX en el Imperio bizantino.
Los iconoclastas consideraban idolátrico el culto de los santos.
Mariano Arnal [+] Articulos
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LOS
ORIGENES DE LA HUMANIDAD (2 VOLS.) (INCLUYE 4 DIPTICOS): DE
LA APARICION DE LA VIDA AL HOMBRE; LO PROPIO DEL HOMBRE
de COPPENS, YVES y PICQ, PASCAL
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El hombre moderno -Homo sapiens_ aparece como el último
representante de una línea evolutiva de monos antropomorfos
africanos, a los que se da el nombre de homínidos. Pero hace solo
400 siglos, nuestros antepasados cromañones y los hombres de
Neandertal cohabitaban en las tierras de Europa después de
haberse codeado durante más de 50.000 años en el Cercano
Oriente. Mucho antes, hace unos 2 millones de años, en África,
otros hombres de especies distintas y sus parientes parántropos
(o "casi hombres") evolucionaban en las mismas
comunidades ecológicas. Todos andaban erguidos, poseían un
cerebro voluminoso, tallaban la piedra y consumían carne. Antes,
aún, el pequeño mundo de Lucy se iba poblando de otras especies
de australopitecos, distribuidos por todo el continente africano.
Y después, nuestros orígenes se dispersan en la profundidad de
los tiempos geológicos, iluminados por algunos fósiles.
Esta obra, a la luz de los descubrimientos más recientes,
recompone el improbalbe fresco de nuestra historia desde hace más
de 50 millones de años. Y lo que aparece dibujado no es un árbol
de la evolución que tiende al advenimiento del Homo sapiens, sino
un matorral, podado por los cambios del entorno, que solo ha
podido conservar una rama de nuestra familia evolutiva. El hombre
moderno no ha hecho más que comenzar a tomar conciencia de su
lugar en la historia de la vida. |
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