LAS CLAVES
LÉXICAS :
Y EL VERBO SE HIZO CARNE
Desde el punto de vista de
la crítica textual, no hay mucho que discutir. Lo que sea el Verbo (Verbum
en latín y LogoV /
lógos en griego), se hizo carne. Nos hemos habituado ya a la
terminología rompedora, revolucionaria del cristianismo, y la cruz nos
suena como algo glorioso, cuando es el no va más de la ignominia; y la carne
en que se convirtió Dios nos suena a algo tan sublime y misterioso como
la Encarnación, que es toda una guapada teológica. Pero
hablamos de tormento en un caso, y de carne-alimento en otro. Y de la
penosísima condición humana, que se trataba de remediar de alguna
manera, desde su misma raíz.
El judaísmo y el cristianismo han
sido hasta el momento el intento más exitoso por sacar a la humanidad
del bache en que por su condición humana está metida. También el
islamismo lo intentó y lo sigue intentando; posiblemente con menos
fortuna porque actúa en un sustrato cultural distinto, del que no es
nada fácil arrancarse. Todo movimiento que se aparte demasiado del
sustrato cultural al que sirve, acaba muriendo. Y ahí estamos, por más
que huyamos.
El análisis léxico nos permite
entrar en los temas por una puerta si no divertida, al menos diversa.
Distinta de la habitual. En la recolección de palabras de bandera que
van apareciendo en esta ya larga andadura por los campos del léxico,
estamos dando con algunos hallazgos importantes, que ni siquiera podemos
señalar cuáles son.
El método consiste simplemente en
echar a andar, a ver qué sale. Igual que los arqueólogos se dedican a
escarbar pacientemente, a ver qué sale, aquí también nos dedicamos a
escarbar todos los días, incluídos los festivos (esto es al fin y al
cabo un festival y un festín) entre los montones de palabras.
Y de la misma manera que eligen los
arqueólogos los yacimientos que consideran más ricos, nosotros hemos elegido
como principal yacimiento, el de las palabras que nos pueden llevar al origen
del hombre, las que nos ayuden a descubrir cómo se hizo hombre, o qué
formas de vivir le hicieron hombre.
De ahí ese rondarles los viernes,
sábados y domingos a los nombres con que nos hemos llamado y nos seguimos
llamando, a ver si a fuerza de escarbar en el mismo corro acaba apareciendo
alguna de esas piezas inconfundibles que nos acerquen a nuestros orígenes.
Cierto es que vamos tras una tesis
sobre el origen del hombre; pero los materiales que encontramos, ahí los
exponemos, de manera que cada uno pueda reordenarlos y reorientarlos hacia
donde quiera. Por fortuna el material léxico es bastante menos manipulable
que el material "científico", porque para valorarlo no se necesitan
ni largas carreras técnicas, ni complicados y misteriosos laboratorios
de acceso restringidísimo. Estamos en aquello de la feliz competencia lingüística
universal de Chomsky.
EL ALMANAQUE sigue con sus espesuras dominicales.
Hoy, siguiendo en el filón del hombre comestible, atamos un par de cabos
más con la encarnación y los dos nombres que tiene la carne en griego
(parece que uno específico para la carne de crianza; nosotros tenemos el
específico de "caza" para referirnos a la carne que no es de
crianza).
UNA
FRASE
Cada cual interpreta a su manera
la música de los cielos. Proverbio chino
El
REFRÁN
GUÁRDATE DEL ENEMIGO QUE LLEVAS
EN TI Y CONTIGO
Pocas veces nos paramos a
pensar que por lo general somos nosotros mismos los que más daño nos
hacemos. Por eso, en vez de esforzarnos en salvarnos del mal que otros
hacen contra nosotros, deberíamos esmerarnos más por salvarnos del
mal que nos hacemos nosotros mismos.
LAS
COSAS Y SUS NOMBRES
ENCARNACIÓN
Encarnación
viene de carne. El concepto arranca del texto de san Juan que
dice: "Y el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros". Un texto traducido con la más
exquisita fidelidad. La Vulgata dice: "Et Verbum caro
factum est et habitavit in nobis", traducción estricta
respecto al original griego, que dice: kai o
LogoV sarx egeneto kai eskhnwsen en hmin (kái
o lógos sarx egéneto kai eskénosen en emín). Al examinar el término
griego sarx / sarx
(genitivo, sarkoV
/
sarkós), encontramos que tiene el mismo valor que para nosotros
tiene su traducción "carne".
Llamaban así los griegos a la
carne del hombre y de los animales, por oposició a la sangre
principalmente; y también por oposición a los demás elementos del
cuerpo que no son carne (sangre, huesos, intestinos...); a la carne
considerada como alimento, por supuesto; al cuerpo humano en oposición
al espíritu, al alma; y a la carne o la pulpa de una planta.
Dejo
apuntado que la oposición carne - espíritu es como para
estudiarla en serio; se mantiene, desde el griego antiguo hasta
nosotros, junto a la oposición cuerpo - espíritu (swma
/ sóma - pneuma / pnéuma), con matices claramente
diferenciados. Lo que llama la atención de este pasaje del Evangelio es
la elección de la palabra más dura entre todas las disponibles para
expresar la misma idea. Habiendo podido decir "Y el Verbo se hizo
hombre (anzrwpoV
/
ánzropos)", o "Y el verbo se hizo cuerpo o tomó cuerpo (swma
/ sóma)", va y elige: "Y el
Verbo se hizo carne (sarx
/ sarx)". ¿Casualidad? Yo diría que en absoluto, sino que fue
una elección cuidadosa.
Por no dejar cabos sueltos, conviene indicar
que hay en griego otra palabra que significa "carne para
comer" y que extiende su significado también a "cuerpo";
se trata de kreaV
/
kréas (gen. kreatoV
/
kréatos), en la que tenemos la raíz cre de crear y
crecer.
Sospecho que en este caso se trata de carne "criada".
Fundo mi sospecha no sólo en la raíz, sino también en la singularidad
de que si los diccionarios no me engañan, no hay ni un solo derivado de
sarx (sarx)
que tenga que ver con los sacrificios (sarx sería
por tanto la carne que se obtiene de animales libres, no de crianza);
mientras que kreaV
da
lugar al grupo kreanomoV
(kreanómos),
kreanomew
(kreanoméo)
y kreanomia
(kreanomía),
que se refieren los tres a la partición y distribución de las carnes
de la víctima de un sacrificio (los sacrificios están vinculados a la
ganadería, no a la caza). Era esta la última elección posible; pero
no procedía, porque así como sarx vale
tanto para carne viva como para carne muerta, kreaV sólo vale para carne muerta, con las características
añadidas de criada y sacrificada.
La clave del misterio de la encarnación no es ajena al nombre
que se le ha dado. Encarnarse es convertirse en carne
comestible. Si en eso acaba toda la epopeya de la Encarnación, justo
será admitir que el final está previsto en el principio. Si el Verbo
se hace carne, es para servir a la humanidad de alimento perpetuo
a través del sacrificio diario de la Eucaristía. El cuerpo y la sangre
de Cristo a cambio del cuerpo y la sangre del hombre. Es el largo camino
del Hijo de Dios para conseguir que el hombre deje de alimentarse de las
carnes y de la sangre del hombre.
Mariano Arnal [+] Articulos
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