China, el legado de los emperadores Ming

La Gran Muralla.

By Enric Ribera Gabandé

La Gran Muralla, La Ciudad Prohibida, la Plaza de Tiananmen y el Templo del Cielo, puntos predilectos de los visitantes

La capital del país más poblado del mundo, con 1400 millones de habitantes, Pekín, es una de las destinaciones preferidas del continente asiático. Gran Muralla es el punto más caliente de su inmenso catálogo turístico, junto con la Ciudad Prohibida, la Plaza de Tiananmen, el Templo del Cielo, y el Palacio de Verano de la Emperatriz

Plaza de Tiannamen


Desde los tiempos más remotos, los emperadores chinos construyeron barreras para defenderse de los bárbaros. Fueron los Ming, en los siglos XV y XVI, quienes erigieron una muralla continua de al menos 7.000 kilómetros. No obstante, desde el siglo IV a.C., las estepas del norte de China fueron ocupadas por pastores nómadas. Éstos dependían de sus vecinos sedentarios del sur para obtener todo lo que no les proporcionaba la estepa, sobre todo productos agrícolas con los que completar una alimentación basada en la carne y los lácteos. Su población era inferior a la de China, pero constituían una grave amenaza.

Los materiales usados en la construcción de los 8851 kilómetros de la Gran Muralla han sido aquellos disponibles en los alrededores de los lugares donde se diseño ésta. Cerca de Pekín se utilizó piedra caliza. En otros puntos se empleó granito o ladrillo cocido. Elementalmente, era una larga tapia de arcilla y arena, cubierta con varias paredes de ladrillo. Eso la hizo muy resistente a los impactos de armas de asedio.

Si bien se han conservado algunas partes al norte de Pekín y cerca de centros turísticos, e incluso reconstruido, la Muralla está en mal estado en muchos lugares. Las partes desaparecidas han servido como fuente de piedras en la reconstrucción de viviendas y carreteras. Hay secciones de la Muralla también propensas a graffiti y vandalismo. Se ha destruido también, porque está en el camino de la construcción. No hay un inventario exhaustivo de ésta, por lo que no es posible decir cuánto de ella sobrevive, especialmente en las zonas remotas.

Uno de los accesos a la Gran Muralla.

Más de 60 kilómetros de la muralla en la provincia de Gansu pueden desaparecer en los próximos 20 años, debido a la erosión de las tormentas de arena. En esos lugares, la altura de la pared se ha reducido de más de cinco metros a menos de dos metros. Las torres vigías que caracterizan a las más famosas imágenes de la muralla han desaparecido completamente. Muchas secciones occidentales de la Muralla se construyeron a partir de barro, en lugar de ladrillo y piedra, y por lo tanto son más susceptibles a la erosión.

La Ciudad Prohibida

La Ciudad Prohibida, conocida también como el Palacio Imperial o Museo del Palacio Imperial y situada en el centro de Beijing, era el centro del poder de las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911) durante un largo periodo desde 1420 hasta 1912.

La Ciudad Prohibida


Ese complejo de palacios fue bautizado como la Ciudad Prohibida porque las personas corrientes no podían entrar sin permisos especiales en aquella época y sólo los cortesanos podían obtener audiencia del emperador.

La magnífica arquitectura y los valiosos objetos culturales y artísticos de la Ciudad Prohibida atraen cada año a siete millones de visitantes de todas las partes del mundo.

La Ciudad Prohibida se construyó entre 1406 y 1420. En ella vivieron 24 emperadores hasta 1911, cuando tuvo lugar la revolución que derrocó al régimen de la última dinastía feudal de China, la Qing.

Uno de los palacios de la Ciudad Prohibida.


El Palacio, de forma rectangular, cubre una extensión de 720.000 metros cuadrados, y ocupa un tercio del eje central de ocho kilómetros de largo que dividía la antigua ciudad de Beijing. “La combinación armónica de las construcciones del Palacio refleja las mejores características de la arquitectura china: el estilo majestuoso, las construcciones perfectas y la buena coordinación de las partes”, indicó Jin Hongkui, subdirector del Museo del Palacio Imperial.

El Tempo del Cielo

Pero a pesar del tamaño de este edificio, no era ni mucho menos el más importante. Ese era sin duda el gran altar circular, no tan bello estéticamente, pero con una importancia mucho mayor. Este era el lugar elegido para la realización de los sacrificios.

El Templo del Cielo.

Fue construido en 1530 y consta de tres terrazas las cuales están bordeadas de barandillas decoradas en mármol blanco. Antiguamente, en el centro del altar circular se encontraba el trono del templo del cielo, un punto especial, pues este punto era considerado por la cultura china como el centro del mundo.

El Palacio de Verano de la Emperatriz

Biblioteca del Palacio de Verano de la Emperatriz.

El Palacio de Verano tiene sus orígenes en 1750 cuando el emperador Qian Long de la Dinastía Qing mandó construir el llamado Jardín de Aguas Rizadas y Limpias en el lugar donde ya había unos anteriores jardines reales.

Barco de piedra del Palacio de Verano de la Emperatriz.

Se dice que trabajaron cien mil obreros para llevar a cabo el proyecto de ampliación y dar más profundidad al Lago Kunming.

Mercado exótico

Pinchos de escorpión, que se agitan aún vivos esperando su destino en la sartén. Larvas a la barbacoa, estrellas de mar fritas o ciempiés crujiente. Son algunos de los piscolabis que pueden probarse en uno de los mercados con más solera de Pekín, y que más morbo generan entre los turistas.

Escorpiones, saltamontes, gusanos, larvas, cucarachas y serpientes que se pueden degustar en el Mercado Exótico de Pekín.

Las cucarachas son buenas para el hígado; la serpiente ayuda a enfriar el cuerpo; los escorpiones, como son de naturaleza venenosa, absorben las toxinas, aseguran algunos de los comerciantes del mercado. Los escorpiones más pequeños vienen de la provincia de Shandong, en el este chino. Los más grandes llegan importados de Tailandia.