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Cómo los electrodomésticos afectan a nuestra salud (para bien y para mal)

Cómo los electrodomésticos afectan a nuestra salud (para bien y para mal)

Puntronic.com muestra cuales son los beneficios y los riesgos para nuestra salud de los principales electrodomésticos

Los electrodomésticos han supuesto una auténtica revolución en nuestra sociedad. Las personas mayores aún pueden recordar cómo era la vida sin nevera, cuando la seguridad alimentaria dejaba mucho que desear, o las duras jornadas de lavado que soportaban habitualmente las mujeres. Estos aparatos no llevan mucho entre nosotros, pero ya no podríamos vivir sin ellos. Tienen enormes ventajas, aunque también algunos inconvenientes. Según datos que maneja la empresa la empresa de referencia en venta de electrodomésticos online www.puntronic.com el cien por cien de los hogares españoles tienen, al menos, un electrodoméstico grande. El más popular es la nevera: el 99,9 % cuentan con ella, incluso por encima de los que poseen un televisor, que son el 99,2 %. El 99,1 % tienen lavadora, mientras que la secadora independiente solo la disfrutan el 21,6 %. Si hablamos del lavavajillas, el dato está en el 43,5 %.

Sin embargo, muchos de estos grandes electrodomésticos pueden presentar riesgos si acumulan demasiados años de uso, por ineficiencia y por defectos de seguridad. Actualmente la mayoría de las personas, a la hora de comprar, piensan más en las medidas del aparato y en su precio que en las ventajas o desventajas para la salud, cuando no debería ser así. La seguridad eléctrica, el ruido, las vibraciones, la capacidad de conservación de alimentos, la eliminación de ácaros y bacterias… son factores que considerar en la elección de un electrodoméstico u otro. Esto es lo que, según Puntronic.com, muestra cuales son los beneficios y posibles riesgos para nuestra salud de los principales electrodomésticos:

La nevera mejora la seguridad alimentaria

El hueco del que se dispone en la cocina es decisivo para elegir la nevera, pero no solo habría que pensar en sus medidas, sino en cuáles son las necesidades del usuario: ¿come siempre fuera de casa?, ¿congela a menudo?, ¿cuántos son en la familia?, ¿consumen más verduras o más carnes y pescados? De acuerdo con las respuestas, deberá optar por una clásica nevera de dos puertas, por un combi (congelador y nevera con termostatos independientes) o incluso por un frigorífico americano con dispensador de hielo y agua fría.

El frigorífico es un elemento de seguridad alimentaria que permite conservar los alimentos en perfecto estado durante más tiempo, lo cual también es un factor de ahorro. Es muy importante que tenga la máxima eficiencia energética porque, a diferencia de otros electrodomésticos, este siempre estará encendido.

Posibles riesgos: si no se regula bien la temperatura, puede congelar demasiado, con lo que gastará más y no mejorará los alimentos ni los sabores. Hay que instalarlo fuera de fuentes de calor y con espacio suficiente para que no se dificulte la ventilación.

La lavadora, un aliado contra las alergias

Es un electrodoméstico esencial tanto si uno vive solo como en compañía; además de porque evita las incomodidades de lavar a mano, que dañan la piel, la espalda y las articulaciones por la necesidad de efectuar movimientos repetitivos, también porque lavar a máquina permite emplear menos agua y eliminar la suciedad de forma más eficiente.

Existen marcas y modelos con programas especiales para personas alérgicas, y aunque no haya problema con los alérgenos, sí conviene emplear la lavadora para mantener a raya algunos nidos de ácaros como los que se forman en los peluches, las alfombras, cortinas, almohadas… Se deben meter en la lavadora con cierta regularidad. Por cierto, que los peluches también se pueden introducir en el congelador en una bolsa de plástico durante 24 horas para eliminar los ácaros.

Conviene elegir lavadoras con capacidad para poder meter todas esas cosas voluminosas del hogar, como los cojines, pero también que ofrezcan programas de media carga para no gastar de más y ponerlas a funcionar cuando sea necesario.

Otra función imprescindible contra las bacterias es poder regular la temperatura, para ello habrá que comprar aparatos de alta eficiencia energética. En caso de alergias, está indicado el lavado a 60º.

Posibles riesgos: el ruido. Es importante que la lavadora sea silenciosa, aunque se coloque en la terraza o el tendedero, para que no moleste ni a sus propietarios ni a sus vecinos. El nivel de ruido se mide en decibelios (dBA), una lavadora que tenga menos de 50 dBA durante el lavado, o equivalente a una conversación normal, y menos de 60 dBA durante el centrifugado es la idónea. Estos son unos ejemplos para que podamos darnos cuenta de la intensidad de los ruidos: canto de un pájaro (10), gritar (80) bocina coche (90), Discoteca (110) o una taladradora de obra (120). Estar sometidos a muchos ruidos puede producirnos inquietud, inseguridad, impotencia, agresividad, desinterés, falta de iniciativa, o incluso depresión.