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MUNDOS SUBTERRÁNEOS Explora un Universo Desconocido

LA REALIZACION DE UNA AVENTURA EN PANTALLA GIGANTE 

La verdad es muy sencilla: ciertas personas se introducen en cuevas  porque la mayoría no lo hace. 
Se trata del impulso de explorar que, de un modo u otro, experimentamos todos los humanos. 
En nuestros primeros días, cuando el asombro crecía alrededor
nuestro, todos éramos exploradores.

Tim Cahíz, A Wolverine is Eating My Leg

Acerca de la producción

   Una mujer morena y atlética se balancea al borde de un precipicio, provista de una linterna, una cuerda y un arnés que la protegen de precipitarse al vacío. Después de dar una última mirada al azul del cielo y al sol que brilla sobre ella, se desliza lateralmente para empezar un viaje de cientos de metros de profundidad, hacia la oscuridad más absoluta. Como un astronauta, se dirige a un mundo extraño, aunque en este caso se trata de un universo terrenal. 

   ¿Qué motivos impulsan al ser humano a arriesgar su vida, introduciéndose en las profundidades húmedas, oscuras y peligrosas de una cueva? El universo subterráneo lleva siglos oculto en un halo misterioso, pertrechado de visiones dantescas, de cámaras de horrores y de abismos del Hades. 

   Hasta tiempos recientes, la pasión por la espeleología ha sido difícil de compartir porque son pocos los capacitados para explorar cuevas peligrosas de forma segura. Por este motivo, los realizadores de Mundos Subterráneos se han empeñado en captar las emociones más íntimas del rappel y de la espeleología buceando por los rincones más ocultos, aunque a través de la realidad proporcionada por la fotografía IMAX, capaz de situar a los espectadores en el propio centro de la acción. “Las cuevas son entornos hermosos y sorprendentes, perfectos para ser filmados en gran formato”, ha dicho su director Steve Judson. “Las cuevas proporcionan el escenario ideal para una experiencia IMAX completa.” 

  Para adentrarse en las profundidades de unas cuevas inhóspitas y desconocidas, Hazel y Nancy deben sortear no pocos obstáculos que a menudo ponen su supervivencia a prueba: completa oscuridad, riesgo de inundaciones, falta de oxígeno y el peligro de verse mortalmente atrapadas. Por supuesto los espeleólogos están acostumbrados a todo ésto, porque forma parte de su tarea.   

  Las cuevas que se exploran en Mundos Subterráneos ofrecen unas condiciones extremas que oscilan entre las temperaturas árticas bajo cero de Groenlandia, hasta las que sobrepasan los 100 grados Farenheit del desierto de Arizona, lo cual no hace más que intensificar los peligros existentes.

 

  Mundos Subterráneos representa con toda seguridad la filmación más compleja de todas cuantas ha realizado MacGillivray Freeman. El equipo de Judson tuvo que rodar a 50 pies de profundidad y a centenares de pies de altura, se vio obligado a realizar cordadas de rappel y a salvar obstáculos a tirolina. A menudo tuvieron que luchar contra las adversidades climatológicas para lograr captar imágenes inéditas de los parajes más recónditos de la tierra. 

  En palabras de Judson: “al final conseguimos superar todas nuestras expectativas. Es uno de los aspectos más divertidos de este tipo de género - llegar a casa con unas imágenes imposibles.”


Localización  1: Little Colorado River Canyon, Arizona.

Destino: Una cueva de piedra caliza ubicada en lo alto de la pared de un cañón.

Misión: Rappel de 300 pies al interior de una cueva inexplorada. 

   Las cuevas se formaron en las capas de piedra caliza en el norte de Arizona antes de que ríos como el Little Colorado y el Colorado penetrasen en el sistema del Gran Cañón, y fue el flujo de dichos ríos lo que descubrió las entradas de las cuevas, que han permanecido inexploradas durante miles de años. Su acceso es extremadamente difícil, cosa que pudo comprobar el equipo de Mundos Subterráneos.  

  Greg MacGillivray y Steve Judson querían filmar las cuevas en el sudoeste para proporcionar un contraste muy marcado respecto del entorno húmedo y glacial de Yucatán y Groenlandia. “Terminamos encontrándonos en otra localización maravillosa”, en tierra navajo, al lado de la garganta del río Little Colorado, cuya profundidad alcanza los 3.000 pies en algunos lugares.  

   La filmación de las cuevas en el sudoeste no es una tarea nada fácil y así lo comenta el productor ejecutivo de Mundos Subterráneos, Earl Wiggins. No obstante, a pesar de la cooperación de los navajo, era imposible aproximarse a dicha cueva de otra manera que no fuera desde el aire. 

  Y las espeleólogas tuvieron que efectuar un arriesgado rappel hasta la entrada de la cueva con sus cuerdas de escalar, como era su costumbre, pero para las cámaras IMAX y todo el material preciso, el equipo tuvo que poner a prueba su imaginación. 

 Construyeron un “brazo” de aluminio retráctil extra largo, lo adosaron a las rocas y encajaron un montacargas de modo que cualquier miembro pudiera descender a 300 pies de profundidad y, al mismo tiempo, paralelo pero separado de la roca unos 20 pies. 

   Una vez en el interior de la cueva, la cámara IMAX tuvo la oportunidad sin precedentes de captar una de las sensaciones vitales que motivan a los espeleólogos: una gruta impresionante, de unos 120 pies de largo, cuyas paredes estaban recubiertas de cristales punzantes a modo de banderitas.  

 Nancy Aulenbach agrega: “Permanecer en el interior de una cueva que tiene millones de años me hizo dar cuenta de que toda esta belleza hubiera pasado desapercibida para siempre de no haber sido por el río que nos la ha mostrado. Por otra parte, me sirvió de recordatorio de algo que yo no ignoraba: la mayoría de las cuevas del mundo siguen todavía vírgenes.” 

   Incluso esta cueva de la garganta del río Little Colorado permanece, en parte, inexplorada. Conseguimos trazar varios itinerarios remotos en su interior, pero no tuvimos el tiempo suficiente para explorarlos a fondo. “No me queda la menor duda de que en el futuro alguien volverá a esta cueva y descubrirá nuevos rincones”, añade Greg Wiggins. “Cuando teníamos las cámaras en reposo, Nancy y Hazel pasaban el tiempo hurgando en sitios tan recónditos donde ni siquiera un equipo tan sofisticado como el nuestro hubiera sido capaz de introducirse.”  

   Mientras se rodaban estas secuencias nuestros equipos también utilizaron una Spacecam para tomar vistas aéreas de una travesía con tirolina entre los dos lados de un cañón. La Spacecam es un instrumento que puede ser operado desde el exterior de un helicóptero y que hasta ahora había sido poco utilizado en fotografía IMAX, cosa que no amedrentó al equipo de Judson. “Durante toda esta filmación tuve siempre muy claro que cuando se trabaja con el mejor y más apasionado material humano se consiguen las imágenes de mayor calidad e intensidad, y esto es lo que la audiencia percibe como una experiencia totalmente nueva”, resume Judson.

Localización  2:   Groenlandia, Círculo Glacial Ártico.

Destino:   Una cueva de hielo.

Misión:   Exploración de los misterios de la vida por debajo de los cero grados. 

   Aunque la mayoría hemos tenido ocasión de visitar algún tipo de cueva durante nuestra vida, sólo algunos pocos afortunados han vivido la experiencia, de las más apasionantes, de adentrarse en una cueva glacial. La creencia popular sostiene que las cuevas estás hechas de piedras y barro, pero las del Círculo Glacial Ártico no tienen nada que ver con esto. Se trata de unas grutas azuladas y muy hermosas por donde fluye el hielo fundente. Las cuevas de hielo son entornos que inspiran un verdadero respeto y que no se parecen a ningún otro lugar de la Tierra: se diría que conforman un mundo de fantasía invernal inmerso en un abismo de burbujas heladas. Estas cuevas se forman a partir de las aguas de ríos que circulan por las simas de los glaciares. El hielo es tan compacto que a menudo se manifiesta de un color índigo muy característico que, a su vez, crea halos, auras y otros resplandores fantasmagóricos que nos crean la ilusión de estar en otro mundo. 

   El equipo de Mundos Subterráneos no ignoraba que para poner de manifiesto la aventura de la espeleología en todo su esplendor debía incluir en el rodaje un episodio de aventuras en una caverna de hielo, pero la dificultad estaba en cómo llevar a cabo una tarea tan audaz. La espeleología en una cueva glacial presenta unas dificultades de logística extremas, incluso sin cámaras ni equipo de producción; imaginemos pues lo que significa trabajar a veinticinco grados F bajo cero y con vientos de más de cien millas por hora, en un entorno constantemente cambiante que se fundía y quebraba a nuestro alrededor. De hecho, la oportunidad de llevar a término esta hazaña en Groenlandia sólo se presenta durante unas pocas semanas en otoño, cuando se puede penetrar en las cuevas con una relativa seguridad, aunque los enormes témpanos de hielo cuyo peso es de centenares de toneladas nunca llegan a desaparecer y el riesgo de su desplazamiento es imprevisible. Una visita prematura nos hubiera recibido con una lluvia de cascadas en las que nos hubiéramos ahogado en cuestión de minutos. Postergar la visita hubiera representado exponernos a unas temperaturas gélidas y a tempestades de viento de gran intensidad. 

   ¿Cómo íbamos a hacer para que una cámara IMAX funcionara en unas condiciones tan frías en las que la mayoría de los componentes electrónicos se resisten a funcionar? El equipo de Mundos Subterráneos utilizó una cámara IMAX Mark 2 especialmente diseñada para una previa ascensión al Everest. Dicha cámara había sido puesta a prueba mediante un test de temperatura durante el cual debía permanecer veinticuatro horas en un congelador a cincuenta grados bajo cero, lo cual representa unas condiciones bastante similares a las que debía enfrentarse en el rodaje en Groenlandia. 

   El equipo y la cámara para bajas temperaturas se transportaron en avión a la pequeña población de Kangerlussuaq, de 325 habitantes, y posteriormente se trasladaron a Groenlandia y al glacial en helicóptero. La travesía final se efectuó a pie, debiendo cruzar una cima cubierta de hielo, resbaladiza y plagada de grietas. “En una filmación de gran formato se magnifica todo, puesto que debemos utilizar cámaras más grandes, focos de mayor tamaño y rollos de cinta mucho más pesados que los que se emplean en las producciones tradicionales. Así pues, aun cuando avisamos al piloto del helicóptero de que íbamos a llegar muy cargados, no por ello dejó de asombrarse al ver la magnitud de la carga”, confiesa Brad Ohlund, director de fotografía de Mundos Subterráneos. “Aterrizamos en Groenlandia con setenta y cinco cajas de equipo que debían a su vez ser transportadas en avión al Círculo Ártico. Cuando llegamos allí nos veíamos obligados a menudo a cargar con mochilas de 50 a 70 libras de peso, lo cual aumentaba el riesgo de que en cualquier momento pudiera romperse la superficie de hielo bajo nuestros pies”. El equipo de filmación se dio cuenta asimismo de que debido a lo remoto de la localización cualquier operación de evacuación por motivos de emergencia médica podría resultar sin lugar a dudas muy lenta. “En realidad estábamos tremendamente aislados”, admite Steve Judson, “pero para casos de emergencia teníamos un plan muy detallado a fin de que el helicóptero pudiera efectuar operaciones de salvamento”. 

   Ohlund lo resume así: “Todas y cada una de las operaciones de esta filmación se hicieron en precario, lo cual nos hizo sentir todavía más satisfechos cuando regresamos a casa con un material rodado muy espectacular de un lugar desconocido para la mayoría y que, por supuesto, nadie había tenido ocasión de ver en una sala IMAX”. 

   Para Hazel Barton y Nancy Aulenbach la expedición a la cueva de hielo significó un sueño hecho realidad. Barton estaba segura de que encontraría unos “bichitos” exóticos y microscópicos para su investigación médica y que sólo sobreviven a temperaturas glaciales. Por su parte, Aulenbach ardía en deseos de añadir a su formidable currículum de espeleóloga una experiencia totalmente nueva. Ambas se unieron al equipo dirigido por el espeleólogo francés Janot Lamberton, a su hijo Mael y a su compatriota, el  doctor Luc Moreau, glaciólogo. Era imposible haber colaborado con un grupo más experto que aquel. Janot y Mael Lamberton ostentan el record mundial de descenso a la cueva de hielo más profunda: 665 pies. 

  Antes de que los espeleólogos franceses permitieran que Hazel y Nancy se introdujeran en la cueva tuvieron que aprender a utilizar los piolets y crampones adecuados para cruzar el denso hielo ártico. Asimismo se vieron obligadas a reaprender las técnicas tradicionales de su especialidad, como puede ser el rappel y la travesía con cuerdas, con la peculiaridad de que en este caso iban pertrechadas con guantes de un grosor extraordinario, crampones adosados a sus piernas y, en general, ropa de abrigo muy voluminosa. También descubrieron los peligros asociados al empleo de clavijas para hielo, o puntos de anclaje que se pueden desprender repentinamente con un estallido similar al de una bala si el hielo se expande. El equipo durmió en tiendas de campaña sobre el hielo, para lo cual tuvieron que colocarse dos capas de ropa interior termoprotectora y cuatro sacos de dormir, uno dentro del otro, para poder sobrevivir a aquellas noches tan frías. 

   Cuando estuvieron a punto para su hazaña, los Lamberton condujeron a las dos mujeres a una cueva de hielo horizontal paralela a la superficie helada. Janot estaba preocupado porque una “ola de calor” amenazaba la integridad del techo de la gruta. Su diagnóstico fue que la entrada a la cueva sólo sería segura hasta las doce del mediodía, lo cual limitaba muy seriamente la exploración y la filmación del día. Más adelante, cuando la temperatura descendió, los Lamberton pudieron conducir a Hazel y a Nancy a un “molino” o plataforma de hielo extremadamente delgado que se halla sobre charcos de hielo fundente. Su descenso a una profundidad de aproximadamente 500 pies hizo que esta expedición fuera todavía más arriesgada. “En esta cueva”, confiesa Steve Judson, “cada movimiento representaba un peligro”. “Un piolet podía hacer caer una enorme placa de hielo, y carámbanos del tamaño de una jabalina podían desprenderse en cualquier momento. 

   Puesto que se necesitaba una pericia tan grande para efectuar el descenso a una cueva de hielo, MacGillivray Freeman Films decidió llevar a la expedición a Gordon Brown, cineasta experto en el área de la espeleología y cuya peligrosa misión contó con el beneplácito de los Lamberton. En efecto, Brown había rodado anteriormente las escenas de rappel y travesía con Sylvester Stallone en la película de acción “Cliffhanger”, de riesgo incuestionable. En una secuencia, Gordon cayó al vacío mientras rodaba pendiente de una cuerda, y chocó contra un muro de hielo. La pieza frontal de la cámara IMAX, con una lente de 30 mm, fue a parar a las profundidades del río que fluía bajo sus pies. Por fortuna Gordon pudo comprobar que la cámara y su preciada película permanecieron indemnes tras el accidente, aunque personalmente sufrió cortes en la cabeza y el médico de la expedición debió aplicarle varios puntos de sutura. 

   “No se puede imaginar lo difícil que resulta realizar operaciones tales como cambiar una lente o un rollo de película cuando estás encaramado a una plataforma cubierta de hielo, en medio del frío y de la humedad y sometido al agobio de la ropa y los crampones”, explica Brad Ohlund. “Fue una hazaña prodigiosa. En una cueva de hielo siempre existe un enorme potencial de muerte por accidente y tuvimos que ser muy conscientes de ello”. 

   Arriba, en la superficie, el equipo se dedicó a preparar los materiales que debían descender a la gruta, utilizando una polea accionada por un motor de gasolina que estaba anclado a la cima helada. Para no sobrecargar las cuerdas, bajaban únicamente una caja de material óptico o de película cada vez, lo cual significaba una actividad constante. Al final del rodaje todos estos esfuerzos en la lucha contra los elementos valdrían la pena: “A medida que íbamos filmando más nos dábamos cuenta de que lograríamos ofrecer a nuestros espectadores una producción filmada en un entorno totalmente inverosímil que les transmitiría el verdadero espíritu de aquel lugar extraordinario, y ello nos llenaba de júbilo”, explica Steve Judson. 

   La partida de Groenlandia tampoco estuvo desprovista de aventura. Estábamos recogiendo el equipo cuando nos llegaron noticias de que se avecinaba una tormenta al Círculo Artico. Brad Ohlund lo explica de este modo: “Cuando llegó el helicóptero, lo cargamos con tanta gente y equipo que no cabía ni un alfiler. Fue una decisión muy acertada, puesto que quince minutos más tarde el tiempo había cambiado de forma tan repentina que el helicóptero no hubiera podido aterrizar. Tuvimos mucha suerte y hasta el final del rodaje interpretamos que aquello había sido un buen augurio”.

Localización  3:  Tulum, península de Yucatán, Méjico.

Destino:   La tercera mayor cueva fluvial conocida.

Misión: Inmersión hacia nuevos descubrimientos y búsqueda del huidizo Halocline. 

   Además de recónditas, algunas de las cuevas más hermosas y misteriosas del mundo se hallan sumergidas bajo el agua. Debido a su inaccesibilidad estas espectaculares cuevas sólo suelen ser visitadas por los espeleólogos más expertos y osados. Es muy posible que la espeleología con inmersión sea el deporte de aventura más arriesgado y se trata de una experiencia incomparable aunque aproximadamente 350 personas hayan perecido ahogadas a lo largo de la corta historia de este deporte. El sentimiento de ingravidez que se experimenta al flotar entre columnas gigantes, partículas flotantes, escenarios plagados de estalactitas y estalagmitas puede interpretarse como un viaje a un mundo de magia. En palabras de Wes Skiles, director de fotografía subacuática de Mundos Subterráneos: “Los espeleólogos subacuáticos disfrutan de la libertad de volar por debajo del agua a través de un mundo de fantasía subterráneo de belleza sólo comparable al que experimentó Peter Pan volando por las nubes”. 

   El equipo de Mundos Subterráneos viajó a una de las mayores cuevas sumergidas conocidas, ubicada en las profundidades de la espesa jungla de Yucatán, cerca de Tulum, Méjico, histórico emplazamiento de las ruinas de algunos templos maya. El sistema montañoso de esta cueva identificada y conocida como “Dos ojos” se extiende a lo largo de treinta y ocho millas, en cuyo recorrido se distinguen, cámara tras cámara, una serie de formaciones geológicas que se alzan verticales y misteriosas. Tiempo atrás, las cuevas de Yucatán estaban secas y su configuración no distaba de la de otras grutas terrestres. Hace diez mil años, después de la última glaciación, se fueron llenando de agua a medida que el nivel del mar ascendía. 

  Para Hazel Barton, “Dos ojos” significaba una oportunidad única de recoger microorganismos que sólo sobreviven en cámaras subacuáticas. Hazel y Nancy eran conscientes del peligro que significaba adentrarse en aquellos parajes, agotando tiempo y oxígeno y levantando polvaredas de légamo susceptible de cegarlas y de quedar desorientadas hasta el punto de no poder distinguir el norte del sur. Nancy ya había perdido a algunos compañeros espeleólogos que habían sucumbido en incursiones precedentes y decidió permanecer en la superficie del agua, pero Hazel no pudo resistirse a la aventura. “Lo medité profundamente y decidí que el riesgo valía la pena”, agregó Barton. “Como espeleóloga, ardía en deseos de contemplar la inmensa belleza que se esconde bajo el agua; como científico que soy, no podía resistir el potencial de investigación que se me ofrecía. Estaba segura de que podía encontrar ciertos microorganismos que no se hallan en ninguna otra parte.” 

   Hazel se preparó a conciencia practicando técnicas de seguridad entre las que se incluía la cuerda de inmersión, capaz de sacar a flote a un espeleólogo cuando su lámpara falla o el légamo le ciega la vista. Asimismo, la cuerda de inmersión conduce al explorador  de regreso hacia la entrada, con lo cual se ahorra tiempo buscando entre un laberinto de pasillos, con una capacidad de oxígeno limitada. 

   Para un fotógrafo subacuático, una cueva como Dos ojos representa su máxima oportunidad puesto que tiene una visibilidad de 300-400 pies (comparado con la visibilidad de los emplazamientos de submarinismo más famosos que tienen unos 150 pies). Brad Ohlund lo explica así: “Es difícil de explicar pero el agua se vuelve tan transparente que casi se te olvida que estás en ella. Sólo notas una sensación de ingravidez en un entorno terrestre.” No obstante, este sentimiento de seguridad puede transformarse rápidamente en peligro si el fotógrafo queda atrapado, se pierde o se desorienta. 

   Para asegurar  unas buenas condiciones para todo el equipo y a la vez efectuar una filmación de máximo riesgo, MacGillivray Freeman Films contrató a dos de los mejores fotógrafos subacuáticos del mundo, Howard Hall quien ya había participado en “The Living Sea”, otra película de MacGillivray Freeman y candidata a un Oscar y a Wes Skiles, experto en espeleología subacuática (y fotógrafo para National Geographic). Como equipo, la pareja tuvo una des sus experiencias más memorables. Hall, el mayor experto mundial en secuencias submarinas de gran formato, permaneció detrás de la cámara y Skiles, erudito en filmaciones espeleológicas, subacuáticas, dirigió la iluminación y la fotografía. Asimismo, Hall diseñó el envoltorio para la cámara sumergible de Mundos Subterráneos: se trataba de un molde de 300 libras originalmente concebido para protegerse de los arrecifes de coral, de los cascos de barcos naufragados y de los tiburones hambrientos. “Wes Skiles y Howard Hall fueron el Dream Team de la filmación en la cueva subacuática”, comentó Steve Judson, “la combinación de ambos talentos significa haber logrado algunos hitos técnicos totalmente inéditos”. 

   Para el equipo de soporte, Hall, Skiles y MacGillivray Freeman contaron con la inestimable colaboración de buzos muy expertos, muchos de los cuales eran oriundos de EE.UU. pero residentes en Yucatán debido a su gran número de cuevas por explorar y al coste de vida más interesante. Otros llegaron de Florida para aprovechar la ocasión de participar en una filmación sin precedentes. De forma regular, siempre podían contarse 15 buzos en acción, lo cual representaba en algunas ocasiones un verdadero marasmo de cables, cuerdas y equipo diverso.  

 Uno de los aspectos más complejos de la filmación se refiere a la iluminación. Las cuevas subacuáticas son oscuras y, naturalmente, están desprovistas de corriente eléctrica. El verdadero reto de esta filmación consistía en proporcionar una iluminación adecuada al paisaje subacuático y que a su vez pareciera completamente natural, como si solamente estuviera iluminado por la linterna que Hazel llevaba en la cabeza. Para conseguirlo, se utilizaron varios focos adosados a distintos niveles y por lo que respecta a los del fondo, se lastraron para mantenerlos inmóviles. En algunas ocasiones, el equipo de iluminación se veía obligado a trabajar un día entero para conseguir iluminar una única escena. Los generadores instalados en la superficie se encargaban de administrar la energía necesaria a los puntos de luz situados estratégicamente, mediante centenares de pies de cable sumergible. A menudo, el equipo de iluminadores debía trabajar con el barrizal del fondo y cuando la visibilidad brillaba totalmente por su ausencia, se veían obligados a seguir los puntos de luz instalados en los cables para poder salir al exterior. 

   Skiles también empleó micrófonos sumergibles para coordinar la coreografía de la iluminación. El equipo disponía de cuatro tapaderas de cubos de basura gigantes con los que cubrían y descubrían los focos según las instrucciones que recibían. De este modo se creaba una ilusión óptica para dar la impresión de que sólo la linterna de Hazel era el punto de luz que iluminaba el recinto. Skiles corrobora que “se trataba de unos escenarios donde la iluminación fue de las más difíciles que jamás hayamos efectuado. Afortunadamente, conseguimos rodarlos a la primera y a plena satisfacción.” Brad Ohlund agrega: “En el mejor de los casos se puede afirmar que la comunicación subacuática es muy complicada. El equipo de Yucatán consiguió una de las labores más logradas que yo he visto en toda mi carrera profesional.” 

   El reto final de Skiles fue captar el Halocline – la zona de transición donde el agua salada del océano y la dulce de la jungla entran en contacto y crean un espejismo de trazos lumínicos y que por primera vez en su historia se ha trasladado al gran formato. “Se trata de la primera expedición que jamás haya podido captar este fenómeno”, apunta Skiles. “Como buceador puedo afirmar que se trata de una experiencia inenarrable, como si se nadara en una solución de aceite y vinagre dentro de una botella de aliño. Como cineasta, el reto es aún mayor porque en cuanto se agita el Halocline, las aguas se mezclan, se produce una neblina y desaparece por completo la visibilidad. Nos hemos esforzado al máximo para proporcionar al público la extraordinaria sensación de estar genuinamente inmerso en el Halocline. 

   Skiles empleó todas las técnicas de iluminación que él y su equipo habían perfeccionado en “Dos ojos” para finalmente conseguir filmar el Halocline. Con ello se consigue que la audiencia experimente uno de los efectos más extraños y misteriosos de todo el universo. En este ambiente Hazel también pudo conseguir muestras de agua que eventualmente, podría investigar en su laboratorio. Steve Judson estuvo especialmente emocionado pues al no ser el buceador más experimentado del equipo, permaneció en la superficie y contempló toda la aventura desde el ojo de la cámara. En sus palabras: “felizmente, la comunicación entre Wes y yo era casi intuitiva. Yo tenía una lista muy detallada de todo cuanto debía filmar y él siempre regresaba con algo maravilloso.” 

   Entretanto, Brad Ohlund volaba sobre la espesura de Yucatán, empresa no desprovista de sus propios riesgos. “Nos enfrentamos al calor, a la humedad, a tremendas colonias de peligrosas abejas originarias de Africa, a tarántulas gigantes, a serpientes y arañas venenosas e incluso a árboles venenosos cuya proximidad puede provocar unas ampollas terribles en la piel humana”, recuerda Ohlund. 

  El rodaje en Yucatán se benefició de a la colaboración del norteamericano Buddy Quattlebaum, un tipo excéntrico, siempre descalzo y genio de la mecánica que en un abrir y cerrar de ojos sabía encontrar soluciones a todos los incidentes que nos ocurrían en la selva, empleando siempre los materiales más a su alcance. Quattlebaum nos arregló los caminos, nos preparó coches como los de Mad Max y nos facilitó enormemente la tarea a medida que nos adentrábamos en la selva Maya. “Buddy es un personaje increíble con un pasado digamos que...lleno de color”, explica Steve Judson. “Para nosotros supo hacer posible lo imposible, y este es justamente el tipo de persona que necesitamos en un rodaje de estas características.”

ACERCA DE LAS ESPELEOLOGAS

Espeleóloga:  Dra. Hazel Barton 

Especialidad:            Extremófilos o Microorganismos de las profundidades. 

1ª.experiencia en espeleología:  
Mendip Hills, Inglaterra. La única mujer en un grupo exploradores. Cayó por una pendiente de lodo a unos 20 pies de profundidad. 

Compara la espeleología con:         Andar sobre la superficie lunar. 

Es tan amante de la espeleología que:         
Lleva tatuado en su brazo izquierdo un mapa de la Wind Cave South Dakota. 

   La doctora Hazel Barton es científica pero es tan probable encontrarla colgando de un arnés como sentada en su laboratorio. Forma parte de una nueva hornada de “científicos extremos” que exploran los ámbitos más peligrosos de la Tierra en busca de nuevos hallazgos. Barton no se dedica únicamente a la biología sino que también es una experta espeleóloga que ha arriesgado su vida con la esperanza de encontrar microorganismos capaces de salvar la vida de los demás. 

  Nacida en Bristol, Inglaterra, penetró en la primera cueva a la edad de 14 años y cuando cumplió 16 ya era socia en activo del Wessex Caving Club con el cual y gradualmente, fue alcanzando cotas más altas en sus descensos. Más adelante estudió biología en la universidad de West England y para sufragarse sus gastos trabajó como camarera en una popular discoteca de Bristol. No obstante, pocos sabían que pocas horas antes de servir copas, a menudo se la podía encontrar gateando bajo tierra. 

  Sucesivamente, Barton marchó a la Universidad de Colorado donde obtuvo su doctorado y con frecuencia acudía a efectuar exploraciones en el Wind Cave National Park que alberga un sistema de cuevas complejo y de diversos niveles. También se convirtió en experta cartógrafa de cuevas y ha creado docenas de mapas tanto de cuevas secas como subacuáticas que le han valido sendos premios. 

  Cuando terminó su doctorado en microbiología, Barton fue instructora en el departamento de cirugía del centro de Ciencias para la Salud de la universidad de Colorado y presidió el Colorado Grotto de la National Speleological Society y a un nivel superior, el informe de las cuevas de la región de las Montañas Rocosas. En la actualidad está llevando a cabo investigación en el laboratorio Norm Pace de la University of Colorado in Boulder, sobre los fármacos resistentes a la tuberculosis. Es asimismo directora de la National Speleological Society y de la Quintana Roo Speleological Society.

 

Espeleóloga:  Nancy Aulenbach 

Especialidad: Rescate en cuevas, ecología y conservación de cuevas. 

Primera experiencia espeleológica que recuerda: 
James Cave, Carolina del
norte, a los 3 años de edad, acompañada de sus padres, se cayó en un pasaje y se hizo sangre en el labio.

Compara la espeleología con: jugar en el barro. 

Es tan amante de la espeleología que: tiene tatuado un murciélago en la parte inferior de la espalda. 

  Nancy Aulenbach es espeleóloga de toda la vida y dice sentirse más cómoda bajo tierra que en su superficie. Desea con todo su corazón salvar Mundos Subterráneos para que puedan verla las futuras generaciones de exploradores y científicos. Participa activamente en actos de conservación entre los que se incluye la limpieza de graffiti y de otros desperdicios que puedan hallarse en las cuevas. Por otra parte ha participado en expediciones científicas relacionadas con la espeleología, efectuando inventarios biológicos y estudios geológicos e hidrológicos referentes a la formación de cuevas. 

  Aulenbach se crió, literalmente, bajo tierra. Su familia la introdujo a la espeleología a muy temprana edad y antes de cumplir los diez años había visitado docenas de cuevas en el sudeste de EE.UU. Actualmente ejerce de asistente en la escuela Montessori de Georgia sin relegar en absoluto sus actividades de exploración. También actúa como instructora en el equipo del National Cave Rescue y es socia del “Tiny Team”, un grupo de espeleólogos muy hábiles cuya pericia para introducirse en los entresijos más recónditos es imprescindible cuando se trata de rescatar a alguien en un lugar de difícil acceso. 

  Aulenbach es también conocida por su pericia tanto en el terreno de la exploración como en el de la investigación. En setiembre de 1999 se la convenció para que se uniera al prestigioso Explorers Club, una organización internacional de la cual son miembros honorarios sir Edmund Hillary, Jacques Cousteau y Jane Goodall. Prácticamente cada fin de semana se la puede encontrar en alguna cueva del sudeste junto a Brent, su marido y también espeleólogo, que le propuso casarse con ella en la orilla de una cueva de Georgia conocida como Neversink. 

SALVEMOS LAS CUEVAS

   ¿Están en peligro las cuevas? Puede parecer que estén demasiado alejadas y que su difícil acceso las salvaguarde, pero desgraciadamente, no es así. Las cuevas pertenecen a un ámbito de la Tierra muy frágil y pueden sufrir daños que a veces ocasionan los visitantes sin quererlo. El hecho de tocar una parte característica de la cueva puede parar para siempre su desarrollo. Ello se debe a que los aceites naturales contenidos en nuestra piel pueden, al tacto, bloquear el flujo de agua a esa formación. Una cueva puede tardar cientos de miles de años en formarse y, una vez dañada, no puede repararse. Aparte de los humanos que en sus visitas a las cuevas pueden destruir accidentalmente una de sus esculturas, existen también no pocos actos de vandalismo.

  Otros elementos que amenazan su supervivencia son la contaminación de las aguas y el depósito de basuras en los orificios o en la boca de las cuevas. Son muchas las personas que dependen de los manantiales y de los ríos que emanan de esas cuevas y de los cuales se abastecen. 

  La contaminación provocada por los pesticidas y los desperdicios animales puede dar al traste con esas aguas y, asimismo, es capaz de destruir tanto a los organismos pequeños como a los grandes que allí viven. Como se demuestra en la película, algunos microorganismos son susceptibles de encerrar claves muy importantes tanto para lo que se refiere a la vida en la Tierra como al sistema solar, por no mencionar ciertas aplicaciones médicas con potencial para salvar vidas humanas. 

  La National Speleological Society tiene 12.000 socios y más de 200 grottos (asociaciones filiales). Por lo que se refiere a cuevas es la mayor organización mundial. La NSS brindó su colaboración a MacGillivray Freeman para ubicar personajes, localizaciones y revisar guiones cinematográficos. Por otra parte NSS también ha participado en la elaboración del website y en la aportación de material didáctico. Muchos espeleólogos que prestaron su ayuda en la producción de la película son socios de NSS, con inclusión de Hazel Barton y Nancy Aulenbach. 

  La National Speleological Society sostiene que las cuevas tienen un valor científico además de recreativo y escénico y por ello su intención es la de propugnar su conservación mediante programas efectivos que induzcan un comportamiento responsable por parte de sus visitantes. Se contemplan asimismo acciones que conduzcan a la investigación y al conocimiento para evitar o subsanar su deterioro y otros proyectos especiales en colaboración con otras entidades afines a la conservación de espacios naturales. Para más información sobre NSS se puede consultar: www.caves.org. 

  En los departamentos federales las cuevas están protegidas por el Federal Cave Protection Act y en 25 estados por las leyes estatales pertinentes. Dicha legislación prohibe tanto las acciones delictivas contra las cuevas como el hurto de cualquier elemento que se encuentre en las mismas. Para averiguar si su estado dispone de legislación al respecto, visite: www.caves.org/section/ccms/bat2k/index.htm

                 ACERCA DEL EQUIPO DE FILMACION 

Greg MacGillivray (Productor, cineasta).

Greg MacGillivray, presidente de MacGillivray Freeman Films, ha filmado más de 2 millones de pies de película en 70mm., lo cual representa un hito aún no superado en la historia del cine. Desde que en 1976 lanzara “To Fly!”, su empresa en Laguna Beach se ha dedicado a producir películas en gran formato. Veinte años más tarde, “To Fly!” fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso y se incluyó en los archivos del registro nacional de cinematografía de EE.UU por considerarse una de las películas más importantes del siglo. 

MacGillivray ha trabajado asimismo en Hollywood, colaborando en la dirección y fotografía de “El resplandor” de Stanley Kubrick, en la filmación de la película seleccionada para los premios de la Academia, “Jonathan Livingston Seagul” y en la oscarizada “Sentinels of Silence”. MacGillivray Freeman Films ha producido 25 películas para la pantalla gigante y ha desarrollado dos novedosos modelos de cámara para gran formato: la de alta velocidad (cámara lenta) y la primera ultraligera en su especialidad. Su aclamado documental de 1995 “The Living Sea”, fue nominado para los premios de la Academia en la categoría de Mejor documental/tema corto. Su compañía también produjo “Everest”, la apasionante aventura de un equipo internacional de escaladores cuya meta fue la de alcanzar la cima de la montaña más alta del mundo. “Everest” fue la primera película de gran formato que consiguió situarse entre las 10 más taquilleras en EE.UU. Las películas más recientes de MacGillivray para la pantalla gigante son “Dolphins”(nominada al mejor corto documental oscar 2.001) y “Adventures in Wild California”, ambas lanzadas al mercado en el año 2000. 

Stephen Judson (Director, productor, editor).

Stephen Judson es sin lugar a dudas el editor con mayor experiencia en el ámbito del gran formato. A excepción de una película ha editado todas las que MacGillivray Freeman Films ha producido para IMAX®, entre las que se incluyen “Speed”,” To the Limit”,”The Living Sea”,” Stormchasers ”,” The Magic of Flight “, “ Everest” y “Dolphins”. Judson ha colaborado asimismo en el guión y la dirección de “Everest” además de ser uno de sus productores y en el guión y la edición de “Dolphins”. Antes de Cuevas, maravillas desconocidas, Judson dirigió tres películas en formato IMAX® para MacGillivray Freeman: “Time Concerto”, “Homeland” y “Yampa! The Untamed River”. En 1996 dirigió ”A New Day”, la primera película de la empresa en formato 8/70. 

Antes de unirse a MacGillivray Freeman Films, Judson fue galardonado en numerosas ocasiones como guionista, director y editor para varias producciones televisivas y cinematográficas. Judson también colaboró como director, editor y guionista en “U.S.Art”, votada por Information Film Producers of America como una de las diez mejores películas de la década (1970-1980). En 1967 Judson se graduó en literatura inglesa por la universidad de Yale y en 1970 obtuvo una licenciatura superior en cinematografía por la universidad de Southern California. 

Alec Lorimore (Productor).

Aparte de su extensa andadura como guionista cinematográfico en los estudios más importantes, Alex Lorimore cuenta con una experiencia de más de veinte años en el ámbito del gran formato debido a su asociación con MacGillivray Freeman Films. Durante este periodo ha participado en muchas de las películas en pantalla gigante más famosas de todos los tiempos, entre las que se cuentan la nominada para el premio de la Academia “The Living Sea” (producción), “Everest” (producción), “Dolphins” (producción), Mundos Subterráneos (producción) y “At Sea” (guión y producción), con la que en 1993, consiguió el prestigioso Alfred Thayer Mahan Award otorgado por la Liga naval de los EE.UU., por méritos literarios. 

Lorimore es miembro de la Academy of Motion Picture Arts & Sciences (AMPAS) y ha sido seleccionado para una nominación al Oscar por “The Living Sea”. Recientemente ha sido nombrado por la Academia para co-presidir el 4o.Congreso Internacional de Documentales (IDC4), un simposio de tres días de duración que será presentado conjuntamente por AMPAS y la International Documentary Association en agosto de 2002. Graduado por la escuela de cinematografía de la universidad de Southern California, reside en Laguna Beach con su esposa Alison y sus tres hijos de corta edad. 

Brad Ohlund (Cineasta y director de fotografía).

Brad Ohlund trabaja en la industria del gran formato desde hace 25 años. Realizó sus estudios en el Brooks Institute of Photography de Santa Barbara, California y empezando con la clásica “To Fly!” , ha colaborado en otras 28 películas de gran formato. Su participación ha tenido los carices más variopintos, desde las filmaciones submarinas en el Pacífico sur hasta sus incursiones en los primitivos entornos tribales de Nueva Guinea y Borneo. Asimismo tuvo ocasión de filmar desde un avión el ojo de un huracán, a través del cual supo plasmar para IMAX toda la furia de un tornado que se avecinaba. 

En 1996 Brad Ohlund fue un miembro clave de la expedición que MacGillivray Freeman Films envió a filmar “Everest” y que permaneció allí tres meses. En dicho tiempo Ohlund ejerció las funciones de consultor fotográfico y técnico para el equipo de escaladores que realizaban la filmación. También fue responsable de muchas otras secuencias entre las que se incluye el rodaje de una espeluznante avalancha y de tempestades de nieve. Más recientemente participó en la filmación de “Dolphins”, “Adventures in Wild California” y Mundos Subterráneos. En la actualidad se encuentra inmerso en el rodaje de la próxima película de MacGillivray Freeman Films, “Coral Reef Adventure”

Dave Duszynski (Consejero de producción).

Dave Duszynski ha sido director del Omnimax® Theater en el Cincinnati Museum Center desde su inauguración en 1990. Anteriormente fue director del Cincinnati Planetarium donde había estado ubicado el museo de Historia natural. Duszynski está graduado por la universidad Michigan State en astrofísica y comunicaciones. Asimismo, ha colaborado con el Hummel Planetarium en la universidad Eastern Kentucky y ha sido profesor de astronomía en tres facultades de universidades distintas.

Duszynski ha participado como consejero en paneles de producción de películas de gran formato como “Search For The Great Sharks”, “Yellowstone”, “Special Effects”, “The Greatest Places”,” The Magic Of Flight” y Mundos Subterráneos. Entre sus responsabilidades en el Cincinnati Museum Center se incluye la de gestionar las inversiones de películas de gran formato y asimismo, es el gestor de un nuevo proyecto para el desarrollo y la ejecución de otro planetario. 

Jack Stephens (Guionista).

Fue editor literario durante 15 años y profesor de escritura creativa en centros tales como Loyola College y Johns Hopkins University. Jack Stephens es asimismo novelista y poeta. En la actualidad se ha decantado por la carrera de guionista cinematográfico. Mundos Subterráneos es su segunda colaboración con MacGillivray Freeman Films y su primer guión para esta empresa fue “The Magic of Flight”. También debe mencionarse su apreciable participación en la narrativa y estructura de “Wild California”. 

Aparte de su abundante obra poética, narrativa corta, crítica y otros artículos en publicaciones tan diversas como The Washington Post, Sports Afield, Travel & Leisure y The American Poetry Review, Stephens tiene publicados  una novela, Triangulation (Crown, 1990), una colección de poesía, Vector Love (Haw River Books) y un libro infantil, The Ballerina & The Gargoyle (The Galileo Press). Posee sendas licenciaturas, una en especialidad literaria por la universidad Johns Hopkins y la otra en bellas artes por la universidad de Iowa. Ha sido galardonado con diversos premios y asimismo becado por el National Endowment for the Arts. 

Gordon Brown (Cineasta, secuencia Greenland).

Galardonado con cinco premios Emmy, Gordon Brown se ha forjado la  reputación de ser uno de los mejores directores de películas de aventuras del mundo. Brown creció al lado de algunos pioneros de la cinematografía asociada con la aventura deportiva y de este modo pudo aprender de primera mano la técnica sobre filmación, cámaras y otros aspectos relacionados con el reto que representa la producción en algunos parajes remotos. Es un técnico de primera categoría, capaz de construir y modificar cámaras que propician la filmación en las localizaciones más inverosímiles. Ha sido director de fotografía para producciones independientes como “The Face” y ha rodado y dirigido muchos anuncios publicitarios y películas para diversos canales de televisión entre los que se incluyen National Geographic, Discovery, ESPN, ABC y el Outdoor Life Network. 

Wes Skiles (Director de fotografía submarina, secuencia cueva Yucatán).

Wes Skiles es conocido internacionalmente como operador de cámaras de televisión y de cine y, asimismo, como fotógrafo especializado en imágenes submarinas. En sus expediciones ha sabido captar algunos de los parajes más insólitos del planeta entre los que se incluyen ciertas cuevas de Méjico, Florida y Australia. Como director, productor y operador de cámara, aparece en todos los canales principales de EE.UU. como asimismo del mundo entero. Entre sus trabajos más recientes se encuentran “Wakulla 2 Project” para el National Geographic Explorer, algunos segmentos de “Ripley’s Believe it or Not”,” The Searchers”, un programa especial para CBS sobre submarinismo en cuevas de Yucatán y “Wild Things”, una serie de riesgo sobre encuentros en zonas pobladas por animales salvajes. 

Howard Hall (Cineasta, secuencia cueva submarina de Yucatán).

Howard Hall se especializa en la producción relativa a la historia natural y, como cineasta, su ámbito se concierne con el de la fauna submarina. Ha producido dos películas de gran formato “Into the Deep” (en 3D) y “Island of the Sharks”. Para MacGillivray Freeman Films ha fotografiado “The Living Sea”. Howard es zoólogo marino y ha recibido seis premios Emmy por películas producidas para la televisión. Asimismo es director principal de International Wildlife Magazine y en ocasiones, edita asimismo para Ocean Real Magazine. Es autor de Secrets of the Ocean Realm, de un texto sobre fotografía submarina  y de tres libros infantiles sobre fauna marina. Hall y su esposa Michelle se están preparando para protagonizar la película “Coral Reef Adventure” que MacGillivray Freeman Films proyecta estrenar en 2002. 

Earl Wiggins (Director de producción – Grand Canyon).

Desde 1992 Earl Wiggins se dedica a abastecer estructuras específicas tanto a la industria del cine como a la exterior, cuyo cariz siempre innovador permite tanto a cineastas como a los equipos de especialistas conseguir unas secuencias espectaculares. Entre sus trabajos se pueden citar la preparación tanto submarina como la de cordadas para escalada, la construcción con empleo de puentes, helicópteros y demás escenarios. Entre sus créditos se hallan “Mission Impossible II”, ” Cliffhanger”, ” The River Wild”, ” Dante’s Peak”, ” Batman & Robin”,” The First Wives Club”, ”Batman Forever”, ”Waterworld” y otros largometrajes hollywoodienses de primera fila. Wiggins también ha participado en “Adventures in Wild California”, de gran formato. 

ARTISTAS PARTICIPANTES

Liam Neeson (Narrador).

Nacido en Irlanda, candidato al Academy Award, Liam Neeson se ha unido una vez más al equipo de MacGillivray Freeman Films para ejercer de narrador en Mundos Subterráneos después de recibir grandes elogios por su labor en “Everest”. Neeson ha hecho su aparición en más de 20 largometrajes entre los que recientemente destacan “Gun Shy”, “Star Wars:Episode I – The Phantom Menace” y “The Haunting”. También ha actuado en otras películas tales como “Les Misérables”, “Excalibur”, “A Prayer for the Dying”, “The Mission”, “Under Suspicion”, “Ethan Frome”, “Husbands and Wives”, “Leap of Faith” y “Rob Roy”.

 

Neeson ha recibido incontables elogios a lo largo de toda su carrera profesional y ha sido nominado para la candidatura al premio Tony por su actuación en “Anna Christie”. En el Festival de Venecia fue galardonado como “Mejor Actor” y ha sido candidato al Golden Globe  y al prestigioso Evening Standard Award londinense también como mejor actor por su trabajo en “Michael Collins”. En 1993, Neeson fue candidato a un Oscar, al Golden Globe y al BAFTA Award, todos ellos en la categoría de “Mejor Actor” por su encarnación como Oskar Schindler en la muy aclamada película de Steven Spielberg “Schindler’s List”.

The Moody Blues (Canciones y actuaciones) 

The Moody Blues llevan 35 años haciendo albumes de éxito y se cuentan entre una de las bandas más innovadoras y con mayor proyección en toda la historia musical del rock. Originarios de Birmingham, Inglaterra, han producido regularmente singles como Gemini Dream, Tuesday Afternoon y otros récords mundiales indiscutibles como Nights in White Satin. Para seguir con su lista de éxitos se pueden mencionar: Ride My See Saw, The Story in Your Eyes, Isn’t Life Strange, Question, I’m Just A Singer (In A Rock And Roll Band), Steppin’ In A Slide Zone, Driftwood, The Voice Blue World y Sitting At The Wheel.

The Moody Blues se formó en junio de 1966. Los componentes del grupo son Justin Hayward, John Lodge, Ray Thomas, Mike Pinder y Graeme Edge y cuentan con 14 albumes de estudio a cual más sorprendente. Su obra más reciente se titula “Hall of Fame: Live At The Royal Albert Hall”. Otros títulos dignos de mención son: Days Of Future Passed, In Search Of The Lost Chord, On The Threshold OF A Dream, To Our Children’s Children’s Children, Every Good Boy Deserves Favour, Caught Live+5, This Is The Moody Blues, Octave, Long Distance Voyager, The Other Side Of Life, Sur La Mer, Keys Of The Kingdom, Time Traveller y Strange Times.

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