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Cómo
salir airoso de cualquier conversación
Tim Clark
¿Le piden su opinión sobre algo y usted quisiera que se lo tragara la
tierra? Ya no se preocupe, aquí le decimos..."Como salir airoso de
cualquier conversación"
Debo ser una ignorante de siete suelas- se lamenta mi esposa cuando
volvemos a casa de una cena-. Todos hablaban de libros, películas y política,
y lo único que yo hice fue estar sentada como fardo. Ho he leido esos
libros, no he visto esas películas y la política me vuelve loca.
Sin duda mi mujer tiene un problema, pero éste no tiene nada que ver con
su inteligencia, que es tan aguda como la que más. Su única y tráica
deficiencia es su honestidad.
La franqueza es una desventaja paralizante en una conversación mundana.
Entiéndase bien: no estoy defendiendo a la mentira. A lo que me refiero
es a un arte superior, como puede ser la tauromaquia. El bueb matador de
la charla de sobremesa puede esquivar los peligros, avanzar retroceder y
bailar al borde del desastre.
En cierta ocasión conocí a un individuo que eludía a los cuernos de sus
interlocutores con tal desparpajo y soltura que daban ganas de gritar:
"¡Olé!" Por ejemplo si le preguntaban: "¿Ha leído usted
el Quijote?", contestaba: "No últimamente". Desde luego,
nunca lo había leído, pero, ¿por qué desentonar en una conversación
tan agradable?.
Otro día, cuando le preguntaron si había leído el Infierno de Dante, el
hombre respondió "No en español". Me quedé pasmado. Con tres
palabras en las que no hab;ia ni asomo de mentira dio a entender tres
falsedades: que había leído la obra, que conocía perfectamente el
italiano del siglo XIV, y que, como purista literario, jamás se conformaría
con una traducción. ¡Asombroso!.
He aquí algunos trucos útiles para convertirse en un gran torero de la
conversación:
REMANSOS DE ORATORIA. Tenga siempre a mano unos cuantos temas inofensivos
y suficientemente interesantes que le permitan hacer observaciones
generales de dudoso valor, pero tan oscuros que sólo un experto sea capaz
de desenmascararlo. Considere los siguientes tópicos:
Física cuántica. Pocos temas son más ambiguos. Se trata de un terreno
que desconcertaba al mismo Einstein. El aspecto más conocido de esta
disciplina es algo que se llama "el principio de incertidumbre".
Hubo un físico famoso que gustaba de hacer comentarios crípticos sobre
la naturaleza de la realidad, y que luego se moría de risa ante la cara
de azoro que ponían sus alumnos.
Los rollos del Mar Muerto. Durante muchas décadas, estos antiguos textos
fueron objeto de estudio por parte de un reducido grupo de eruditos en
temas bíblicos, que no permitían que nadie más los viera, quizá porque
ellos mismos no habían descifrado su contenido.
Unas palabras de advertencia: antes de pasar a la mesa, circule entre los
invitados y converse brevemente con ellos para saber que temas evitar. una
vez me pasé 20 minutos diciendo incoherencias sobre la Revolución
Cultural china sin saber que el sujeto que estaba sentado junto a mí era
una destacada autoridad en la historia de ese país.
ADJETIVOS PARA TODA OCASIÓN. Se trata de palabras descriptivas que se
pueden aplicar a casi cualquier cosa. Cuando le pidan opinión acerca del
autor de un libro, obra de teatro, película o pieza musical de los cuales
no tenga usted noticia, diga. "Prefiero sus primeras obras. Son m;as
prístinas". (Son pocas las personas que saben que el significado de
"prísitino" es "primero".) O bien, diga:
"Prefiero sus obras posteriores. Muestran mas madurez".
TRIVIALIDADES ÚTILES. Puede dar la impresión de ser muy culto sin
necesidad de hablar hasta por los codos. Refierase a un dato poco conocido
en un momento elegido estratégicamente puede hacer pensar que es usted un
erudito. Por ejemplo, el hecho de que la esposa del escritor inglés D. H.
Lawrence, Frieda, era prima del barón Von Richthofen, mejor conocido como
el Barón Rojo, se puede mencionar afectando un tono de indiferencia, en
conversaciones sobre D.H Lawrence, el Barón Rojo, los suegros o las
relaciones sexuales.
OPINIONES IRREFUTABLES. En el curso de una conversación es inevitable que
alguien de pronto le pregunte: "Y usted ¿qué opina al
respecto?".
Naturalmente, no puede decir lo que piensa porque no ha estado prestando
atención. De hecho, quizá estaba recordando el extraño ruido que hacía
su coche cuando se dirigía usted a la reunión. He aquí tres buenas
opiniones aplicables a cualquier tema e imposibles de refutar:
"Depende"
"No se puede generalizar"
"Las cosas son distintas en el sur".
HÁBILES EVASIVAS. Si algún impertinente comete la grosería de quererlo
desenmascarar, conserve la calma. Hay varias salidas:
Use un lenguaje oscuro. Cite las palabras del eminente físico danés
Niels Bohr: "Hay verdades triviales y grandes verdades. Lo contrario
a una verdad trivial es a todas luces falso. Lo contrario a una gran
verdad es también verdad". Una vez dicho esto, levéntese de la mesa
mientras su interlocutor se quiebra la cabeza tratando de entender lo que
usted acaba de espetarle.
O bién, señale hacia la ventana y grite: "¡miren eso!", con
objeto de desviar la atención de la concurrencia. El riesgo que corre es
que, al volverse, los presentes vean a dos perros compartiendo unos
momentos de feliz intimidad en el jardín.
Cómo última alternativa, tome un bocado de carne y mastíquelo
pensativamente, como quien medita una respuesta. Luego contenga la
respiración y llévese las manos al cuello. Salga corriendo del comedor y
láncese sobre el respaldo de un sillón para que todos crean que se está
practicando la maniobra de Heimlich. Por fin, recupere la compostura, mire
a sus horrorizados espectadores y diga con toda calma: "Ya estoy
bien".
Si su actuación es convincente, los invitados olvidarán el desafortunado
incidente que dio lugar a su contratiempo, y lo felicitarán por su
presencia de ánimo.
Texto de "The Old Farmer's almanac book of everyday
advice"(judson hale, editor) 1995 por yankee publishing, inc.
Publicación: Random house inc. NY (EE.UU
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