SANTORAL-ONOMÁSTICA

Santos del día 17 de Septiembre

Roberto Belarmino, Ariadna, Lamberto, San Francsico de Asís.


ROBERTO

Derivado de Hrod-berht, es decir, famoso por la gloria. Goza de gran popularidad en los países germánicos, en los que ha sido nombre de reyes y santos, prestigio que se ha ido extendiendo hacia el sur, por lo que es también apreciado entre nosotros. Su momento de mayor prestigio fue la Edad Media. Siguió su popularidad hasta el siglo XVII, en que, sin embargo, se mantuvo en el Reino Unido. Pero, en el siglo XX, volvió a resurgir con fuerza en toda Europa, en particular a través de varias formas familiares anglosajonas, tales como Rob, Bob, Bobby y Robin (aunque éste ya nos suena de tiempos ingleses medievales, como en el caso de Robin Hood). Contamos con las variantes Rodoberto y Ruperto; y como ocurre con los nombres de gran prestigio, ha desarrollado su forma femenina en Roberta.

San Roberto de Molesmes debe su celebridad a la fundación de la orden cisterciense. Nació en la región de Campaña, hacia el año 1030. A los quince años fue admitido como novicio en el monasterio de Montiers-la-Celle, en Treyes. En el año 1068, cuando contaba él cerca de los cuarenta, fue elegido abad de san Miguel de Tonnerre, en Langres. Pero era aquel un monasterio difícil de gobernar, dominado por las intrigas, por lo que Roberto, que no ambicionaba poderes ni dignidades, después de haber intentado durante tres años pacificar a la comunidad, no habiéndolo conseguido renunció a su cargo y se retiró a Montier, desde donde el abad lo envió de prior al monasterio de San Ayoul de Provins. Unos ermitaños que vivían en el bosque de Collan, cerca de Langres, conocedores de la virtud y prudencia de Roberto en el gobierno de su monasterio, pidieron al papa que se lo asignase como superior. Y habiéndoselo concedido el sumo pontífice, fundó para ellos Roberto un monasterio en el valle de Molesmes. Allí hizo su aprendizaje san Bruno, fundador de los cartujos. Fue extraordinario el prestigio de este monasterio, por lo que atrajo importantes donaciones que proporcionaron un exceso de comodidad y molicie a los monjes. Viendo Roberto que no podía dominar la situación, salió de allí en 1095 con 35 monjes para fundar el Císter. Los monjes de Molesmes, arrepentidos, pidieron al papa que hiciera volver al santo abad. Volvió pues, y allí transcurrieron los quince últimos años de su vida, consolidando su fundación. Murió el año 1111.

Celebran los Robertos su onomástica el día 7 de junio, en que se conmemora a san Roberto de Molesmes. Pero tienen otros grandes santos bajo cuya protección ponerse, como san Roberto de Casa Dei (su fiesta el 24 de abril), que fundó el monasterio de este nombre, en el que dejaba a su muerte 900 monjes; o san Roberto Belarmino, cardenal y teólogo, de la Compañía de Jesús, cuya fiesta se celebra el 17 de septiembre.

Roberto el Valiente, Roberto el Noble, Roberto el Prudente, Roberto el Piadoso, Roberto el Magnánimo, Roberto el Diablo y así hasta una veintena, que ofrecen una variadísima humanidad, con grandes hitos de nobleza, han alimentado la historia y la leyenda. Los grandes Robertos forman todo un mundo. ¡Felicidades!

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