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 INDICE - LÉXICO - ETIMOLOGIAS - ORIGEN DE LAS PALABRAS

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PROFESIONAL

Esta palabra es propiamente un adjetivo (ej.: "formación profesional"), pero se usa también como sustantivo, en oposición a aficionado (sustituido en deporte por el galicismo "amateur"). Se usa para referirse al que domina a la perfección un oficio y lo ejerce legítimamente: "Es un profesional". Procede de profesión y es su adjetivo de cualidad, aunque en este caso el sufijo le imprime más bien el carácter de oficio. A la luz del significado dominante de profesión, su derivado profesional, a la par con el participio pasado culto del verbo profesar, puede tener un aire casi místico.

En efecto, profesar es ingresar en una orden religiosa, haciendo los votos con que el religioso o la religiosa se consagran a Dios y a los fines de la orden. Por extensión significa ser adepto de ciertas ideas o doctrinas (al credo se le llama "profesión de fe") y tener hondos sentimientos ("le profesaba un gran afecto"). Así, "profesar la prostitución" sería todo a la vez entregarse a ella con devoción religiosa, estar profundamente convencido de sus bondades, y hasta proclamarlas y predicarlas. Si hubiese un ritual que marcase el inicio de esa entrega a la nueva profesión, a partir de ese momento se llamarían los así comprometidos, profesos los hombres, y profesas las mujeres. Pero no siendo ese el caso, hemos de conformarnos con la simple profesionalidad, que no es poco.

Quizás iría por ahí, por la profesión a ser posible, o por la profesionalidad en el peor de los casos, la regeneración a fondo de la prostitución. Porque es el caso que tanto el nombre como la realidad de la prostitución están ligados a la esclavitud: "prostituta" fue en un principio la esclava exhibida por su dueño en el mercado público para alquilarla como objeto sexual. Luego se desvió el uso de este término para referirse a las mujeres que "venden" su cuerpo, sin parar mientes en si lo hacen por cuenta propia o ajena, si en régimen de esclavitud o de libertad. Habría que eliminar por tanto esta denominación, puesto que es incompatible con la profesión propiamente dicha y con la profesionalidad.

Sería un progreso que merecería conmemorarse mediante la imposición del nombre de profesionales (por antonomasia) para quienes ejercen este oficio, rechazando por anticuado e indigno el de prostitutas. Hoy por hoy, la mayoría de esas mujeres no son profesionales propiamente dichas, sino únicamente "prostitutas", compradas y vendidas en pública subasta y explotadas también hoy como auténticas esclavas. La mayoría de las prostitutas no pueden llamarse por tanto profesionales, porque sería tanto como si hablásemos de "esclavos profesionales"

Profesar es prometer fidelidad, comprometerse. De la familia de fáteor, que significa manifestar, reconocer, declarar. Todo ello implica la libertad, porque la palabra del esclavo y de la esclava no tienen ningún valor en el respectivo sistema; sólo las personas libres pueden comprometerse. Está claro pues que sería un gran avance el hecho de que la prostitución dejase de llamarse así para pasar a denominarse profesión; y profesionales, o mejor aún profesas (o profesos) quienes la ejercen.

Mariano Arnal

 


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