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 INDICE - LÉXICO - ETIMOLOGIAS - ORIGEN DE LAS PALABRAS

EL ALMANAQUE & LA CASA DEL LIBRO

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MAR

Mare, maris es la forma latina de esta palabra; el plural, maria (con acento tónico en la primera a). No tiene ningún misterio léxico. La única gran diferencia con el latín, es que por la abundancia de derivados con que hemos enriquecido el lexema, dejamos constancia de que hemos sido un pueblo marinero. En latín en cambio, la palabra mar dio poco juego: Maria et montes polliceri (prometer mares y montes) decían cuando nosotros prometemos ares y mares. In mare fúndere aquas (verter las aguas en el mar) decían del que se esforzaba en cosas poco útiles; y nosotros decimos arar el mar o arar en el mar. Y por lo demás, adjetivaban el mar según su estado. Así decían mare fluctuosum (mar movida), ventosum, tumultuosum, túmidum (hinchado), plácidum. Donde nosotros decimos la mar salada, ellos decían mare salsum; y de ellos aprendimos a decir alta mar, puesto que para ellos el adjetivo altus se refería tanto a la profundidad como a la altura. Desarrollaron asimismo el adjetivo marinus, a, um para adjetivar todo lo relativo al mar; y al agua de mar la llamaron marina. Prácticamente aquí se acaba todo su desarrollo léxico.

En español en cambio, contamos con una gran riqueza de expresiones y de derivados que tienen el mar como protagonista. Por empezar, abandonamos el adusto género neutro en que lo habían puesto los romanos, y le adjudicamos el femenino o el masculino, según los casos. En general para referirnos a los estados de "la mar" preferimos el femenino: mar serena, mar arbolada, mar calma, mar llana o muy llana, marejada o marejadilla, picada o muy picada, mar gruesa, muy gruesa o gruesísima, mar ancha o brava, mar larga, mar de donas (ant. mar en calma, mar en lecho o mar en leche), mar confusa, mar tendida, de fondo o de leva, mar rompiente, mar cerrada, mar tendida, alta mar. Estar la mar muy alta se decía y se dice para expresar un gran enfado; picarse el mar se refiere al momento en que empieza alguien a alterarse; hablar de la mar es soñar despierto, hablar de cosas inabarcables; arrojarse a la mar o tirarse al mar es equivalente a la expresión de perdidos, al río. Hacerse a la mar se usa como sinónimo de embarcarse, en sentido real y figurado. Quien no se embarca no se marea, quien no se aventura no pasa la mar, o quien no se aventura, no pasa el charco, son tres expresiones que indican que si algo se quiere, hay que asumir riesgos. Meter la mar en un pozo es empeñarse en afrontar grandes problemas con recursos limitados; estar hecho un mar de lágrimas es llorar sin consuelo. Do va la mar, vayan las arenas (o las ondas) es para expresar que cuando se ha perdido lo más, ya no importa perder lo menos. La mar que se parte, arroyos se hace, equivale a divide y vencerás: para abarcar un problema, no hay como fragmentarlo.

En cuanto al resto del léxico marino, hay que destacar precisamente la marina¸ los marinos y marineros; tenemos también marear (refl. marearse), que tiene que ver con el mar, como las mareas, las marismas, los mariscos, las marisquerías y las mariscadas. El maremágnum o maremagno los hemos tomado directamente del latín, como el mare nostrum. Son también derivados de mar, emerger e inmersión.

Mariano Arnal

 


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