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INDICE
- LÉXICO - ETIMOLOGIAS - ORIGEN DE LAS PALABRAS
EL ALMANAQUE
&
LA CASA
DEL LIBRO

EL
ALMANAQUE
dedica sus afanes a poner a tu alcance UNA PALABRA CADA DÍA
CRÍO
¿Qué dice el
diccionario de esta palabra? Nos la presenta como una
especie de abreviación de criatura, y explica que
se llama así al niño o niña que se está criando. Su forma
femenina, cría, es polisémica. Además de referirse
a la niña, con esa misma palabra se designa la acción de
criar; el animal (e incluso el niño) que se está criando;
y el conjunto de hijos que tienen de una vez los animales:
la camada. Lo sustancial de esta palabra, es que pertenece
al grupo encabezado por el verbo criar (del latín
creo, creare, creavi, creatum; part. fut.,
creaturus, creatura) un verbo de nuevo
polisémico. Polisemia que no es gratuita, sino que se
asienta en realidades con alguna vinculación entre sí.
Basta exponer todo
el campo léxico para situarnos: criar, criador, criatura,
crío, cría, crianza, criadero, criada, criado, criadora
(=nodriza); y criadilla, casi fuera de contexto. El núcleo
semántico lo tenemos en criar, que significa
producir, engendrar, dar fruto, nutrir con la lactancia,
alimentar, cuidar y cebar animales, instruir, educar y
dirigir, producir y alimentar un animal a sus hijuelos.
Y como sinónimo de crear, ya en desuso, producir algo
de la nada. En cualquier caso, es imposible separar los
sustantivos crío, cría, criatura,
criado, criada, de la idea de criar en
el sentido que le damos a la palabra cuando la aplicamos
al ganadero.
Si existe la
expresión mal criado, que se dice sólo de los
niños, es porque se concibe la educación como la
crianza. Vale la pena recordar que en el cultivo de
los vinos se llama crianza al conjunto de cuidados a que
se someten los vinos una vez hechos, para acabar su
formación y refinarlos. Es oficio del criador trabajar en
la crianza de sus productos, para obtenerlos de la máxima
calidad posible. Es que durante mucho tiempo los hijos han
sido las crías humanas. Los romanos instituyeron la
familia como criaderos humanos, en los que la
principal riqueza eran las crías, como en cualquier otra
ganadería. Los que hoy explotan al hombre y comercian con
él en régimen de esclavitud, lo que más aprecian de su
riqueza humana son las crías, y las hembras si son
de buena calidad para criar. Y curiosamente, cuando dejan
de tener los hijos un valor económico en la familia, justo
en ese momento, se produce una caída en picado de las
tasas de natalidad.
Es que la
explotación de los niños viene de muy lejos. En nuestra
lengua no es ninguna casualidad la gran proximidad entre
crío-cría y criado-criada. Es que son los
mismos. Criado y criada eran el crío
y la cría del pobre entregados al rico (al que
podía darles de comer) para que los criase. ¿Y en
qué consistía eso? Pues en que a cambio de la manutención,
a cambio de ser criados por el señor, eran sus
criados, es decir que trabajaban para él. Niños y
niñas, desde edades tempranísimas. Realmente críos
y crías. En catalán, y supongo que en otras
lenguas, es lo mismo decir crío que decir criado: los dos
son minyó. Y es lo mismo también decir cría, que
decir criada: las dos son minyona. Por eso, cuando
decimos “es un crío”, “es una cría”, no es que hayamos
dado con una expresión liberal y desenfadada. Es que
estamos recordando una de las zonas más oscuras de la
historia de la infancia.
Mariano Arnal
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