BABEL
Éste es un término bíblico incorporado desde siempre a nuestra lengua
como paradigma de la confusión y el desorden, como fruto de la maldad
humana y del orgullo. El diccionario de María Moliner dice: babel
(n. calif.; fem.) Del nombre de la torre de que se habla en la Biblia,
se aplica a un lugar donde hay gran confusión o desorden, o donde hablan
muchos sin entenderse. (Suele escribirse con minúscula.) He aquí el
texto bíblico que da origen a este significado:
" Era la tierra toda de una sola lengua y
de unas mismas palabras. En su marcha desde Oriente hallaron (los hijos
de Sem) una tierra en la llanura de Senaar, y se establecieron allí.
Dijéronse unos a otros: "Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego". Y
se sirvieron de los ladrillos como de piedra, y el betún les sirvió de
cemento; y dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una torre, cuya
cúspide toque a los cielos y nos haga famosos, por si tenemos que
dividirnos por la haz de la tierra". Bajó Yavé a ver la ciudad y la
torre que estaban haciendo los hijos de los hombres, y se dijo: "He aquí
un pueblo uno, pues tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto,
y nada les impedirá llevarlo a cabo. Bajemos pues, y confundamos su
lengua, de modo que no se entiendan unos a otros". Y los dispersó de
allí Yavé por toda la haz de la tierra, y así cesaron de edificar la
ciudad. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió Yavé la lengua de
la tierra toda, y de allí los dispersó por la haz de toda la tierra."
Gén. 11, 1-9
De babel se formó Babilonia. La Vulgata llama Babel a esta
ciudad cuando aún no está acabada. La etimología bíblica, que da a este
nombre el significado de "confusión", ("por eso se llamó Babel,
porque allí confundió Yavé la lengua de la tierra toda") remite al
verbo balal, confundir. Pero existe tanto para Babel como
para Babilonia otra etimología, que hace proceder el término del
babilónico bab-ilu, que significa "puerta del Señor". Para los
profetas Babilonia es además el prototipo de la corrupción y la
depravación.
Lo que actualiza hoy el nombre de babel y lo hace
especialmente interesante, es su inseparable asociación con torre,
y el contexto bíblico del que procede. La asociación de palabras,
imágenes y confrontación de culturas (la de los hijos de los hombres
contra la de los hijos de Dios), nos lleva a las Torres Gemelas de Nueva
York. En efecto Yavé, el valedor de "los hijos de Dios" (los buenos) ve
con preocupación cómo los hijos de los hombres se han propuesto retar a
Dios y construir una torre altísima que toque el mismo cielo, una torre
que les proporcionará sobre todo fama y gloria. El valedor de los hijos
de Dios, de los fieles que dirían en el islam, no puede consentir tamaño
insulto; no puede aceptar que los hijos de los hombres, los hijos de la
carne, suban más alto que los hijos de Dios. Así que toma la
determinación de impedir que se culmine la construcción de la torre
de Babel confundiendo la lengua de sus constructores y dividiéndola
en muchas lenguas, de manera que les fue ya imposible entenderse entre
ellos.
¿Qué nos dice que Ben Laden y su extensísima cohorte de talibanes y
ayatolas no se han inspirado precisamente en este pasaje del Génesis
para elegir como emblema de su lucha contra los infieles un símbolo que
tiene el mismo valor en ambas religiones? De paso nos venden la
destrucción de las soberbias Torres Gemelas por el fuego venido del
cielo, como un castigo de nuestro propio Dios.
Mariano Arnal
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