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MI FARMACIA |
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60
Trucos para bajar de peso sin hacer dietas Engordar
o adelgazar depende, en gran medida, de la actitud que tengamos
frente a la comida. La forma de elegir los alimentos, el tiempo
que le dedique a la alimentación, la capacidad de incorporar
costumbres saludables y de beneficiar a nuestro cuerpo con
actividad física pueden ser determinantes para despedirse
definitivamente de los kilos de más. En esta nota encontrará las
claves necesarias para llegar a figura deseada. Hábitos
con efecto a largo plazo Siéntese
siempre a la mesa, especialmente cuando se trata de alimentos más
calóricos. Ya que ha decidido darse un gusto es importante
dedicarle el tiempo y el espacio que merece. Si come rápido, al
terminar, las ganas de ingerir algo rico seguirán intactas. Lleve
los platos servidos a la mesa. Con la fuente frente a usted será
más difícil controlarse. Destine
un solo lugar para comer y evite dejar alimentos cerca de la cama
o los sillones. Las
sobremesas prolongadas o las tertulias familiares pueden hacerse
tranquilamente sin comidas tentadoras de por medio. Para
perder 5 kilos en un año sin hacer dieta sólo deberá quitar
unas 100 calorías de la alimentación diaria. Para lograrlo
reemplace la medialuna del desayuno por una tostada y para ahorrar
el doble cambie una porción de tarta de jamón y queso por una de
pascualina. Muchas
veces se retienen líquidos que aparentan ser kilos de más. Para
eliminarlos evite los alimentos que suponen un esfuerzo para el hígado,
como, por ejemplo, el café y el azúcar incluido en la pastelería
y las golosinas. Por el contrario, aumente el consumo de frutas,
verduras, agua y realice actividad física. También
puede recurrir a mezclas de hierbas destinadas a eliminar
naturalmente la retención de líquidos, pero antes de adoptarlas
consulte con su médico para descartar posibles causas orgánicas. Anote
todo lo que come. De esta manera logrará tomar conciencia de lo
que se lleva a la boca y además podrá planificar comidas más
calóricas, que consumirá esporádicamente. Cada
15 días pese o mida lo que come. Así recordará con exactitud
las medidas adecuadas y evitará que con el paso de los días una
porción se convierta en media. Nunca
deje de desayunar. Es una buena manera de quemar calorías desde
las primeras horas de su día. Muévase
más. La mejor forma de bajar de peso es incrementar el gasto calórico
y para eso basta con salir a caminar todo los días, subir y bajar
escaleras o hacer las tareas de la casa con mayor movimiento. Otra
opción es adoptar un perro: es más barato que contratar a un
entrenador personal y la obligará a sacarlo a pasear varias veces
al día. Jugar
con sus hijos también puede ser una excelente forma de quemar
calorías. Retome los patines, la bicicleta y el baile. Evite
usar el coche para ir a cualquier lado, como, por ejemplo, a hacer
las compras de todos los días. Vaya caminado y si viaja en
colectivo bájese dos paradas antes.Todos comen, Si
prepara pastel de papas para toda la familia, hágalo sin aceite y
reserve un sector de la fuente para cubrirlo con puré de
calabazas en lugar de papas. Prepare
distintas guarniciones para acompañar un plato principal. Por
ejemplo, si hizo un pollo al horno acompáñelo con trocitos de
zapallo, ajíes, cebollas y papas para el resto de la familia. Cuando
decida disfrutar de un plato de pastas, recuerde que puede
disminuir su contenido calórico si las acompaña con una salsa
hecha sin grasas y algunas verduras salteadas con rocío vegetal y
gotas de caldo. Eso sí, evite servirlas con queso rallado. Al
preparar pizza no se exceda con el queso y utilice para las
cubiertas rodajas frescas de tomate, cebollas desflemadas,
morrones asados y poca cantidad de Mozzarella descremada rallada.
Si piensa utilizar algún fiambre prefiera el jamón desgrasado. Adiós
a los ataques de hambre Tome
mucho líquido en el día. Al menos dos litros. Esto no sólo le
servirá para hidratarse,sino que también le ayudará a bajar de
peso, ya que muchas veces se confunden la sensación de hambre y
de sed. Además ocupa un lugar en el estómago que podría ser
ocupado, si no, por alimentos con más calorías. Mientras
cocina tenga a mano alguna taza de sopa caliente de verduras,
pickles, trocitos de apio, bastoncitos de zanahoria, tomate con
albahaca o daditos de manzana verde. Así dejará de lado la
costumbre de probar lo que cocina. La
fibra brinda sensación de saciedad. Por eso, incluya vegetales o
pan integral en sus almuerzos o desayunos. Para
evitar la tentación mientras prepara la merienda de los chicos,
en lugar de cocinar tortas o budines, cómprelos hechos y así sólo
tendrá que cortarlos o servirlos. Hablar
de lo que no puede comer sólo le dará más hambre. Que la comida
no sea su único tema de conversación. Al
llegar a casa después de un día de trabajo ponga el agua para
tomar un caldo caliente y dése una ducha. Cuando salga se olvidará
de la idea de abalanzarse sobre la heladera a comer cualquier cosa
sin pensar. Coma
algo antes de salir de compras, ya que es muy difícil elegir bien
y no tentarse con dulces o snacks. Un
plato de sopa liviana o una ensalada de hojas antes de la comida
le ayudarán a reducir el apetito y la cantidad de alimentos que
comerá luego. No
se prometa no tocar nunca más un alfajor o una torta. Propóngase
un límite razonable de una o dos veces por semana para incluir
alguna pequeña porción de estos alimentos. Que
un alimento sea considerado bajo en grasas no quiere decir que
pueda comerse sin límites. Si come un súper plato de puré de
zapallo no bajará de peso. En cambio, con una pequeña porción
de puré de papas, se dará el gusto y estará adelgazando.Compras Haga
una lista con todo lo que necesita comprar. Así caminará lo
menos posible entre las góndolas. Deténgase, en cambio, ante las
verduras y frutas frescas para poder apreciar las de estación y
las más novedosas servirán para variar su alimentación. Lea
siempre las etiquetas de los envases. De esta forma podrá elegir
los alimentos más livianos, como, por ejemplo, mayonesas bajas en
grasas, salchichas light, galletitas dietéticas y quesos hipocalóricos. Prefiera
los cortes de carne que sean más magros: nalga, bola de lomo,
peceto, lomo y cuadril. Con ellos podrá preparar todo tipo de
recetas, incluso asado o brochettes con carne y verdura. Si compra comidas preparadas y le cuesta controlarse, lleve pequeñas cantidades siempre menores a un kilo. Comiendo
fuera de casa Si
tiene que estar muchas horas sin comer nada, consuma una buena
cantidad de líquidos, yogur descremado y licuados. Tendrá menos
hambre y no estará pensando en lo que va a comer luego. Cuando
sienta ganas de comer algo que engorda, comparta la porción y
acompáñela con ensaladas, panaché de verduras o palmitos con
limón. De postre elija entre una copa de frutillas con poca
crema, una manzana asada con Marsala o una macedonia de frutas. Prefiera
los sandwiches de pan árabe con bastante verdura como tomates,
lechuga, pepinos frescos o en vinagre o rúcula. En lugar de
embutidos grasos elija fiambre de pavo magro, lomito ahumado, jamón
desgrasado o bien carnes frías, como pollo, pavita, peceto o
pastrón. En
los kioscos puede comprar yogures descremados, ensaladas de fruta
o barritas de cereales bajas en grasa. También puede comer alguna
salchicha sin el pan o bien pedir en una confitería un licuado de
fruta y agua o leche sin azúcar. Si se lleva la comida de casa envuelva rollitos de jamón o bastoncitos de queso. En un recipiente, tenga trocitos de manzana rociados de jugo de limón que le servirán para sacarse el hambre a media mañana o a media tarde. Métodos
de cocción más sanos Cambie
el aceite por spray vegetal y utilice recipientes antiadherentes
para minimizar el consumo de grasas. En
los platos al horno añada una taza de caldo mezclado con la misma
cantidad de vino tinto o blanco. Evitará el uso de aceite y el
resultado final será más rico y liviano. La
cocción a la sal es otro de los métodos que puede emplear para
evitar las grasas en las preparaciones al horno. Envuelva
los alimentos en papel manteca o aluminio. Tendrán mucho más
sabor. Otra
opción son las marinadas: deje la carne durante un día en una
mezcla de vinagre y hierbas aromáticas o vino con especias. Guárdela
en un recipiente con tapa dentro de la heladera. Reemplace
cada huevo por dos claras. Reducirá la cantidad de grasas sin
alterar el resultado final. Retire
la piel del pollo antes de comenzar la cocción y para evitar que
la carne se seque cúbrala con rodajas de manzana o con fetas de
jamón magro. Una
forma de desgrasar los alimentos es preparar algunos de ellos con
un día de anticipación. Así la grasa se solidifica y se puede
retirar con facilidad antes de calentar. Para
dar buen sabor a los alimentos sin necesidad de exagerar el uso de
aceites, cremas o mantecas agregue hierbas aromáticas y especias.
Así tendrá distintos sabores en un mismo plato. Al elegir las verduras para una ensalada recuerde que las de hoja, el tomate, las coles y los zapallitos rallados tienen la mitad de las calorías que la zanahoria, remolacha, palmitos y calabaza. Por lo tanto puede comer el doble de las primeras sin temor a engordar. Ocasiones
especiales y fiestas Si
recibe gente a cenar coloque una bandeja con flores y frutas en el
centro de la mesa. De esta manera podrá distraer su atención de
otras comidas que servirá. Consuma
poco alcohol y prefiera la sidra, el champagne seco o los vinos y
cervezas livianas. Recuerde que cuanto más dulce o de más
graduación alcohólica sean las bebidas, más calorías tendrán. Cuando
sirva una picada agregue tomatitos cherry, champiñones con ajo y
perejil, palmitos, pickles, bastoncitos de apio y zanahorias
crudas, cubitos de carnes frías, de paleta desgrasada y de quesos
magros. Podrá así evitar los palitos, papas fritas y otros
ingredientes supercalóricos. No
ayune antes de ir a una fiesta ni se programe un ayuno posterior dándose
tácitamente el permiso para comerse todo durante la reunión.
Tenga un almuerzo y una merienda liviana antes de la ocasión. Una
vez en la fiesta, evite las primeras bandejas, ya que es imposible
conseguir algo que sea liviano y, además, una vez que comenzó a
comer pan es imposible poder contenerse con el resto de los
alimentos. Elija en cambio quesos y fiambres magros y ensaladas si
las hubiera. Retire las salsas y controle las guarniciones del
plato principal. Coma moderadamente para darse un gusto y poder
elegir alguna pequeña porción de postre.
Comience
con un reemplazo paulatino en sus recetas habituales y podrá
reducir cientos de calorías. Los resultados se verán enseguida. Reemplace
el aceite como condimento de ensaladas por una mezcla de yogur
natural descremado, mostaza, sal, pimienta y una pizca de mayonesa
dietética. Así ahorra la cantidad de calorías equivalente a un
alfajor o a un bocadito de dulce de leche. Eligiendo
un producto de menos calorías usted puede darse el lujo de
suplantar esa diferencia en calorías con algún alimento que
usted extrañe. Cada 100 gramos de mayonesa dietética usted se
ahorra el equivalente a una porción de tallarines con salsa y
queso rallado. En
los postres, cambie la crema Chantilly por quesos blancos bajos en
grasas batidos con azúcar o edulcorante y esencia de vainilla. La
salsa blanca se puede preparar con leche descremada mezclada con
poca fécula, sal, pimienta y nuez moscada. Queda con la misma
consistencia y tan rica como la tradicional. Prepare
copas heladas con cremas bajas calorías y espolvoréelas con
copos de maíz inflado sin azúcar. Como salsa mezcle yogur
descremado con gotas de su licor preferido y cacao dietético. “Estire” los alimentos. No es lo mismo comer un trozo de queso de 50 a 60 g que al rallarlo parece insignificante que gratinarlo sobre las verduras. Lo mismo ocurre con 200 g de carne vacuna, que puede ser un bifecito o transformarse en un abundante plato si se combina con vegetales en una cazuela. Lleve
los platos servidos a la mesa. Con la fuente frente a usted será
más difícil Si va a tomar un helado con su familia, prefiera aquellos elaborados en base de agua y frutas en lugar de los de crema que tienen el doble de calorías. La fibra brinda sensación de saciedad. Por eso, incluya vegetales o pan integral en sus almuerzos o desayunos. Coma algo antes de salir de compras, ya que es muy difícil elegir bien y no tentarse con dulces o snacks.
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