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Señales que indican que nuestro hijo puede estar sufriendo acoso escolar

Señales que indican que nuestro hijo puede estar sufriendo acoso escolar

Uno de las cuestiones que más preocupa a muchos padres hoy en día es el incremento de la violencia y la intimidación en el entorno escolar.

Las estadísticas muestran que cada vez son más los niños que padecen esta lacra, con el agravante de que las nuevas tecnologías permiten a los acosadores seguir intimidando a sus víctimas a través de las redes sociales y del teléfono móvil. Esto supone que el ámbito del acoso escolar ya no está restringido a un lugar ni a un horario concreto, lo que supone que las víctimas sufran un infierno durante todo el día.

Por qué es difícil detectar el acoso escolar

Las víctimas de esta situación suelen padecer un grave deterioro de su autoestima que les lleva incluso a creer que “merecen” pasar por lo que les hacen.

Se sienten avergonzados y creen que lo mejor que pueden hacer para combatir esa vergüenza es callar y aguantar, esperando que todo pase.

Tienden a pensar que dejarán de ser víctimas de estos actos cuando lleguen las vacaciones, cambie el curso o cuando los acosadores se fijen en nuevas víctimas. Con esa nimia esperanza pueden aguantar mucho tiempo.

Además, consideran que avisar a los padres o a los profesores de lo que les está pasando, será aún más perjudicial, que les convertirá en “chivatos” y que les acarreará consecuencias peores de lo que ya sufren.

Síntomas de estar sufriendo acoso escolar

Pueden confundirse con momentos de ánimo bajo, o con una depresión infantil, por lo que hay que vigilar su duración, ya que cuanto más se alarguen más posible es que estén vinculados con el acoso escolar.

Irritabilidad. El niño suele volcar en casa el estrés que padece en el colegio y a veces lo hace con enfados, berrinches y agresividad con el resto de la familia.

Falta de apetito. Es un síntoma que puede indicar muchas cosas, por lo que por sí solo es bastante ambiguo. Tendremos que estar atentos a la concurrencia de otros síntomas y sobre todo a que la falta de apetito sea muy duradera en el tiempo.

Bajada del rendimiento escolar: Es uno de los efectos más característicos del acoso, pero en los niños que no son buenos estudiantes puede pasar más desapercibido.

Desatención: Los acosados se muestran apáticos y muchas veces no atienden a lo que se les dice o a la conversación general del grupo en el que están. Esta falta de atención está muy relacionada con el síntoma anterior, puesto que es una de las causas de la bajada del rendimiento escolar. Sencillamente, las víctimas no pueden dejar de pensar en el infierno por el que están pasando.

Tristeza: Si vemos que nuestros hijos han dejado de reír y de jugar y no se divierten como lo hacían, con los mismos juegos y actividades, sin duda será porque algo importante les preocupa. El acoso escolar impide a las víctimas seguir disfrutando de lo que antes les divertía, a diferencia de algunos otros problemas por los que pasan los niños.

Se niegan a hablar de la escuela o esquivan hacerlo: Es uno de los síntomas que más claro nos dejan lo que está pasando. Si vemos que, cuando insistimos en temas escolares el niño se pone irritable, está claro que hay algo que no nos cuenta y que le está ocasionando una mala situación en el ambiente escolar.

Estando atentos a los síntomas y sobre todo a su duración y a la conjunción de varios de ellos, podemos detectar una situación desagradable que afecte a nuestros hijos en el ámbito escolar. Después será necesario que hablemos con ellos directamente y lograr que entiendan que sus padres quieren y pueden ayudarlos y que no hay nada malo en hablar sobre lo que están pasando.

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de FUENTE, JOSE MARIA DE LA
LUCIERNAGA
ISBN: 9788492545421

Es un fenómeno tan extraño que muy pocas personas lo han visto. De hecho, contamos apenas con unas cuantas fotografías en todo el mundo de ese prodigio. Pero lo cierto es que la magia de lo imposible se entretiene, de tanto en tanto, confeccionando una escalera de nubes en el cielo. Un dulce conjunto de relatos, en los que distintos personajes, con diferentes problemas -todos muy comunes- se enfrentarán a la presencia de un anciano y al hecho de tener que cambiar su recuerdo más preciado por la botellita que les dará lo que necesitan para reconducir su vida. Así, encontramos a una mujer con falta de autoestima que ha sido maltratada por su marido, a un señor al que le acaban de diagnosticar una enfermedad terminal, a un chico que tiene miedo al compromiso, a una mujer que no consigue aceptar que está envejeciendo, etc.