Por hoy dejemos el Euro,
pues hay otro tema bastante preocupante que atañe a España: el
relacionado con la cultura matemática de los jóvenes, que en
este país está por debajo de la media de los 32 países clasificados
por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ,
al ocupar la posición 23.
Las matemáticas, tan
precisas como hermosas e, incluso fáciles, porque para aprenderlas sólo
se necesitan disciplina y concentración, factores inherentes al
ser humano pero a veces poco explotados por éste, siguen siendo
un gran escollo para la amplia mayoría del estudiantado.
Según el informe de la
OCDE, los resultados de los estudiantes españoles en matemáticas
son muy decepcionantes con una media de 476 puntos, mientras que
Japón y Corea del Sur ocupan el primer y segundo lugares, con 557
y 547 puntos, respectivamente.
La falta de ejercicio mental -por el abusivo uso de las calculadoras-
contribuye, sin ninguna duda, a que exista un relajamiento en las matemáticas,
porque se cree que usando aquellas, las operaciones se hacen más fáciles.
Y no es así.
Yo sigo sosteniendo que
las calculadoras ayudan a embrutecer un poco el cerebro de las personas,
porque les impide pensar y utilizar la memoria y el raciocinio, como
elementos básicos para realizar las cuatro operaciones: sumar, restar,
multiplicar y dividir.