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LA SEDE

LA   SEDE 

Todos ustedes tendrán su silla o trono favoritos, en el lugar que tengan reservado por costumbre en la mesa, el trabajo o cualquier otro lugar que frecuenten de forma cotidiana. Es un mueble al que no se le presta demasiada atención pero, ¡ay!, si alguien se la  arrebata o le quitan el lugar reservado para ustedes y su asiento. Entonces sí que reclamarán su posesión como un bien preciado aunque sea la más vieja, ajada y de menor valor del lugar. Es suya, su silla, su trono.

Este mueble familiar y cotidiano con la que ustedes tratarán de dar un toque personal a su vivienda, a una estancia o simplemente completar el equipamiento de una oficina, tiene su 03-silla-y-sillon-luis-xv-talla y es más importante de lo que en apariencia pueda parecer.

Para sentarse era ya su utilidad desde antiguo, pero era algo más, era un signo de dignidad y de realeza. Es cierto que los plebeyos o las personas que no tenían tan alta consideración en la sociedad también se sentaban, pero lo hacían en asientos menos nobles como bancos o taburetes.

Era tal la dignidad que conferían que algunas han llegado hasta nuestros días con el nombre de una época, como siglo XVI y se consideran auténticas antigüedades y poseen un alto valor. Otras de fabricación industrial y que podrían parecer por ellos menos notables, han desarrollado un estilo propio que  todos conocerán y habrán visto en multitud de ocasiones, y hasta las habrán usado, sin darles la importancia de clásicas que ya tienen.

En Egipto parece que otorgaban un alto valor a las personas de mayor importancia y dignidad y se fabricaban en materiales nobles y preciosos usando maderas y marfiles, metales como el oro y se adornaban como correspondía a un faraón o una alta dignidad sacerdotal. De ellos dan testimonio los grabados encontrados en tumbas del Antiguo Egipto. Aunque quizás la más antigua conservada sea una del 600 antes de Cristo que se conserva en la Basílica de San Pedro, adornada con esfinges y fabricada en mármol.

Después de lo anterior deben pensar en elegir su asiento dándole la importancia que tiene. Busque el adecuado, el más cómodo, el de diseño más acorde a sus gustos y preferencias. Busque su sede en Love The Sign donde los tienen todos y donde los profesionales le asesorarán sobre lo que necesite saber y descubrirá que sentarse no es algo baladí. Es algo más que reposar. Es su dignidad.