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Cómo motivar a un niño superdotado

Cómo motivar a un niño superdotado  

Los niños superdotados presentan capacidades extraordinarias en lo intelectual. Pero resulta indispensable que vivan en un ambiente donde se les motive a participar en actividades que también desarrollen su lado emocional, social y recreativo.

En muchas ocasiones los niños superdotados son calificados por sus padres y profesores como niños que presentan una mayor dificultad para aprender, son lentos, difíciles, distraídos e hiperactivos. Pero en casa hay que estar atentos, ya que la mayoría de las veces éstos son disfraces que ocultan su verdadera capacidad.

La psiquiatra infanto juvenil Alicia Espinoza explica cómo reconocer a un niño de estas características: “Conocemos el término `superdotado´ en relación a los niños con más habilidades cognitivas que las esperables para un niño de su edad. Habitualmente, son niños que tienen un buen lenguaje, aprenden a leer en el jardín infantil y muestran habilidades matemáticas e intereses intelectuales a edades tempranas. Si los observamos, vemos que desarrollan estrategias de resolución de problemas como niños de mayor madurez”, explica la psicóloga.

Estos niños tienen una motivación intrínseca por el aprendizaje y un desarrollo temprano de la capacidad para resolver problemas matemáticos, por lo general a los 6 años. Como presentan capacidades sobre la media, es muy común que estos niños se aburran en las salas de clases, ya que buscan naturalmente una mayor profundidad en ciertos contenidos, lo cual el colegio no siempre entrega.

A veces se confunde a estos niños con personas que presentan un déficit atencional, porque se aburren al no encontrar en el colegio estímulos para lo que les interesa y se distraen con otras cosas.

Para evitar que estos niños tengan problemas en el colegio, es recomendable buscar instituciones que se especialicen en ampliar y profundizar el aprendizaje que reciben los niños en el colegio. Muchas de ellas trabajan de acuerdo a sus intereses, conocimientos previos, velocidad y estilo de aprendizaje, tratando de estimular su pasión por el conocimiento en áreas específicas como la ciencia, las matemáticas y la poesía.

Pero, además de fomentarlos en lo intelectual, es muy importante no dejar de lado su parte emocional. Para esto, tal como enfatiza la psiquiatra Espinoza, es importante trabajar en conjunto con la familia. Deben vivir en un ambiente que les permita desarrollarse no sólo en lo intelectual, sino también en lo emocional, en lo social y en lo recreativo. Sus necesidades de afecto, cuidado y dependencia a los adultos se mantienen. Por lo tanto, un niño intelectualmente superior, pero emocionalmente con la edad que le corresponde, es un niño que se desarrolla de modo inarmónico. Esta discordancia puede hacerlos más propensos a la frustración, depresión, rebeldía e independencia.

Una de las mejores instancias para crear lazos y amistades es incentivarlos a practicar algún deporte. Esto los ayuda a despejarse, entretenerse y aprender a trabajar en equipo. En general se deben preferir todas las instancias donde el niño pueda relacionarse con otros y aprenda a compartir y a expresarse, por ejemplo participar como boy scouts, donde además se les enseñan a cuidar su entorno. También resultan útiles actividades como la música y la danza, ya que así fomentan su talento y creatividad.

Resulta fundamental entregarles un crecimiento dentro de su propio mundo, con compañeros de su misma edad. Si los sacamos de su entorno a temprana edad y lo impulsamos a entrar en un mundo adulto que no le corresponde, cortamos el proceso natural. Lo mejor es buscar actividades e instancias de desarrollo complementarias al proceso educativo y emocional común para un niño de su edad.

fuente:http://estilodevida.latam.msn.com/articulo_uc.aspx?cp-documentid=24498206