ESPECIAL NUDISMO Y TURISMO

 


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EN LA PRENSA
Póngase en pelotas, por favor
Por Eugenia de la Torriente
Sin tapujos, las cartas sobre la mesa. El increíble tanga menguante llega hasta su último límite: la desaparición. El nudismo se lleva. Para conseguir un bronceado perfecto, por comodidad, por libertad o por principios.
Estimación: según la Federación Española de Naturismo (FEN), un 1% de la población, es decir, menos de 400.000 personas, practican alguna forma de nudismo. Realidad: la FEN tiene 3.000 socios. Hipótesis: a la gente le gusta desnudarse, pero no convertirlo en bandera. A pesar de que las asociaciones especializadas no dejan de repetir que la gente joven no se implica, un vistazo a las playas muestra un creciente número de bañistas veinteañeros que se exhiben en todo, todo su esplendor. Contradicción. Explicación 1: "Este año la participación de los jóvenes ha sido baja. En España los que tiran del carro de las asociaciones tienen 30 o 40 años", cuenta Juan Manuel López, 29 años y vocal de Juventud de la Asociación para el Desarrollo del Naturismo (ADN). "En Francia, Alemania u Holanda, donde el nudismo está mucho más extendido, los jóvenes tienen mucho peso en las organizaciones. Aunque la modalidad más puntual, la de gente que sólo se desnuda en la playa y en verano, sí ha aumentado. Pero, tal vez, se quedan ahí porque desconocen la legislación, porque no saben que es legal estar sin ropa en cualquier parte". Moda frente a ética, ¿hay una batalla en ciernes? "A mí me parece bien. Por algo se tiene que empezar", responde Juan Manuel. "Y, a lo mejor, luego eso se extiende a ir desnudo por casa, en la piscina. Nosotros queremos conseguir el derecho a estar desnudos en cualquier sitio público. No fomentamos que todo el mundo tenga que ir desnudo, sólo que cada cual vaya como quiera". En el bando de los puntuales se encuentra Sergio Ibáñez, 29 años, director de arte. Explicación 2: "Yo no voy a ninguna parte a hacer nudismo, es el sitio el que me incita. Me siento cómodo, me apetece y lo hago. Además, me molesta bañarme con un bañador y luego estar mojado. Pero lo de los espacios sólo para nudistas me parece una tontería: es una contradicción con la libertad que supone intentar   convertirlo en una norma. Me gustaría que la gente hiciera lo que quisiera. Yo no iría a una playa sólo por eso. Me desnudo donde quiero. Aunque si estoy en un sitio donde no me apetece o me parece inapropiado no lo hago y ya está. Nunca lo pienso con antelación, es algo natural que te apetece, o no, en el momento. No soy un insumiso de la ropa". Resultado: tablas. El increíble tanga menguante, la búsqueda del moreno perfecto, deshacerse de una pieza mojada y, también, la reivindicación de una forma de vida distinta. Son muchos los motivos por los que la gente se desnuda.
¿Ahora más que nunca? Al menos, ahora con más visibilidad que nunca: Spencer Tunick convoca a casi 7.000 personas en Barcelona para montar un circo sin ropa bajo la coartada del arte; Yves Saint Laurent hace que el modelo de la campaña de su perfume M7 se abra de piernas y exhiba dotación, y Versace publicita su ropa con imágenes de gente que no la lleva. Viva el desnudo público. Pero tal vez no acotado a un espacio. "En realidad ya no hay playas
legalizadas, porque desde finales de los ochenta es legal estar desnudo en cualquier lugar", cuenta Ismael Rodrigo Rodríguez, 35 años, presidente de ADN y vicepresidente de la FEN. "Pero, al principio, era necesario poner carteles porque sólo se autorizaba en playas concretas. Ahora ya es una mera indicación, aunque hay que continuar con iniciativas como la contratación de días y horarios naturistas en las piscinas. Es necesaria cierta discrimación positiva como sucede en el caso de otros colectivos. Lo ideal sería que todo el mundo hiciera lo que quisiera, pero al principio hay que limitarlo". En el mes de junio, la página web de la sección joven de ADN (que abrió el 15 de mayo) recibió 9.000 visitas: parece que hay interés. Y aunque airear el cuerpo pueda ser una moda, el nudismo sigue siendo algo a ocultar. En la página web del nudismo-naturismo en España hay una encuesta con 1.207 respuestas. Dice que el 14% de los nudistas no lo ha revelado a nadie. Cero. Y sólo un 10% lo hace público a todo el mundo, sin problemas. "¿14%? Y más. Hay mucha gente que lo oculta, aún hay quien se avergüenza", responde Juan Manuel. Descaro y pudor, público y privado, moda y filosofía. La liberación del destape aún genera polémicas, dudas y contradicciones. Como siempre.
FUENTE: http://www.elpais.es/suplementos/tentaciones/T/D/20030711/planeta_tnt/tp1.htm

Las famosas se apuntan al moreno integral
Ana Iglesias, Cristina Planchuelo
Al top less le sobra tela si se trata de conseguir un moreno integral. Emma Suárez, Vitoria Abril o Jose Toledo comulgan ya con esta tendencia. Y si, además, las playas nudiatas son las más paradisíacas, ¿qué razón hay para meter el bikini en la maleta? Si, una vez has salido del coche, tardas más de diez minutos en llegar al mar, ten la seguridad que estás entrando en una playa nudista. probablemente será la más limpia, desierta y espectacular de la zona y se encontrará al pie de un acantilado, lejos del impertinente rugido de la carretera. Y hasta es posible que, entre ola y ola, te topes con Emma Suárez, Aitana Sánchez-Gijón, Victoria Abril, Cayetana Guillén Cuervo o Jose Toledo, todas ellas asiduas al moreno integral. Broncearse sin dejar marcas sobre la piel está de moda, aunque esta religión sólo la profesen con asiduidad unos 30.000 españoles. Pero ¿quién no ha sentido la tentación de quitarse el bikini ante un agua cristalina y una arena inmaculada? Porque es un placer. Y porque pasearse por la playa exhibiendo sin pudor unos centímetros de más, una piel de naranja incipiente o una cintura y unas caderas alejadas de los cánones estéticos más puristas sin que nadie te juzgue es toda una cura de complejos. La clave del nudismo es la naturalidad. Y el respeto por las diferencias.
Así pues, toma nota del primer mandamiento: no hay ninguna parte de nuestra anatomía que, por estética o pudor, deba ser ocultada. La piel es bella.
Bien, ya te has desprendido del traje de baño y te asalta la sensación del ridículo. Tranquila, los nudistas han cronometrado el tiempo que se tarda en vencerla: treinta minutos. Después te olvidas de cualquier sonrojante referencia a Eva y al Paraíso Terrenal. ¿Excitación? Al menos la sexual no ha lugar. Esto no es cine X. Contemplar cien cuerpos despojados de ropa mientras practican deporte o hacen cola en el supermercado carece de toda sensualidad. Y hay estudios que aseguran que entre quienes practican el nudismo se dan menos promiscuidad, incesto, violaciones, infidelidades y embarazos adolescentes no deseados.
Sin embargo en los complejos no textiles (textil es quien lleva ropa, en el argot nudista) que incluyen instalaciones como bar, restaurante o gimnasio, la etiqueta exige acudir con una toalla o pareo bajo el brazo. No para taparse, (faltaría más): higiene obliga.
Antes de desprenderte del bañador, masajéate con un buen exfoliante corporal. Después, loción hidratante, crema protectora factor 50 (para glúteos y genitales) y, tras la jornada de playa, un buen baño en aftersun que calme los efectos del sol. El kit básico para unas vacaciones en cualquier centro nudista cabe en la bolsa de playa (pequeñita). Imprescindibles: carné de la Federación Internacional Naturista (lo consigues en cualquier asociación de esta filosofía), protector solar y una toalla sobre la que sentarte (para evitar molestas infecciones)

MANUAL DE USO

. Nudistas y voyeuristas son incompatibles. A los mirones se les invita a irse con un apaluso colectivo.
. Imprescindible no contaminar. Es decir, no ensuciar, ni poner la radio a tope, ni deborar el picnic en la playa o poblarla de sillas y mesas portátiles.
. El desnudo no se limita a tomar el sol o bañarse. Harás la compra, comerás en el restaurante y montarás en bicicleta tal como viniste al mundo.
. Es de mal gusto fotografiar a un nudista o enseñar el album de las vacaciones naturistas sin avisar.
. Permitido: llevar bañador, bikini, tanga o camiseta. pero al agua hay que entrar en cueros.
. Los aseos de los centros naturistas son unisex.
. Jóvenes, maduros, niños... No hay cuerpos desagradables y, por tanto, mostrar repulsión es de mal gusto
CINCO RAZONES PARA QUITARSE EL BIKINI
1. Es la mejor manera de disfrutar plenamente de la naturaleza. En las playas nudistas no hay ningún chiringuito, megafonía, alquiler de tumbonas o motos acuáticas. Se busca la paz, la armonía con el entorno. Ser los nuevos Robinsones.
2. La desnudez está relacionada con la satisfación sexual. Hay estudios que prueban que las parejas que practican el nudismo funcionan mejor en la cama, debido a la ausencia de tabúes.
3. Adiós a los complejos. Los nudistas se aceptan como son. La celulitis, los michelines o el trasero propenso a la gravedad no son lacras que haya que ocultar. Si la naturaleza nos los da, ¿por qué ocultarlos? Un estudio realizado entre mujers nudistas y textiles probó que las primeras tenían un grado mayor de autoestima corporal.
4. Ahorras en ropa. ¿Has pensado en lo que gastas antes de irte de vacaciones? Concentrárse en los zapatos (segurás necesitándolos) y en las cremas corporales (lucirás la piel más que nunca). Lo demás sobra.
5. Las playas más impresionantes suelen ser nudistas. Están alejadas de nucleos de población, el acceso es difícil (lo que las preserva de mirones) y están rodeadas de entornos casi vírgenes. ¿De verdad vas a dejar de conocerlas por un simple pedazo de tela?
Artículo publicado en el número de Agosto de 1.999 de la revista "Elle"

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