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NAUTICA


Primeros auxilios
¿Cómo reaccionar cuando se produce alguna situación de riesgo o peligro para la salud de las personas a bordo?
En la mayoría de las ocasiones, salvo que algún tripulante tenga la condición de médico o sanitario, deberán ser el resto de tripulantes los que le procuren las primeras atenciones para paliar la situación de emergencia surgida. En cualquier caso, habrá que evaluar la gravedad del asunto y, si es necesario, deberemos recurrir a un servicio sanitario radiomédico, que son unos centros médicos de consulta que facilitan la información necesaria para atajar dichas emergencias.

Los servicios de Centro Radio Médico, presentes en las estaciones de VHF, atienden consultas durante las 24 horas del día, son gratuitos y se pueden utilizar en cualquier punto del planeta. Para realizar la consulta, habrá que tener a la vista al enfermo y detallar los síntomas de manera exhaustiva. Toda la información que facilitemos sobre el paciente será poca para la resolución del problema por parte del profesional.

A continuación, recogemos los problemas sanitarios más habituales que se pueden presentar en cualquier trayecto marítimo y qué debemos hacer cuando éstos se presentan.

Hipotermia
En este caso, la temperatura del enfermo es menor de lo habitual en parte o en la totalidad e su cuerpo, por causas como el frío reinante, la humedad, el cansancio, etcétera. Otros síntomas son hormigueo en las extremidades, palidez, descenso del pulso, sueño o ampollas. Para prevenirla habrá que procurar estar bien abrigados e ingerir bebidas calientes. Si ésta se produce, debemos quitar las ropas mojadas del enfermo, situarlo en posición horizontal con la cabeza alta, arroparlo y suministrarle bebidas calientes. Si una zona está especialmente afectada, habrá que sumergirla en agua caliente.

Hipertermia
Suele producirse cuando nos hemos expuesto demasiado al sol, lo que produce una elevación de nuestra temperatura. Por lo tanto, es fundamental utilizar gorras, vestirse con ropas ligeras de algodón y tejidos naturales, además de beber mucho líquido. Por supuesto, debemos procurar alternar nuestras estancias en el sol y en la sombra, así como utilizar cremas protectoras, mojándonos la cabeza y la nuca cada cierto tiempo. Si existe una hipertermia urgente a bordo, deberemos situar al enfermo a la sombra, aplicarle líquidos, humedecer su cuerpo con toallas y controlar las constantes vitales.

Asfixia
Puede producirse por diversas razones: cuerpos extraños en las vías respiratorias, ahogamiento, gases, etc. En este caso debemos reaccionar con celeridad, buscando la causa de la posible obstrucción, aflojando la ropa y las prendas del enfermo y proporcionándole calor si se encuentra mojado. Si es preciso, habrá que aplicar la respiración artificial en sus diferentes formas: boca a boca, presión en la espalda y levantamiento de brazos, mascarilla Air-Vita, etcétera. Ésta debe hacerse con un ritmo de 13 a 16 inspiraciones por minuto sin interrumpirla de forma prematura.

Problemas cardíacos
Si se produce un paro cardíaco, los síntomas se harán evidentes enseguida: ausencia de pulso, piel morada, pupilas dilatadas. Entonces habrá que aplicar con rapidez un masaje cardíaco. Para ello habrá que acostar al enfermo sobre una superficie horizontal y dura y apoyar nuestras manos (una sobre otra) en el final del externón del enfermo aplicando cinco fuertes presiones, una por segundo, que producirán un hundimiento del esternón. Accionaremos una sola vez el reanimador, contando tres veces hacia arriba y dos hacia abajo.

Heridas
Para curar las heridas, las precauciones básicas son: la desinfección con los medios que dispongamos, extraer los cuerpos extraños, cubrir la herida y tratamiento antitetánico. También será bueno contar con analgésicos en caso de dolor.

Contusiones
Dependerá de su importancia. Si es leve, bastará con aplicar una pomada específica, vendar la zona y hacer que el afectado repose. Sin embargo, cuando se produce un fuerte golpe en la cabeza habrá que poner especial atención. Si el afectado pierde momentáneamente el conocimiento, habrá que observarlo durante 48 horas, suministrándole líquidos en pequeñas dosis. Si se le altera el pulso o tiene alteraciones en la consciencia o en la memoria, lo mejor será evacuarlo al centro médico más cercano. Los golpes en el tórax, si producen hemorragia por la boca, deben tratarse con especial atención, inmovilizando la zona y aportarle líquidos, sin que coma nada. Por último, si se ha producido un fuerte golpe en el abdomen, el riesgo está en las posibles hemorragias internas, contra las que habrá que reponer la sangre perdida, controlando el pulso y la presión arterial, manteniendo abrigado al enfermo.

Hemorragias
En cuanto a las hemorragias, éstas pueden ser arteriales, capilares o venosas. Las primeras son las más peligrosas (la sangre es de color rojo vivo y brota espasmódicamente). En este caso, hay que actuar con prontitud por el riesgo de estado de shock. Si es muy importante y se encuentra localizada en un miembro, habrá que practicar un torniquete por encima de la herida y hacia la parte en que se encuentra el corazón. Para ello podemos utilizar una goma, una venda elástica u otros materiales como cabos, trapos, cuerdas, etcétera. Dicho torniquete no puede estar puesto más de tres horas. En el caso de las hemorragias venosas (la sangre es de color rojo oscuro y brota continuamente) o de las capilares serias habrá que elevar el miembro el cuestión, aflojar las ropas que ejerzan presión y aplicar un vendaje. Si no se detiene, habrá que recurrir al torniquete, aunque en este caso se deberá practicar por debajo de la herida.

Quemaduras
Las más habituales en alta mar son las producidas por el sol. Si no son muy graves, pueden ser de primer grado (se enrojece la piel y aparecen algunas ampollas) o de segundo grado (aparecen ampollas severas con líquido interno), más graves y dolorosas. En todos los casos, debe hidratarse la piel con cremas, vaselina o incluso aceite de oliva. Nunca debemos romper las ampollas. Por último, es posible que tengamos que atender quemaduras de tercer grado, en las cuales puede peligrar la vida del accidentado. En este caso, habrá que recurrir al servicio médico, primero por radio y luego trasladando al paciente. Erosionan la piel y producen costras. En este caso, también habrá que aplicar cremas, apósitos grasos o incluso penicilina o sulfamida. Los analgésicos son obligados, ya que producen mucho dolor. En este caso, habrá que controlar las constantes vitales de la persona y darle de beber con asiduidad.

Mareos
Otra de las situaciones más frecuentes a la hora de navegar es el mareo, hasta tal punto que hasta el tripulante más experto puede padecerlo. Sus síntomas son bastante conocidos: náuseas, sudoración, palidez, pérdida de equilibro o de visión... En este caso, es muy conveniente tomar medidas preventivas, como tomar unas pastillas antes del viaje y no consumir bebidas alcohólicos o comidas demasiado pesadas. Para atajar una situación de urgencia, habrá que situar al afectado en una posición horizontal con las piernas hacia arriba, hidratarle y hacer que haga respiraciones profundas con el abdomen. Incluso se puede provocar el vómito, lo que normalmente alivia la situación.

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