TEMAS DE HOY

SIDA

 LA PALABRA DEL DÍA - VIH

Virus de la Inmunodeficiencia Humana; así se llama al que se cree que es el agente patógeno del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. 20 años de lucha contra esta epidemia no han permitido aún llegar a verdades únicas e incontestables sobre la naturaleza de la enfermedad, Desde el primer momento los científicos, que iban a tientas, formularon diversas hipótesis de trabajo para explorar a través de ellas. Muchas fueron pronto abandonadas, algunas quizá demasiado pronto, porque parecían no llevar a ninguna parte; y ganó la batalla la hipótesis del virus porque intuyeron que investigando en esa dirección conseguirían confinar esa enfermedad tan compleja y huidiza en unos límites precisos, y a partir de ahí iniciar su derrota.

Se trataba de definir esa enfermedad de enfermedades; como elemento básico y como fundamento de esa definición era preciso localizar, aislar y definir al agente y portador de la misma. Sistemáticos y rigurosos análisis estadísticos permitieron en un primer momento asociar enfermedades que nada tienen que ver entre sí. La gran novedad consistió en encontrar un denominador común para un nuevo comportamiento de enfermedades que hasta el momento habían sido muy benignas, pero que de pronto no respondían a los tratamientos que llevaban tiempo y tiempo funcionando; ni siquiera a los antibióticos, uno de los mayores avances de la medicina en el siglo XX. De pronto enfermedades de curso muy breve y benigno, se habían tornado incurables.

Y puesto que no habiendo un enemigo concreto contra el que combatir, ni medios por tanto para hacerlo, lo único que queda es hacer un minucioso recuento de las bajas, eso fue lo que se hizo. Y en el primer recuento (me temo que maquillado, para que las verdades fuesen más rotundas) se encontró que todos los afectados por esa nueva enfermedad eran homosexuales. De ahí se llegó a una primera conclusión: que la enfermedad era de transmisión sexual, más concretamente homosexual. Se aprovechó el fenómeno para predicar moral sexual. Pero después de ser señalado otro colectivo como víctima preferida de la nueva enfermedad, el de los drogadictos (más concretamente el de los heroinómanos), que se transmitían la enfermedad a través de la agujas y jeringuillas, les llegó el turno a los heterosexuales, es decir al resto de la gente, con independencia de valores morales. Las estadísticas revelaron que la enfermedad no hacía distinciones entre buenos y malos.

Pero lo que se manifestó como una evidencia desde el primer momento fue el carácter infeccioso de la enfermedad, por lo que los investigadores se lanzaron a la búsqueda del agente de la infección. Se optó por suponer que sería un virus, y se inició su búsqueda. Se le definió primero como un lentivirus, con un período de latencia de un año, dos, tres, y así sucesivamente tal como iban pasando los años sin dar con él, ni siquiera en los enfermos terminales y en las autopsias. En vista de ello se pasó al "Virus de Inmunodeficiencia Adquirida modelo Ho", de gran velocidad, que se multiplica miles de millones de veces desde el primer día. Pero aún no ha sido posible aislar, definir y fotografiar o dibujar el virus, ese parásito de la célula, condición sine que non para crear la vacuna.

Mariano Arnal 

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