CONSTITUCIÓN - CARTA MAGNA

MONUMENTO A LAS CONSTITUCIÓN

MONUMENTO A LA CONSTITUCIÓN - CÁDIZ

LA SUERTE DE SER TODOS IGUALES

Hoy celebramos el vigesimocuarto aniversario de la Constitución española. Del mismo modo que el cristianismo puso los cimientos doctrinales de la igualdad de todos los seres humanos, sin distinción de religión, de nacionalidad, de raza de sexo ni de estado, al proclamar que todos los seres humanos somos iguales por nacimiento, porque todos somos hijos de Dios, así también las constituciones democráticas declaran que todos los habitantes del estado en el que rige esa Constitución, son iguales ante la ley; y todas articulan las fórmulas para que esa igualdad sea efectiva. Esa es una buena nueva tan trascendente como lo fue en su día la proclamación del Evangelio de los pobres.

El hecho de que los estados defiendan la unidad nacional y se denominen naciones a pesar de estar formados prácticamente todos por gran variedad de nacionalidades, y den igual carta de nacionalidad a todos sus habitantes, es un claro signo de progreso no sólo político, sino también humano. Es una utopía romántica y suicida el estado puro, formado por una sola nación en el sentido más tribal de la palabra, al que aspira el nacionalismo vasco con el aplauso arrobado de los demás movimientos nacionalistas de España y de otros estados europeos. Ese nacionalismo vasco, precisamente ese, cuenta con el apoyo incondicional y entusiasta del nacionalismo catalán y del nacionalismo gallego. Los tres se unieron fraternalmente en la declaración de Barcelona. Y siguen fraternalmente unidos.

¿Qué pretende el nacionalismo vasco? Pues pretende nada más y nada menos que crear una nueva Constitución que regiría para todos los territorios vascos (la gran Euskadi, el lebensraum de los vascos), que ampararía sólo a los que cumplen determinados requisitos de ascendencia y de ideología nacionalista, quedando el resto de habitantes del país bajo la Constitución española unos, y bajo la Constitución francesa otros, en calidad de extranjeros por tanto. Es decir que está previsto, y así lo proclamó el líder espiritual del nacionalismo vasco, que aquellos a los que ampare la Constitución de Euskadi (los vascos auténticos, los nacionalistas), gozarán del derecho a tener y exhibir el Documento Nacional de Identidad vasco; a los demás no les servirá de nada en Euskadi su actual DNI (el español para unos, y el francés para otros), sino que pasarán a la condición de extranjeros, y tendrán que llevar pasaporte. Como los alemanes en Mallorca, que dice el líder.

Y como no hay nación que pueda sobrevivir manteniendo sus características nacionales si está invadida por una multitud de extranjeros que superan con mucho a los legítimos dueños del territorio, y que encima pretenden tener iguales derechos que ellos, he ahí que tienen por delante una ingente tarea de limpieza, que se teoriza en la escuela y luego se practica en la calle. Es una versión moderna de los pogromos, es la formación "espontánea" de las nuevas SS, cuya cúspide gloriosa está en Eta, y cuyo ingente trabajo no está más que en su fase preparatoria. Tampoco Hitler pudo hacer nada contra aquellos chicos excesivamente entusiastas y fogosos de las SS. ¡Qué lástima! ¿Cederá finalmente el dique de contención que es hoy por hoy la Constitución española?

Mariano Arnal 

CARTA MAGNA

Éste es un buen sinónimo de constitución. ¿Por qué? Nos dice la historia que en 1215 el rey Juan sin Tierra otorgó a todos sus súbditos una especie de código fundamental de derechos y deberes que regulaba las relaciones del soberano con los vasallos, para evitar las arbitrariedades y para que éstos supieran a qué atenerse. Fueron los condes y barones de Inglaterra, entre los que tenían un decisivo peso específico los de la iglesia (el primado Esteban Langton fue el líder de esta iniciativa), quienes pusieron al rey contra las cuerdas para obligarle a firmar la Carta Magna. El rey, la nobleza y la iglesia ejercían su poder sobre los mismos súbditos, a los que apretaba cada uno por su lado, por lo que corrían el riesgo de matar entre todos ellos a la gallina de los huevos de oro (entre todos la mataron, y ella sola se murió); les convenía por tanto a la iglesia y a los nobles, poner barreras al poder del monarca, a pesar que de ese modo limitaban también su propio poder. No le gustó nada a Juan sin Tierra tener que firmar esa carta-ley, porque según decía le convertía de rey en vasallo; pero tuvo que ceder finalmente a la fuerte presión a que le sometió el Ejército de Dios y de su Santa Iglesia, armado por la iglesia y los nobles, que entró en Londres el 24 de mayo de 1215 aclamado por el pueblo.

40 años más tarde, en 1255, Alfonso X el Sabio promulgaba el Fuero Real, la primera Constitución española; que hubiese aparecido a la par de la Carta Magna inglesa, si no hubiese sorprendido la muerte a su padre Fernando III el Santo. El objetivo de ambas "constituciones" era unificar el derecho en todo el reino, siendo el derecho real el elemento unificador, que al tiempo que regulaba y limitaba los derechos de la nobleza y de la iglesia, los fueros municipales y los locales, las cartas pueblas, las cartas forales y las cartas desaforadas, pasaba por encima de todos ellos, contribuyendo a la igualdad jurídica de todos los súbditos del reino. Digo los súbditos porque al tener aún vigencia la esclavitud tratándose de infieles cautivos, y camuflada en diversas formas de servidumbre con respecto a los paisanos cristianos, los beneficios de esas Cartas Magnas no alcanzaban a la totalidad de la población de estos reinos.

En el preámbulo del Fuero Real se declara paladinamente la intención del mismo: "Entendiendo que la mayor partida de nuestros Reynos no hubïeron Fuero fasta el nuestro tiempo y juzgábase por fazañas, é por albedríos departidos de los homes é por usos desaguisados sin derechos, de que nascien muchos males, é muchos daños á los Pueblos y á los homes; y ellos pidiéndonos merced, que les enmendásemos los usos que fallásemos que eran sin derecho, é que les diésemos Fuero, porque viviesen derechamente de aquí adelante, hovimos consejo con nuestra Corte, é con los sabidores del derecho, é dímosles este Fuero que es escripto en este Libro, porque se juzgue comunalmente todos, varones é mugeres. E mandamos que este Fuero sea guardado por siempre jamás, é ninguno no sea osado de venir contra él. Y más adelante precisa: "De manera que los que mal ficieren resciban pena, y los buenos vivan seguramente".

He ahí el largo recorrido para llegar a la igualdad de derechos de todos los habitantes de ambos reinos, sin distinción de hombres y mujeres, y borradas las diferencias entre "hombres propios" (=siervos) y libres; derechos que culminaron en la Carta Magna de la humanidad, la Declaración de los Derechos Humanos.

Mariano Arnal 


ENLACES

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA EN FORMATO PDF

La constitución para niños Consti.exe   Necesitas el programa CLIC  clic30es.exe

Constitución Española - Documentos constitucionales europeos

 Indice  -  El Almanaque