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FIN A UN PROCESO QUE NUNCA EXISTIO (y2)

Acabó la utopía de una paz negociada en Colombia ante la decisión del presidente, Andrés Pastrana Arango, de dar por roto el proceso con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) tras comprobar que estas no tenían ninguna intención para finalizar la confrontación armada, en una medida aplaudida por Estados Unidos y la Unión Europea, y en la que otros actores han pedido no dar por concluida y seguir intentando la negociación.

"Las selvas del Caguán respiran aire de guerra", señaló el influyente diario El Tiempo, mientras las Fuerzas Militares anunciaron estar "listas" para intervenir y recuperar el territorio de 42.139 kilómetros cuadrados en la región del Caguán, al sur del país, entregada por el gobierno el 23 de octubre de 1998, para realizar allí las negociaciones y para que los terroristas fijaran su "cuartel general" desde el cual siguieron, sin embargo, realizando secuestros, traficando con cocaína e incumpliendo todos los acuerdos firmados a lo largo de 36 meses y dos días.

La base militar de "Tres Esquinas" -con una excelente posición estratégica dentro de la zona- es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur y el mayor receptor de unidades militares del Plan Colombia, diseñado por Estados Unidos y apoyado por la UE, y desde allí se tiene fijada la intervención si ella se hace necesaria, en caso que las Farc no desocupen la región en un plazo de 48 horas.

Al tiempo que Pastrana hacía, durante una alocución, un llamamiento para mantener la calma ante un eventual recrudecimiento de la violencia, el ministro del Interior, Armando Estrada, aseguró que el Consejo de Ministros "adoptó medidas para prevenir eventuales atentados terroristas", y reiteró que lo que ocurra con los procesos de paz con las Farc y el Ejército de Liberación Nacional (Eln), las elecciones legislativas y presidenciales previstas para marzo, mayo y, eventualmente, junio -en caso de una segunda vuelta- no están condicionadas a dichas negociaciones.

Las fuerzas militares cuentan en "Tres Esquinas" con 23.000 unidades en estado de alerta, 35 helicópteros Black Hawk, cuatro aviones de inteligencia y una flotilla de OV-10 y Tucanos, y la coordinación del general Arcesio Barrero, nombrado por la junta de generales coordinador de la primera fase de la "operación de recuperación del Caguán".

En "Tres Esquinas" se ha instalado la más poderosa central de inteligencia y preparación bélica y está considerada como el laboratorio de guerra más sofisticado, moderno y equipado del sur y el centro del continente americano y desde hace dos años cuenta con el apoyo económico, logístico y humano de Estados Unidos.

"Tenemos todo preparado para el Plan B o guerra total contra la subversión", dijeron las fuerzas militares, mientras que su comandante, general Fernando Tapias aseguró que si el presidente Pastrana ordena el ingreso de la fuerza pública a la zona de distensión, "tenemos el plan listo para hacerlo".

Estados Unidos, a través de su secretario de Estado, Colin Powell, en rueda de prensa en Washington, señaló a las Farc como "responsables de la ruptura por su falta de seriedad durante los diálogos" y dijo que su gobierno respalda la decisión de Pastrana y las que tomará posteriormente.

La oficina del responsable de la Política Exterior de la Unión Europea, el español Javier Solana, emitió un comunicado en Bruselas y el dirigente político precisó que es "lamentable que la guerrilla no haya mostrado aún una verdadera voluntad de paz ni haya abandonado la práctica de los secuestros, extorsiones y asesinatos", señalando que Pastrana "ha tenido que tomar una decisión grave, que comprendemos y respaldamos ante la falta de otras alternativas".

España también se sumó a ese apoyo, y a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Piqué, desde Madrid, lamentó que "se esté perdiendo una oportunidad para demostrar una auténtica voluntad de paz por parte de los grupos guerrilleros", señalando que las decisiones tomadas por Pastrana y la de los siguientes días "van a seguir teniendo el respaldo y pleno apoyo de España y de la Unión Europea".

Aunque Pastrana, en su alocución, advirtió que "las garantías están dadas y la voluntad de negociación se mantiene" para continuar el proceso de paz, responsabilizó a la banda terrorista del fracaso, y de su propio trabajo para alcanzarla "aún a costa de mi capital político".

Pastrana, en efecto, ha perdido el respaldo mayoritario de la opinión pública y su capital político ha bajado a menos del 20 por ciento en las encuestas realizadas en los últimos dos meses, porque los colombianos no estaban conformes con la continuación de unas conversaciones que no "llevaban a ninguna parte" y por permitir que las Farc engañarán a su gobierno y a todo el país.

"No se puede seguir negociando un proceso que las Farc no han querido negociar", decían los colombianos en sus encuestas, donde pedían a Pastrana un cambio de actitud, que es el que ahora se ha producido y que puede rentarle algo políticamente en los últimos ocho meses que le restan de gobierno.

Para la "Comisión Facilitadora" del proceso, integrada por diez países amigos, España, México, Canadá, Suecia, Francia, Cuba, Italia, Venezuela, Noruega y Suiza, todavía existen, a su juicio, posibilidades de retomar las negociaciones, y en un comunicado de los respectivos embajadores, expedido en Bogotá, instaron al gobierno y a la banda terrorista para "hacer un nuevo esfuerzo" en pro de la paz.

La Onu, organismo que apoyó a la coalición internacional para combatir el terrorismo mundial, pidió no dar por terminada la negociación, y su representante en Colombia, James Lemoyne, en entrevista con Pastrana, dijo que el ente mundial confía en que "podrán retomarse las conversaciones y buscar, in extremis, un acuerdo final".

La zona sur de las amplias selvas colombianas está, con el apoyo de un 99,5 de los ciudadanos, respirando ese aire de guerra, porque las Farc desaprovecharon la mejor oportunidad en 39 años para variar su conducta, ofrecer alternativas diferentes a las del terrorismo, el secuestro y el asesinato. Ahora pueden ser las "mayores víctimas" de su propio invento.

El gobierno, que empezó con buena voluntad y después, "inexplicablemente" para los colombianos se plegó a las exigencias y desafueros de las Farc, se cansó de ser la "naranja exprimida" de cuyo zumo se nutrían los terroristas para engañar a Colombia entera y proyectar su peor y más cruel imagen al mundo, como cuando el 18 de diciembre murió el niño Andrés Felipe Pérez, de doce años, sin poder ver cumplido su sueño de tener en su lecho de muerte a su padre Norberto Pérez, cabo de la policía, secuestrado 22 meses atrás por los terroristas.

Si las Farc tuvieron alguna vez respaldo en Colombia, esta inhumana actitud les valió el rechazo generalizado, porque como dijo el presidente, "son insensatas y sin dolor humano".

Como puede presumirse, tras las luchas y esfuerzos para alcanzar la paz y la reconciliación nacional, sin haberlo logrado, habrá en Colombia una enorme lápida donde se escribirá: "Aquí se buscó infructuosamente la Paz durante 36 meses y dos días. Un RIP ante la muerte del proceso".

GUILLERMO TRIBIN PIEDRAHITA

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