TEMAS DE HOY - COLOMBIA

FIN A UN PROCESO QUE NUNCA EXISTIO (1)

El presidente colombiano, Andrés Pastrana Arango, metido entre "dos fuegos" (una opinión pública ampliamente mayoritaria pidiéndole acabar sus conversaciones con los terroristas, y unas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que le dieron un ultimátum para que se pronunciase sobre la ampliación de la "zona de distensión), decidió poner fin a un proceso de negociación para la búsqueda de la paz, que duró 36 meses y 2 días y que tuvo un final absolutamente negativo.

Las Farc, cuyo brazo armado era el Partido Comunista -ampliamente minoritario en Colombia- vinieron a suceder en 1963 a los grupos de violentos que, tras el asesinato del líder del Partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán Ayala, el 9 de abril de 1948 , se crearon en Colombia, primero en los Llanos Orientales con Guadalupe Salcedo, como líder, y después en Cundinamarca, con el directivo comunista Juan de la Cruz Varela, como máximo jefe de la región.

Eran las épocas en que Liberales y Comunistas dieron apoyo a los grupos guerrilleros -con hombres tan peligrosos como Tarzán, Sangre Negra, Desquite, Chispas y Venganza, entre otros-, y a los que el gobierno Conservador presidido por Mariano Ospina Pérez, respondió con la creación de bandas similares, igual de sanguinarias, que tuvieron en Efraín González, su jefe, a otro exponente de la más alta peligrosidad.

El denominado proceso de paz empezó a gestarse el 9 de junio de 1998 cuando el entonces presidente electo Pastrana Arango, de forma sorpresiva, se reunió con el jefe de las Farc, Pedro Antonio Marín -alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo- para ofrecerle el comienzo de negociaciones una vez hubiese asumido la presidencia, el 7 de agosto del mismo año.

Durante una nueva reunión, y ya Pastrana como Jefe de Estado, acordaron que el gobierno ordenaría la "desmilitarización" de cinco municipios del sur del país, en un área de 42.139 kilómetros cuadrados para servir de sede de las negociaciones de paz y que los guerrilleros fijarían allí su "cuartel general", lo que ocurrió el 23 de octubre del mismo año, fecha que quedó como la de partida para el proceso de pacificación..

Los municipios de San Vicente del Caguán, La Macarena, la Uribe, Mesetas y Vistahermosa, en el sur del país, pasaron a ser la "zona de distensión", y el 7 de enero de 1999, entre "bombos y platillos" con la presencia de personalidades nacionales y extranjeras, se inició oficialmente el Proceso de Paz en San Vicente del Caguán, con el desplante de Tirofijo, que no asistió al acto y dejó "plantado" al presidente Pastrana.

Desde esa fecha se han sucedido diversas alternativas, todas ellas a cargo de las Farc -con estatuto político de guerrilleros por el gobierno colombiano y con la declaración de terroristas por Estados Unidos y la Comunidad Europea-, que han puesto siempre obstáculos al avance de las negociaciones, incumpliendo acuerdos firmados, secuestrando aviones y a ciudadanos colombianos y extranjeros, asesinando periodistas, ex ministros, parlamentarios y personalidades.

Tampoco efectuaron un Alto el Fuego, porque la única tregua unilateral decretada con motivo de la Navidad, entre el 20 de diciembre de 1999 y el 10 de enero de 2000, la incumplieron alegando acosos inexistentes de las constitucionales Fuerzas Armadas Colombianas, de los grupos paramilitares o de sus otros contrincantes, el Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Pastrana, que había designado a Víctor G. Ricardo como Alto Comisionado para la paz, al iniciarse el proceso de negociación, le aceptó la renuncia el 26 de abril de 2000 y designó a su secretario privado, Camilo Gómez, para sucederle. Ricardo terminó harto de su misión por el incumplimiento continuo de las Farc y porque todos los acuerdos se "convertían en papel mojado".

El gobierno con una "más que amplia mano izquierda" trató siempre de salvar el proceso, pero en la reunión del 3 y 4 de enero pasados, que fue tensa, no pudieron reactivarse las negociaciones porque los terroristas exigieron la suspensión de los controles aéreos, terrestres y fluviales del "territorio neutral" a cargo de las fuerzas militares.

El 9 de enero, el gobierno anunció a través de Camilo Gómez, tras levantarse de la mesa de negociaciones, la ruptura del proceso de paz, señalando que "el gobierno trajo propuestas y alternativas que permiten darle perspectiva al proceso. Las Farc las han desechado y sólo insisten en que debemos cambiar los controles de la Zona y no han considerado las posibilidades concretas para avanzar".

Visto esto, el gobierno, de acuerdo con lo pactado tres años atrás, dispuso otorgar 48 horas a la banda terrorista para abandonar la zona de distensión.

"La zona de distensión es un procedimiento creado únicamente para adelantar el proceso de paz y siempre ha contado con todas las garantías necesarias de seguridad para los miembros de las Farc", añadió Gómez.

La vigencia de esta zona desmilitarizada concluirá el próximo 20 de enero, pero Pastrana y su gobierno no consideran que pueda prorrogarse para seguir "conversando sobre la paz, porque las Farc no lo quieren ni desean".

Los terroristas respondieron a Gómez señalando que esperarán "hasta el 20 de enero, porque creen que aún pueden abrirse opciones para continuar las conversaciones".

Mientras las Fuerzas Armadas anunciaron que están listas para "enfrentar al conflicto" y tienen totalmente preparado "el plan B o guerra total para enfrentar a la subversión".

Una declaración contundente del Comandante del ejército, general Jorge Enrique Mora Rangel, señalando que "aprovechando el proceso de paz, las Farc se están burlando del país" y que ningún general del servicio activo "por ningún motivo acepta la propuesta de reunirse con el jefe de las Farc para desempantanar el proceso de paz".

Entre tanto, la ONU a través de su representante en Colombia, James Lemoyne, reconoció que el proceso de paz "está en crisis" y al mostrar la preocupación del organismo mundial por el rompimiento, manifestó que "es el momento de tomar decisiones que beneficien al país", y advirtió que lo esencial es que gobierno y terroristas "recuperen la confianza".

La situación, tras el rompimiento ha tensado el ambiente y las fuerzas militares y de policía fueron puestas, el 9 de enero, en estado de "alistamiento general" y están "listas para actuar", declaró el general Arcesio Barrero Aguirre, comandante de la Cuarta División, con sede en Villavicencio, ciudad cercana a la "zona de distensión".

Los miembros de la Armada Nacional y de la Fuerza Aérea recibieron también la orden de "estar en máxima alerta ante la situación que registra el país".

GUILLERMO TRIBIN PIEDRAHITA

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