GUERRILLERO
El derivado de oficio de guerra
es guerrero; y el de guerrilla, guerrillero. En
cambio el término latino bellum no tenía derivado de oficio,
porque en el ejército (que es la única formación en que se
desarrolla la guerra) no hay un solo oficio y un solo grado, sino
muchos. El genérico es soldado para la tropa (llamados así
porque cobraban sueldo o soldada), y militar (del
latín miles, mílitis, que significa soldado) para los mandos.
¿Qué oficio es ese de guerrillero?
El concepto de guerrilla es
muy antiguo, pero concebido como un cuerpo ligero del mismo ejército,
cuyo oficio no era presentar batalla ni vencer, ni conquistar, ni
proteger el territorio conquistado, sino tan sólo hostigar al ejército
enemigo, descomponerlo en la medida de lo posible y poner al
descubierto sus puntos más débiles, para facilitarle el ataque al ejército
propio. Esta misión era encomendada en los ejércitos griegos a los psilites,
y en los ejércitos romanos a los velites. Estas tropas ligeras
no gozaban de la misma consideración que las tropas regulares y
organizadas en orden de batalla. No todos los generales estaban de
acuerdo en el empleo de estas unidades, que si molestaban al enemigo,
también causaban problemas a su propio ejército.
Aparte de esto, en los pueblos que no
se plantearon como objetivo la conquista y el imperio, y en especial
para los que se defendían de los grandes ejércitos que les atacaban,
o de los ejércitos de ocupación, la guerrilla fue una forma
usual de lucha. Era el hostigamiento del débil contra el poderoso.
Esta fue también una de las formas que tomó la guerra de la
Reconquista, junto con las guerras clásicas. Abundaron los caballeros
que por su cuenta y riesgo, con mesnadas muy poco numerosas, iban a
hostigar a los árabes. Uniendo muchas de esas mesnadas organizaron ejércitos
que no obstante seguían manteniendo su estilo guerrillero, que
les reportó importantes éxitos. Los almogávares son el prototipo de
las tropas ligeras de aquel tiempo, que combatían de forma dispersa,
al estilo guerrillero, un estilo que copiaría Napoleón,
revolucionando desde sus cimientos el arte de la guerra.
Si el concepto de guerrilla es
antiguo y universal, la palabra en cambio nació en España, donde
tanto se practicó esta forma de hacer la guerra. La guerrilla escribió
una de sus páginas más gloriosas en la guerra de la Independencia:
las tropas napoleónicas fueron hostigadas hasta expulsarlas de España.
Por eso goza la guerrilla de tan alto prestigio, y los que se
dedican a ella gustan de llamarse y ser llamados guerrilleros.
Por eso también tantos y tantos que
se dedican al vulgar terrorismo y a las más despreciables prácticas
mafiosas, usurpan para sí el título de guerrilleros, el que
ennobleció el pueblo alzándose en armas contra los ejércitos
invasores o contra quienes valiéndose de las armas ocuparon el
territorio de la nación (nunca se llamó guerrilla a ningún género
de limpieza étnica). Y aunque las tácticas de la guerrilla se
hayan empleado profusamente en los ejércitos, en las guerras civiles,
en la mafia de altos vuelos, en el terrorismo, nunca estas formas de
guerra merecieron el nombre de guerrilla, ni el de guerrilleros
quienes las practicaron. (Continuará)
Mariano
Arnal
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