TEMAS DE HOY - COLOMBIA

SE ALARGA LA AGONIA DE LA PAZ

La lenta y prolongada agonía de la paz en Colombia volvió a alargarse cuando, faltando tan sólo cuatro horas para que se produjera su desenlace fatal, determinado por un cirujano llamado Andrés Pastrana, presidente del país, unas gestiones diplomáticas permitieron que el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) volvieran a reconocer que existen posibilidades para continuar el proceso iniciado el 7 de enero de 1999 para terminar con la guerra civil no declarada.

Así, la Onu a través de su delegado en Colombia, James Lemoyne, y los embajadores de los diez "países amigos", que integran la denominada "Comisión Facilitadora", el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Alberto Giraldo, y el Nuncio de Su Santidad, Beniamino Stella, y tras 48 horas de laboriosa actividad, lograron que las Farc entendieran que su única salida se encuentra en la negociación, porque de lo contrario serán tratados como terroristas, calificación que le han dado Estados Unidos y la Unión Europea.

En El Caguán, territorio de 42.139 kilómetros cuadrados cedido por el gobierno a las Farc, se desarrollaron las gestiones, que el 14 de enero culminaron con un compromiso bilateral, por medio del cual gobierno y Farc intensificarán "en los próximos seis días las negociaciones para fortalecer el proceso de paz". Así vencía el ultimátum que Pastrana había dado a los guerrilleros -en Colombia-, terroristas -en el exterior- el pasado 9 de enero.

Este acuerdo fue más celebrado en el extranjero que en la propia Colombia, donde se sigue temiendo lo que ya ha sucedido a lo largo de 36 meses y dos días de negociaciones: que las Farc no cumplan los compromisos firmados y "sigan dando largas" al gobierno para encontrar una solución negociada al proceso de paz.

Faltaban tan sólo cuatro horas para que el ultimátum venciese, cuando el embajador francés en Colombia, Daniel Parfait, leyó el comunicado suscrito por el Comisionado para la Paz, Camilo Gómez, y el jefe insurgente Raúl Reyes, negociador de las Farc, para reiniciar las negociaciones, hasta el 20 de enero, que ahora contarán con la presencia de dos miembros de los "países amigos" y del asesor Especial de las Naciones Unidas (James Lemoyne).

Pastrana dijo a los colombianos, tras este nuevo acuerdo, que existen las garantías para el desarrollo de la paz, y advirtió a las Farc que antes del vencimiento de la actual vigencia de la zona de distensión (20 de enero) "deberá establecer un cronograma de trabajo que conduzca a acuerdos sobre Alto el Fuego, cese de hostilidades y de secuestros". Es decir que, aunque paró su reloj, le dio cuerda para que en seis días se concreten "hechos reales", so pena de acabar con cualquier tipo de negociación.

Kofi Annan, secretario general de la Onu, que ha estado en permanente contacto con Pastrana, enfatizó nuevamente que "todas las medidas deben ser tomadas para proteger a la población civil en la zona" y urgió a "las partes a que lleguen a un acuerdo humanitario que asegure el respeto por las leyes humanitarias internacionales para proveer ese tipo de protección", según un comunicado que leyó su portavoz, Fred Eckhard. Desde Bruselas, el Alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, Javier Solana, expresó su satisfacción por la reanudación del diálogo y pidió a gobierno y a los terroristas respetar "la exclusión de la población civil de los efectos del conflicto".

En Colombia, los candidatos presidenciales opinaron de forma diferente. Así uno que tiene opciones de victoria, Alvaro Uribe, y otro -ex general del ejército y ex ministro de Defensa- Harold Bedoya, cuyas posibilidades se reducen a ser un mero espectador de la contienda electoral, rechazaron el acuerdo.

"El gobierno desperdició una gran oportunidad para corregir las fallas del proceso de paz, al aceptar reiniciar los diálogos sin mediación internacional, sin cese de hostilidades y sin levantar la zona de distensión", dijo Uribe, mientras Horacio Serpa y Noemí Sanín, otros dos posibles ganadores, lo apoyaron aunque pidieron una reestructuración del proceso para garantizar su viabilidad.

Al "más alto nivel", según el influyente "Washington Post", Estados Unidos, embarcado en una guerra global contra el terrorismo internacional, "estudia un aumento de su asistencia a Colombia" en la lucha contra las Farc, el Ejército de Liberación Nacional (Eln) y los grupos paramilitares, considerados terroristas por ese país.

Parece ser que el gobierno estadounidense no está "muy convencido" del espíritu negociador de las Farc, y que la ayuda económica, logística y militar se podría justificar bajo las "doctrinas de defensa", actualmente en vigor, por lo que el presidente, George Bush, podría alegar que está en su legítimo derecho de asistir a un gobierno para que pueda protegerse de la amenaza terrorista,", según el Post.

¿Funcionó la diplomacia? Esta es la pregunta que brota de boca en boca a nivel internacional. Pero falta saber si, como en anteriores ocasiones, las Farc cumplen lo que firman, aunque como dice Noemí Sanín, "se superó un obstáculo, no la crisis".

El gobierno, de todas formas, tampoco cree mucho en las Farc y por eso su vicepresidente y ministro de Defensa, Gustavo Bell Lemos, manifestó que las operaciones militares continuarán en los alrededores de la zona de distensión y que las Fuerzas Armadas siguen en "estado de alerta".

La paz, por tanto, tiene una nueva oportunidad, la última oportunidad. ¿Es creíble el nuevo proceso? Las encuestas vuelven a ser desilusionantes, y en una realizada por la Cadena Radial Colombiana, un 89,5 por ciento se manifestó en contra de la continuación del proceso.

"¡Pobre mi Colombia! Otra vez volviste a perder. Otra vez tuviste una mala hora y otra vez desde el gobierno, en compinchería con un delegado de la Onu y de embajadores de dizque "países amigos", te entregaron impunemente a los terroristas", dice uno de los mensajes de la encuesta.

El mismo día de la firma del acuerdo para reanudar las negociaciones, las Farc muy fieles a su estilo y a la forma de entenderlas, asesinaron a ocho agentes de la policía en San José de Albán, departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.

"Los colombianos no entenderían –ni aceptarían- que el acuerdo alcanzado sólo sirva para continuar unas conversaciones lánguidas, sin norte y sin avances sustanciales", editorializó el influyente diario colombiano El Tiempo.

Ahora las Farc, más que el propio gobierno, tienen la palabra para demostrar con hechos sus verdaderas intenciones: paz o guerra.

 

GUILLERMO TRIBIN PIEDRAHITA

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