La Tienda de Salud en Internet

Sorry, your browser doesn't support Java(tm).

TURISMO

Es un anglicismo que se ha extendido, como tantos otros, por todo el mundo. A partir de la palabra francesa tour (vuelta, circuito, excursión, paseo), del que se formó el verbo tourner (volver, hacer girar, girar, dar vueltas, rondar) crearon los ingleses la palabra y el concepto de turismo (tourism). Recordemos, para situarnos léxicamente, el Tour de Francia, que en Italia llaman el Giro y en España llamamos la Vuelta Ciclista o simplemente La Vuelta. Se trata de una vuelta que nació primordialmente como "tourística" (dar una vuelta en bicicleta por el país en cuestión) y que acabó quedando en simple competición de velocidad.

Fijémonos en la desinencia –ismo, que en rigor es sufijo de nombres abstractos de cualidad, de adhesión a doctrina o partido, de disposición o actitud; aunque se emplea también impropiamente cuando no se es capaz de formar de otro modo el sustantivo. En este caso se trata de una auténtica actitud doctrinal que exaltaba las excelencias del viajar por el placer de viajar; comprendiéndose en ese concepto todas las formas de hacerlo, en especial las que tenían mayor carácter deportivo. El excursionismo, el montañismo, el alpinismo, el ciclismo, el automovilismo y una amplia colección de –ismos de este orden, estaban en un principio comprendidos en el genérico de turismo, y que como éste, eran actividades que nacían de actitudes, de principios y doctrinas que defendían determinadas formas de vida y la elección de unas actividades con preferencia a otras.

Tan pronto como los empresarios de establecimientos complementarios del turismo descubrieron las ventajas que les reportaba esta nueva actividad, se organizaron en Sindicatos de Iniciativa. Las distintas administraciones crearon también órganos de fomento del turismo. Lo más llamativo en cuanto al alcance del término es que mientras la definición de turismo nos lleva explícitamente al hecho de viajar, la parte más considerable del movimiento turístico se orienta a la estancia en un lugar determinado, siempre el mismo: el caso más típico es el llamado turismo de sol y playa. Es exactamente la negación del principio y del espíritu del turismo, porque no está enfocado como una forma de viajar, sino como un sistema de segunda residencia, sea propia, sea en régimen de hostelería. Es decir que el grueso del movimiento tanto de personas como de capitales que se asignan al turismo, no lo son propiamente, requerirían un término distinto.

Bajo la misma denominación, y siguiendo el espíritu de la palabra, muy inglés y muy viajero, convive una actividad floreciente y muy demandada de auténtico turismo: de viajes organizados de todas clases por las grandes compañías de "turoperadores" (turoperators), que hacen de intermediarios entre los hoteles, agencias de viajes, etcétera, y el turista; que junto al "turismo de estancia" no dejan de inventar nuevas fórmulas de turismo, desde el paisajístico y cultural al de aventura. Conviene recordar finalmente que no por casualidad llamamos "turismos" a los coches normales, los que no están destinados al transporte; porque el coche se concibió esencialmente como un recurso turístico.

Mariano Arnal 

Indice  -  El Almanaque - Volver