Hemos de
retroceder cerca de un siglo para situar con precisión el
concepto de talasoterapia,
que se entendió como una de las variantes necesarias de la
hidroterapia y del termalismo. En aquel entonces cualquier clase
de baños se tomaban por prescripción, y fuera de esto
constituían un lujo que sólo se podían permitir las clases
pudientes. Pensemos que al no ser el baño cosa corriente, estaba
rodeado de una gran cantidad de requisitos y limitaciones que lo
convertían en algo muy complicado y que por supuesto debía estar
sometido a vigilancia médica. “La
inmersión en el agua del mar, nos advierte la Espasa
en el artículo Talasoterapia (1927),
es causa de espasmos, opresión
y constricción con escalofrío. Éste va seguido de la llamada
reacción, con
rubicundez y calor de la piel, circulación acelerada y
respiración amplia. La temperatura del agua es algo que debe
tenerse en cuenta. Los baños de mar templados o calientes
producen, en efecto, reacciones menos bruscas e intensas
(escalofrío secundario, hiperemia escarlatiniforme, síncope. El
contacto diario del agua del mar ocasiona erupciones o comezones
diversas (prurito, liquen, eritema).... La edad avanzada y la
extrema niñez constituyen contraindicaciones... En esos tiempos las playas estaban desiertas; eran naturaleza salvaje y peligrosa, a la que había que acercarse con todas las precauciones. Los clásicos “baños” tan de la época tenían un carácter muy parecido al balneario. Por haber, hasta servicio de transporte de casetas bien climatizadas había, para que el bañista pudiera pasar del agua a la confortable caseta, en la que era transportado hasta la zona edificada. Y si hoy tenemos las playas abarrotadas, no nos quepa la menor duda que mucho tuvo que ver en la génesis de esta revolución el aura de prestigio terapéutico que alcanzaron el agua y el clima marinos. Éstos fueron el gran pretexto para el acercamiento de las grandes masas al mar en los tiempos en que la prevención de diversas enfermedades ocupaba un lugar importante entre las preocupaciones de la gente. El caso es que se lanzaron las masas a practicar la talasoterapia, pero sin los requisitos y remilgos que la distinguieron en sus inicios. (Continuará)
|
||||
Indice - El Almanaque - Volver