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SALUD SOSTENIBLE |
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No me refiero a ese "éxito", sino al resultante de vencer a la naturaleza que se empeña en matar a todos los que quedan por debajo de un determinado umbral de salud y de calidad de vida. Se vence a la naturaleza (y esto sí que es una auténtica victoria pírrica) rebajando el nivel de salud y de dignidad que se ha empeñado en imponernos; salvando de la muerte, sólo de la muerte, casos de cada vez más difícil sostenibilidad. Hemos fraguado, en efecto, el concepto de sostenibilidad para el desarrollo industrial, para el urbanismo y para otras categorías de este orden porque hemos llegado a la conclusión de que no todo vale en nombre del progreso; que no basta su vertiente técnica, sino que es preciso potenciar la vertiente humana, de una humanidad en armonía con la naturaleza. Es hora de pensar también en la salud sostenible, aunque debamos llamarla lamentablemente enfermedad sostenible. A este propósito es aleccionadora la anécdota de Juan Pablo II, que habiendo sobrevivido al atentado que sufrió a manos de Alí Agka, fue sometido a una intervención quirúrgica que le obligaba a evacuar en una bolsa a través de un orificio practicado en el abdomen. Gracias a ese artificio quirúrgico el papa salvó la vida e incluso gozaba de un estado general de salud muy sostenible. Pero declaró que no estaba dispuesto a salvar la vida a costa de aquella forma antinatural de evacuar; que prefería dejarse vencer por la enfermedad y morir. Asumió por tanto los riesgos de la operación que tenía que enmendar ese apaño, entendiendo que era indigno luchar contra viento y marea por no perder una vida tan degradada y degradadora. Pero no todos tienen un concepto tan nítido de lo que es vivir dignamente, por eso se deja hacer tanto a la técnica. EL ALMANAQUE prosigue hoy con la fisioterapia. |
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