Tu Tienda de Salud en la Red

 

Sorry, your browser doesn't support Java(tm).

SALUD SOSTENIBLE

La medicina moderna vive inmersa en contradicciones de gran entidad: por una parte no acepta la muerte, por lo que acaba aceptando (y en parte creando) formas de vida que están muy por debajo de lo que se puede calificar de calidad y dignidad de vida. Y esto le ocurre a una medicina que en principio tampoco acepta la enfermedad y la actuación libre de la naturaleza en ella, sino que está siempre presta a intervenir ya sea química, ya sea físicamente para enmendarle la plana.
 


Si toda intervención fuese acompañada del éxito total o del fracaso total, no habría nada que objetar; pero es el caso que con excesiva frecuencia el "éxito" no consiste en conseguir la salud, sino tan sólo en evitar la muerte. De este modo se ha conseguido, cierto es, reducir el número de muertes, pero a costa de que una parte muy considerable de los que escaparon a ella, pasen a engrosar el número de los enfermos. De ahí resulta que, paradójicamente, la medicina moderna aparece, además de cómo sanadora, como una potente estructura productora de enfermos, que reclaman más y más cuidados médicos. Y no me refiero a los ancianos, que gracias a haber ido superando (no siempre sanando) una tras otra todas las enfermedades que han atentado contra su vida, llegan tan "felizmente" a la decrepitud que, nueva paradoja, la propia medicina que les ha ido "salvando" reclama el derecho de poner fin misericordiosamente a esas vidas ya insostenibles.

No me refiero a ese "éxito", sino al resultante de vencer a la naturaleza que se empeña en matar a todos los que quedan por debajo de un determinado umbral de salud y de calidad de vida. Se vence a la naturaleza (y esto sí que es una auténtica victoria pírrica) rebajando el nivel de salud y de dignidad que se ha empeñado en imponernos; salvando de la muerte, sólo de la muerte, casos de cada vez más difícil sostenibilidad. Hemos fraguado, en efecto, el concepto de sostenibilidad para el desarrollo industrial, para el urbanismo y para otras categorías de este orden porque hemos llegado a la conclusión de que no todo vale en nombre del progreso; que no basta su vertiente técnica, sino que es preciso potenciar la vertiente humana, de una humanidad en armonía con la naturaleza. Es hora de pensar también en la salud sostenible, aunque debamos llamarla lamentablemente enfermedad sostenible.

A este propósito es aleccionadora la anécdota de Juan Pablo II, que habiendo sobrevivido al atentado que sufrió a manos de Alí Agka, fue sometido a una intervención quirúrgica que le obligaba a evacuar en una bolsa a través de un orificio practicado en el abdomen. Gracias a ese artificio quirúrgico el papa salvó la vida e incluso gozaba de un estado general de salud muy sostenible. Pero declaró que no estaba dispuesto a salvar la vida a costa de aquella forma antinatural de evacuar; que prefería dejarse vencer por la enfermedad y morir. Asumió por tanto los riesgos de la operación que tenía que enmendar ese apaño, entendiendo que era indigno luchar contra viento y marea por no perder una vida tan degradada y degradadora. Pero no todos tienen un concepto tan nítido de lo que es vivir dignamente, por eso se deja hacer tanto a la técnica.

EL ALMANAQUE prosigue hoy con la fisioterapia.

Indice  -  El Almanaque - Volver