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CUIDAR CADA UNO DE SÍ
MISMO
Los balnearios e
instalaciones de hidroterapia no paran de crecer. Es que avanza
imparable la filosofía del cuidarse; algo muy cercano a la
medicina preventiva y que tiene bastantes coincidencias con ella,
pero que no es lo mismo. Digamos que la medicina preventiva
pretende evitar la enfermedad y depende en gran manera de la
dirección médica; en ella son fundamentales los controles médicos
de periodicidad regular; buena parte de la prevención de las
enfermedades descansa en el diagnóstico precoz. El trabajo que les
quita a los médicos evitando numerosas enfermedades, se lo
devuelve muy acrecentado con la incorporación de toda la población
sana a los controles médicos. Así pues, tanto la medicina
preventiva como la curativa están en manos de la profesión
médica.
Pero la filosofía
que subyace a la terapéutica es otra cosa, y distintos también los
profesionales que la atienden. Tal como la medicina es
prescriptiva per se,
quedando el enfermo a merced del médico porque no cuenta con los
conocimientos profesionales de que dispone éste, la terapéutica en
cambio está totalmente en manos del usuario. El profesional
terapeuta está a disposición de éste en los casos en que se
necesita una tercera persona para las aplicaciones, que en ningún
caso son prescriptivas, sino como mucho recomendadas.
Las propias
instituciones que se dedican a la terapéutica se distinguen mucho
de aquellas que se dedican a la medicina. Lo que en ésta es
hospitalización, en terapéutica es hostelería pura, que ofrece
como atractivo diferencial una gama de servicios y cuidados todos
ellos de libre elección del usuario. En medicina es inimaginable
que de forma análoga se le ofrezca al enfermo un abanico de
medicinas y tratamientos para que él mismo elija. Lo único que se
le parece son las lujosas clínicas de cirugía estética, donde las
operaciones son a la carta, puesto que no responden a
enfermedades; y las instalaciones y servicios de hostelería se
apartan de lo que son los hospitales convencionales.
Es que estamos en un
tramo de la salud que escapa a la rígida preceptiva médica, en los
aledaños de la medicina alternativa. El usuario de balnearios, el
que toma las aguas no pretende “curarse”, sino “cuidarse”, tanto
si va con achaques como sin ellos. La edad media de la población
del primer mundo no cesa de subir: es una población que envejece
cada vez más, y que se mantiene en óptimas condiciones hasta edad
avanzada. Es el tiempo de los pequeños achaques e incomodidades
propios del desgaste físico, de carácter irreversible. Se trata
por tanto de vivir y llevar ese progresivo deterioro de la forma
menos gravosa posible, y ahí es donde entra el simple “cuidarse”,
el papel de la terapéutica. Son degeneraciones de la piel, de las
articulaciones, de los vasos sanguíneos… que por poco que se puede
se mantienen fuera de la influencia de los fármacos para evitar
efectos secundarios. En estos casos, las aguas, los masajes, los
barros, los ungüentos y demás recursos propios de los balnearios,
son de lo más gratificante. El inconveniente es que los balnearios
no entran en la seguridad social. Las medicinas sí, todas, y
gratis total. EL ALMANAQUE se detiene hoy en la hidroterapia. |
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