BRONCEADO

Hay palabras bienhalladas, y ésta lo es. Luchó nada menos que contra la noble palidez y transparencia de la piel en la que se destacaba la sangre azul de los que vivían encerrados en sus sombríos palacios; dotados de ventanas, sí, pero sólo ventanas, para el viento; que a la luz del sol le impedían el paso gruesos tapices bellamente historiados. Y los poetas cantaban la palidez de la piel como la quintaesencia de la belleza.

A partir del sustantivo bronce se creó la forma adjetiva con que se indica la cualidad de revestimiento o coloreado de los metales nobles; análogamente a como de plata se formó el adjetivo "plateado", y a partir de oro, "dorado" (del latín deauratum). El adjetivo "bronceado" se creó en principio para referirse a los procedimientos empleados para darles el aspecto de bronce a objetos de otros materiales menos nobles. Para las cosas que eran todas ellas de bronce se usaba el adjetivo "broncíneo", igual que para las de oro, áureo" y para las de plata, "argénteo"; refinados cultismos todos ellos. Pero la gran novedad y dignidad del término "bronceado" está en su empleo análogo al de dorado y plateado. Esta forma adjetiva nos indica en efecto que por tratarse de metales muy nobles y por tanto muy caros, se emplean en finísimas láminas (panes) o en polvo para recubrir o colorear otros materiales menos nobles.

El bronceado, en efecto, es una técnica muy antigua empleada para darle a un objeto de madera, yeso, metal, pasta de papel, plástico, el aspecto de bronce. Es sustancialmente un procedimiento de coloreado, pintura o baño. Al ser el bronce un material más rígido y duro que el oro, no se presta fácilmente al procedimiento de los panes (se llaman panes de oro unas laminillas de oro tan finas como el papel) o de otras formas de laminado. Se empieza la operación de bronceado masillando la superficie en cuestión para tapar los poros. Luego se le da una mano de aceite de linaza para obtener un tono oscuro, y a continuación se aplica cualquier preparado de bronce líquido o purpurina de bronce. Esto en la forma simplificada; pero las hay muy sofisticadas. También caen bajo esta denominación el galvanizado y otras tecnologías modernas.

Es que al fin y al cabo si el bronce no está entre los metales nobles, es el rey de los metales resistentes. De bronce fueron las primeras armas; de bronce fue la época de los héroes de la humanidad; de bronce fueron los cañones, y las campanas, y las puertas más solemnes. Es la nobleza del valor, de la dureza, de la fuerza. No fue por tanto ninguna bagatela poner bajo la marca del bronce el color oscuro que adquiere la piel largamente expuesta al sol. No fue un prodigio de precisión, porque no es ese exactamente el color del bronce, pero sí un acierto de denominación. Cuerpos de alfeñique cuando se acercan a la orilla del mar, al cabo de unas semanas se han convertido en cuerpos de bronce. El bronceado se obtiene por la simple exposición al sol (cargada de medidas de prudencia para evitar quemaduras), auxiliada con cremas que al tiempo que protegen del excesivo rigor del sol, le dan a la piel distintas tonalidades, a cuál más bella. En esto se ha convertido hoy el bronceado en las playas, la más extraordinaria fábrica de bellas esculturas en bronce, imagen de salud y robustez.

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