ARGENTINA
Cuando
empezó a generalizarse este nombre, muchos argentinos estaban
soliviantados porque les sonaba muy mal: en efecto, se usaba como
sustantivo lo que no era más que adjetivo. El nombre completo era
República Argentina, que le viene, como a la península ibérica
y a tantos otros pueblos, del río que define el territorio.
En
1508 Juan Díez de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, que andaban
explorando la costa atlántica desde Brasil, descubrieron la
desembocadura del río de la Plata, que entonces no reconocieron
como tal, sino como un golfo. 7 años más tarde volvió Solís al
lugar para explorarlo. Al comprobar que aquellas aguas eran
dulces, comprendió que se encontraba en la desembocadura de un río
enorme. Subió río arriba, pero los indígenas acabaron con él.
5 años más tarde, Sebastián Cabot, veneciano al servicio de
Carlos I, llegado allí con Magallanes, emprendió la exploración
del río y la ocupación del territorio, y remontó el Paraná y
el Paraguay hasta su confluencia con el Bermejo, donde después de
haberse enfrentado a los guaraníes hizo las paces con ellos, que
sellaron el pacto entregándole unos trozos de plata. De ahí
dedujo Cabot (o Gaboto) que aquella tierra abundaba en plata,
por lo que llamó a su río, y por extensión a las tierras
irrigadas por él y por sus afluentes, Río de la Plata.
Y así
fue el primer nombre administrativo de aquella región, el de Virreinato
de La Plata, que abarcaba la mayor parte de la cuenca de este
río, el más ancho y largo de la América meridional, después
del Amazonas, formado por la unión del Uruguay (1500 km. de
curso) y el Paraná (4500 km.). Después de la independencia se
llamó "Estados Unidos del Río de la Plata" y
también "Provincias Unidas del Río de la Plata"
y "Confederación Argentina", por ser su
organización federativa. Pero el nombre definitivo fue el de
"República Argentina", que finalmente quedó en Argentina.
Entre
las denominaciones "del Río de la Plata" y
" Argentina" no hay más que la traducción a un
término culto, prácticamente latino (argentum = plata),
del elemento adjetivo del nombre; pero obviando el sustantivo río
y quedándose con su apelativo, es decir volviendo a la fórmula
del virreinato, que no se llamaba "del Río de la
Plata", sino directamente "de la Plata". Así se
vino a llamar al país "República de la Plata", que
traducido al cultismo latino quedó en "República
Argentina", en el que "República" es el
sustantivo y "Argentina" el adjetivo. El fenómeno lingüístico
es el mismo que se produce en la mayoría de nombres geográficos:
el Mediterráneo, el Atlántico, los Pirineos, el Ebro (Ibero) son
en realidad adjetivos. El nombre respectivo es mar, océano,
montes, río.
Cito
el artículo 35 de la Constitución argentina que trata del nombre
del país: "Las denominaciones adoptadas sucesivamente
desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río
de la Plata, República Argentina y Confederación Argentina serán
en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación
del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las
palabras Nación Argentina en la formación y sanción de
las leyes."
Mariano
Arnal