Biblioteca de Psicoanálisis Sigmund Freud

 Bibliografía por Temas: Los sueños:

Materiales del cuento tradicional en los sueños (1913).  Cap. I. Sigmund Freud. 

Nota: El presente es un extracto de dicho escrito. Los puntos suspensivos anuncian un corte del original. Gabriel O Alvarez.

I

SUEÑO de una señora joven que pocos días antes ha recibido la visita de su marido: Está en su habitación toda marrón. A través de una pequeña puerta se llega a una empinada escalera, y por esta entra en la habitación un raro hombrecillo, pequeño, de cabellos blancos, calva y una roja nariz, que se pone a danzar ante ella en la habitación, hace muy cómicos ademanes y luego se vuelve a ir por la escalera. Lleva un vestido gris, que deja ver todas sus formas. (Corrección: Lleva un largo saco negro y unos pantalones grises.)

ANÁLISIS: Las señas personales del hombrecillo se ajustan sin más cambios a su suegro (1). Pero de pronto se le ocurre el cuento de Rumpelstiltzchen (2), quien se pone a danzar de manera tan cómica como el hombre del sueño, y así delata su nombre a la reina, pero de tal suerte ha perdido su título sobre el primer hijo de la reina y en su furia se parte a sí mismo por el medio.

El día del sueño ella misma estaba así de furiosa con su marido, y le manifestó: “Podría partirme por el medio”.

La habitación marrón ofrece al comienzo dificultades. Solo se le ocurre el comedor de sus padres, una habitación así revestida de madera marrón, y después narra unas historias sobre camas en las que se duerme muy incómodo de a dos. Hace unos días, cuando la conversación recayó sobre camas de otros paises, ha dicho algo muy torpe – con proposito inocente, sostiene -, a raíz de lo cual los presentes echaron a reir a carcajadas.

El sueño ya se ha vuelto inteligible. La habitacion de madera (3) marrón es ante todo la cama y, por la referencia al comedor, una cama matrimonial (4). Ella se encuentra, pues, en el lecho conyugal. El visitante sería su joven esposo, quien tras una ausencia de varios meses a acudido a ella para desempeñar su papel en el lecho conyugal. Pero, en primer lugar, es el padre del marido, el suegro.

Tras esta primera interpretación se entrevé un contenido puramente sexual situado a mayor profundidad. La habitación es ahora la vagina. (La habitación está dentro de ella; en el sueño es a la inversa.) El hombrecillo que hace sus muecas y se comporta de manera tan cómica es el pene; la puerta estrecha y la empinada escalera confirman que la situación es concebida como una figuración del coito. Estamos habituados a que el niño simbolice al pene, pero comprendemos que el hecho de que aquí sea aducido el padre como subrogante del pene tiene pleno sentido.

La resolución del resto de sueño que aún falta nos dará total certidumbre en la interpretación. El vestido gris y transparente se delata a sí  mismo como un preservativo. Acaso averiguaríamos que entre los incitadores de este sueño estuvieron unos intereses por prevenir la concepción, unos temores de que esta visita del marido hubiera dejado la semilla para un segundo hijo.

El saco negro: uno así le sienta de perlas a su marido. Ella quiere hacer que lo lleve siempre en lugar de su ropa habitual. Con saco negro y pantalón gris; en dos estratos diferentes, que se superponen el uno al otro, significa: “Así vestido quiero tenerte. Así me gustas”.

Rumpelstiltzchen se enlaza con los pensamientos actuales del sueño – los restos diurnos – mediante una bella referencia por oposición. En el cuento, él llega para tomarle a la reina su primer hijo; el hombrecillo del sueño llega como padre porque probablemente ha traído un segundo hijo. Pero Rumpelstiltzchen abre también el acceso al estrato más hondo, más infantil, de los pensamientos oníricos. El tipejo farsesco cuyo nombre una ni siquiera sabe, cuyo secreto una anhelaría conocer, que es capaz de artificios tan extraordinarios (en el cuento transforma paja en oro)... la furia que una le tiene, que en verdad tiene a su poseedor, a quien una envidia por esa posesión, la envidia del pene en las muchachas: he ahí unos elementos cuyo vínculo con las bases de la neurosis, como hemos dicho, sólo indicaremos aquí al pasar. Y al tema de la castración pertenecen también, sin duda, los cabellos cortados del hombrecillo del sueño.

(1)    Salvo el detalle de que el hombrecillo lleva el cabello corto, mientras que el suegro lo lleva largo.

(2)    [“Rumpelstiltzchen”, Grimm, 1918, 1, pág. 250, n° 55.].

(3)    Como es sabido, la madera es a menudo un símbolo femenino, materno...

(4)    Mesa y cama representan, por cierto, al matrimonio. [En el bajo latín, para designar la separación legal de los cónyuges se empleaba la frase “separatio a mensa et toro“ {separación de mesa y cama}...

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GABRIEL O. ALVAREZ. PSICOANALISTA

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