PSICOANÁLISIS  Cocinando penas

“Nunca mas se olviden que el llanto de la gente va hacia el mar”.
“Manuel Santillán el león”. F. Cadillacs.


Mar de lenguaje, mar de palabras.
Pasaron aquellos años de sueños. Se buscan rumbos. 
Corazones aun sin precio. Corazones que pagan un alto precio por vivir el amor. ¿Qué o quien mato el sueño querido?. Hoy asoma el siglo XXI sin héroes, ni poetas. Asesinas día a día una parte de ti, subido a un globo. 
Después de todo no eres dócil al sufrimiento. La cobardía es un olvido, un olvidarse de vivir.
Se comentó en una oportunidad: “Mi sombra dice que reírse es ver los llantos, como mi llanto”. 
¿Sigues sombras?. ¿Sigues agachando tu cabeza para mirar sombras?. 
Un mirar sombras que deja espacio a una voz que se hace escuchar entre sombras. Lo in-visible se escucha entre líneas.
Las penas que se conservan pierden el sabor original, como toda conserva. Conserva de penas envasadas. Hoy será para ti: Tiempo de penas conservadas. Lo que libera es la perdida. Ser con pena va por la vida callado como un templo. Dejar penas o conserva de penas. El tiempo se va cuando los días pasan porque si. Conservadores de penas. Conversadores que transforman penas en un decir.
Penas que apuñalan corazones sin precio. Esas penas tienen un nombre. Nombremos penas. Penas y palabras. Penas de letras. Contar las penas no es puro cuento. Tampoco se van contando del uno al diez. Pena es cuando se hace mas el vacío. Penas por partidas y sus muros. Pena como condena. Pena encadenada en eslabones de palabras. 
Voz callada en lo gris por un destino que no se eligió. Gritos que re-suenan: te sientes capaz de cualquier cosa. Y un momento después aflojas. La vida sigue esperándote. ¿Algo de tu vida te interroga?. Seres que desconocen de sueños.
Seres que creen que no hay misterios en su corazón. Cuerpo y alma, falsa dualidad del cerebro para no sentir. Un poeta contemporáneo llamado Francisco Napolitano dijo: “A veces me siento como un extraño ser, todos me dicen que es lo que tengo que hacer, no obstante lo cual para mi lo que hago esta bien...”.
No se es sin Otro. Humano, ser social que habla. Humano, ser que habla. Humano que habla. Habla. Lo social es una sociedad que habla. Habla y dice o habla para no decir.
Esta quien busca un espacio para poder hablar y que no sea la soledad encierro. Un espacio para dejar que el hablar respire. Sujetos que eligen liberar la pena mediante letras palabras, buscando solo aire nuevo. Y será solo afrontando miedos. El miedo se consume lentamente cuando alguien se pone a hablar de él. Palabras dichas como medio para des-conservar penas.
El miedo vergüenza es un freezer que conserva penas, que congela palabras.
Pensamientos que te hacen dudar. Preocupaciones. El cambio es un despojo.
Sentir es poder escucharse. Para escucharse primero hay que ponerse a hablar.
Un habla que dice mas de lo que se atreve a decir. Hablar sin pensar lo que se dice, eso es lo que se hace en un psicoanálisis. Correr el riesgo de escuchar lo que no atreves a escuchar. Correr el riesgo de escucharte. Escúchate y dejarás de hacer conserva de penas.
El consultorio de tu analista es un gran caldero, donde transpiraras tus penas palabras. Caldero de hielo seco que cocina penas. 



GABRIEL O. ALVAREZ. PSICOANALISTA

Mail: psigoalvar@yahoo.com.ar
Sitio en Internet: http://www.elalmanaque.com/psicologia/
Desde ya muchas gracias y hasta la próxima.

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