Sujetos divididos


“Cuando todas las cosas se paralizan, y el pensamiento se estanca, y la lengua enmudece y todas las explicaciones resultan inútiles, en tales casos lo que tiene que ocurrir, necesariamente, no puede ser otra cosa que una gran tormenta...”.

S. Kierkegaard


Sujetos divididos entre pasiones. Y si la persona es lo uno, lo dividido forma el tres, siempre habrá un tercero que divida la ilusión de los dos somos uno.
Persona que, como UNO piensa ( y no siente) que “todo” depende de él. Dependencia. Y desde ya a un tiempo a esta parte, las “cosas” se plantean en relación a “liberación o dependencia”.
La liberación se plantea, como el liberarse del malestar. Y “eso” que es mal-esta-r, de-pende de eso que se pre-tende ser, para que nada cambie. Algunos pacientes, un tanto avanzados en su análisis, le llaman a esa sensación de sufrir para que todo siga igual masoquismo.
Y de eso hay algo, aunque no lo es todo. Rutinas, repetición. Y un análisis si tiene algo de subversivo es que la queja se convierte en un BASTA.
Y de quejas, en los momentos que corren, tenemos mucho. Mas pocos cortes. CORTES que molestan al “siempre sera igual”. ¿Por qué sera que el corte en la Argentina actual es síntoma, concretamente el corte de Ruta?. Corte de un recorrido. Rutas alter-nativas. Esquivando el conflicto. Corte que no es sin angustia. Angustia de personas que día tras día emprenden el mismo recorrido que seguramente los llevara al punto de partida. Hoy en nuestra Argentina, el corte lleva el nombre de “PIQUETE”. Que no es cualquier sustantivo. Un famoso del ring llamado Martin Karadagian utilizaba esa forma de lucha: “El piquete de ojos”. Consistía en introducir sus dos dedos en V en los ojos de su rival, que siempre era su contrario, su alter. 
Sujetos divididos
Divididos entre pasiones. Y esa división ya no será promesa, y mucho menos “pensar” que en algun momento indeterminado las cosas seran mejor. Deberás perder esa vida como sueño para ubicarte como sujeto nuevo. Hacia “ello” impulsamos algunos psicoanalítas. Y alli los sueños como expresión de deseos deberán REAL-izarse.
¿Y que será lo bueno, el bien?.
Para el psicoanálisis, que trata del lenguaje, se trata del “bien decir”. Y el bien decir es esa palabra que no te atreves a formular y que sin embargo fundará un antes y un después. El bien decir no son palabras bellas, esas que los Amos esperan de tí, sino “esa” pequeña frase, o tan solo palabra plena que de-enuncia un lugar, aquel que ocupabas, y que podra ser otro. Y de lugares se trata en un tratamiento psicoanalítico. Amo o esclavo, sujeto u objeto. Allí habrá mucho trabajo por hacer. Y dependerá de la posición de tu analísta. ¿Amo del saber?, ¿Sujeto sujetado a convertir a su paciente en su Alter Ego?. Hay algunos psicoanalístas, que no somos todos, y el todo no da oportunidad a lo particular, que actuamos, en nuestra labor, para im-pulsar el cambio que no se resiste porque no es resignación. La unica regla para aquel que ocupa el lugar de paciente es: 
-“diga lo que se le ocurra, no guardarse nada, porque aquello que no quiere perder (o decir), es justamente lo que hace de la vida repetición del sufrir”.
Y no es que “TODO” pueda ser dicho. El todo debe dejar lugar a lo particular. ¿Cómo se re-suelve o di-suelve la cuestión?:
Un paciente nunca dice TODO, el TODO solo podrá ser dicho en el entre dicho o en el mediodicho. Ya que allí esta la verdad. 
Como dice esa canción:
“Cuando se revelen los secretos...”.
Y el compromiso será con el vivir. 


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Desde ya muchas gracias y hasta la próxima.

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