Una ayudita para seguir 

“Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido...

Una vez me contó, un amigo común, que la vio donde habita el olvido”.  J. SABINA
 

¿Para que engañarse a sí mismo?.

 En soledad seguramente habrá pensado o meditado sobre esa causa, que en momentos únicos, lo impulsa a vivir.

Sabemos que se trata de una causa perdida, cada quien tiene la suya, aun sin tenerla.


Eso que nos falta y nos hace falta.

 

Eso o esa que hoy no esta y es solo suyo/a.

No me diga, que cuando todo falla, que cuando todo parece perdido, que cuando todo parece desfallecer, no hay algo, que seguramente es alguien, que además posiblemente hoy no es nada, y que sin embargo lo ayuda a seguir. Para colmo sintiendo de antemano que es una causa perdida, que ya paso, que ya fue, pero que a pesar de todo sigue siendo parte de este intento.

Hay psicólogos, psicoterapeutas, y hasta políticos que intentan introducirnos en ese ¿bien-estar? de la normalidad, que ellos toman como norma, y que no es mas que la domesticación de nuestros deseos, confundiendo lo REAL con la realidad. ¿Qué saben ellos del deseo?. Si es lo único REAL de la vida, si es la única posibilidad de hacer vivible el vivir. Aunque aquello que lo cause se encuentre perdido para siempre,  que hoy no se tenga y no sea.

¿Por qué, extrañamente, los recuerdos de ese pasado donde ese Otro deseaba con nosotros, son revividos, la mayor parte de las veces con profunda tristeza?. Pero hoy no hablare de melancolía, ni del pesar que se siente ante la falta de aquello tan preciado, ni de la culpa por haberlo/a perdido. Hoy discurriremos sobre lo olvidado, y de esos momentos donde es traído en recuerdos, aquí y ahora, que pulsan a vivir.

Por cierto eso perdido no es ningún bien, aunque en soledad sea fortuna que nos rescata de ese modo de in-vivir el pequeño mundo privado que nos construimos. Falta y deseo. La falta hace al deseo; lo que se desea, aquello que ahora se extraña, suele resultarle extraño a los otros de nuestro entorno. Falta que para los de afuera será apreciada como angustiante, no placentera, y hasta para algunos injuriosa, prohibida. Momentos únicos donde aparece en nuestro recuerdo “eso” que hoy falta, “eso” que hoy es sin esperanza porque ya no será (tal vez) jamás, “eso” que aunque parezca un “sin-sentido” nos vivifica. Faltas que hacen falta para seguir.

Faltas que, aunque mas no sea en este ahora, interrogan, cual esfinges, con su boca, con sus ojos, con su piel, ese bienestar monótono y conformista de la decadente normalidad en que convirtió a su vida.

Aprovechar ese ahora, servirse de esos momentos donde se corre el antifaz, donde se descubre el alma que no se tenia, ponerse en causa con el ser viviente que se es, es la política del psicoanálisis.

Sitio en Internet: http://www.elalmanaque.com/psicologia/index.htm

 

Desde ya muchas gracias y hasta la próxima.

 

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