PSICOANÁLISIS
  

Secretos de la tristeza

“Pero así con su amarga tristeza sin sol y sin luna y con toda la angustia presente de un suelo sin par” Los Olimareños 

Se  piensa en tristeza como sinónimo de decadencia. Más si  la tristeza es hastío, se podría encontrar alguna vuelta para retomar algún deseo olvidado. Tarea casi improbable, y lo imposible es la voca-ción de un psicoanalista. La tristeza es sentida como vació, soledad.

El deseo es aquello que rescata a un sujeto de la determinación del “nada se puede hacer”. La tristeza consiste en silenciar, pisar, calmar las ganas se hacer con el vivir algo diferente. El secreto es aquello guardado bajo llave.

Guardado para ser utilizado en momentos donde todo parece desfallecer. ¡Y ese secreto que hace al sujeto será cantado en el momento donde el hastío ya no sea refugio!. Y lo cantado es canto, que como virtud y deseo, no tiene nada que ver con imposición. La dirección será hacia lo nuevo, lo diferente. Lo decadente es acatare las demandas que aplastan, y que nos hacen chatos. Chatos de sonrisa, chatos de corazón y en fuga. Y por cierto la fuga no encuentra salida, sino que es miedo a lo Real. Lo decadente es no animarse a hacer un futuro diferente. El futuro de forja con lo que hacemos y decimos cada día. Lo diferente implica aceptar las diferencias, aquellas que nos sacan de la comodidad, de ese hastío resignado del “Siempre fue igual”: Convertirse en un sujeto artífice de su historia no es casa fácil. Siempre se espera que algún Amo determine la suerte que te corresponderá. Y se trata de una búsqueda, de una exploración al corazón. Búsqueda que con-prende a tu Otro. De ese corazón “sentido” del cual la medicina no le encuentra “ Sentido”. Corazón SINSENTIDO  pero que busca sin saber que.

Explorar la subjetividad es diferente  a acatar las imposiciones del Amo de turno. Hay que derribar muros, esos que cercan el corazón. Aquí en este punto, es donde se extravían algunos psicólogos reparadores de faltas. Ignorando que cuando algo “hace Falta” hace falta hacer algo con ese dolor ( que es grito silenciado), Y no se trata de silenciarlo.

Solo se transforma la tristeza si “eso” que  “ hace falta”, se con-vierte en acción que subvierta el malestar. Falta y vació: “el conjunto vació da lugar a la invención, da lugar a la proliferación de los efectos de verdad”1.

La liberación del malestar de un paciente dependerá de la posición del analista. Si se ubica como Amo que todo lo sabe, ¿ Qué posición le queda al paciente?. Si en cambio causa el deseo, ¿ Cuáles serán las consecuencias? Apuestas a la subjetividad. Interrogar la causa sin respuestas prefabricadas. Apuesta al deseo.

La tristeza es un bostezo de lo que no fue. Lo famélico de lo triste es que entre espejismos ataca a lo malinche. Y lo feliz es otro altar donde se refugia lo triste. La felicidad es la otra cara de lo triste, es decir un más de lo mismo. Mientras el universo se expande a la vez que se consume.

Universo creado a partir de un vacío. Big Bang. BB. Bebe creado a partir de un deseo de proliferar, diseminarse. Crear, construir allí donde no hay nada. Algo que de cuenta que pasamos por aquí.

Lo triste es la marca tapada, la pisada borrada. Lo triste es sin interrogantes. Lo triste tiene respuestas para todo, lo feliz también.

Vivir es otra cosa, tal vez una sola respuesta que abre preguntas:

“El eros sobre el oro

volando enamorado

tras una gaviota rebelde”.2

Referencias:

  1. J. A. Miller. El analista-síntoma. EOL. Buenos Aires 1998.
  2. S. Maezo. La vida por su nombre. Respuestas. Baobad. Buenos Aires 2005.
Gabriel O. Alvarez




GABRIEL O. ALVAREZ. PSICOANALISTA

Mail: psigoalvar@yahoo.com.ar
Sitio en Internet: http://www.elalmanaque.com/psicologia/
Desde ya muchas gracias y hasta la próxima.

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