PSICOANÁLISIS  : LO IMPERFECTO 

“Me pueden mirar de arriba hacia abajo
y yo solo de abajo puedo ver el cielo
Soy, solo soy un pobre agujero

Hace ya tiempo que guardo hojas del invierno
Y revivo a veces algún sapo sediento
Y solo soy un pobre agujero

Ni siquiera soy el de una guitarra,
Ni vendrán los arqueólogos en busca de algún hueso
Soy, solo soy un pobre agujero

No tengo cuerpo, ni me sopla el viento,
Para el arregla calles quizás no molesto, 
solo tengo adentro, solo soy un pobre agujero”.
LEON GIECO


Sientes que has caído hondo y un agujero te aguarda, y no sabes ni quien eres.

Si estas en el fondo mas debajo no puedes caer. Y hoy tal vez miras hacia arriba, viendo solo siluetas movidas por el viento, arrastradas por él a su antojo. No idealizar, seamos realistas, el cambio late.

Guardas hojas de recuerdos que un día te hicieron sentir, como si el hoy fuera recuerdo y solo eso. Nada es perfecto, somos humanos con limites.

Hoy eres Lobo Estepario, recuerdo alguien a quien le asentaba muy bien ese nombre. Quedas en silencio en medio de la neblina, neblina del olvido. Pero cosas ondas han agujereado ese corazón que se mostraba infranqueable. Corazón sin franqueza, ni flaquezas hoy con-movido. Y un agujero que te precipita hasta su final.

El psicoanálisis profundiza en esos agujeros, los delimita, y hasta los nombra. Sexualidad y Muerte.

Estas refugiado en un agujero irreal, fantaseado, para no vértelas con lo Real.

El psicoanalísta propone una escucha, que yendo a ese sufrir sollozo te profundizará en el vivir, como latido liberador.

Y allí estas refugiado en tu agujero repleto de fantasmas que te acechan. A esos fantasmas habrá que decantarlos de uno a uno. Has hay espacios agujeros a explorar, solo tendrás que vencer ese primer miedo que se te presenta como imposición violenta, no te demores, impaciéntate.

No olvides que más allá podrá haber aurora.

Psicoanálisis como agujero a bordear, y un psicoanalísta te brindara la soga o nudo para que en el momento justo no te caigas, ya que se trata de ser sujeto, de sujetarse al vivir.

Como sujeto, sujetado a esa soga es como saldrás. Soga cuerda. Para salir hace falta un acuerdo que te podrá engancharte al vivir. Participa en el cambio. Seguramente frente a los primeros resplandores del vivir quedes ciego, como ese Edipo que se cegó ante la verdad. Se sabe que Edipo pudo alertarse de cosas que no se atrevía a escuchar el día que Realmente supo en que consistía su tragedia.

Psicoanálisis que impulsa a un deseo de saber, aunque se te valla la vida en eso.

Hoy hablamos de agujeros. El cuerpo tiene los suyos.

Para el psicoanálisis un agujero es tormenta. Tormenta de palabras, el oído es agujero que no cierra, aun cuando duermes.

El oído es la escucha, orificio agujero a tener abierto siempre en sesión.

Se trata de abrir agujeros, trincheras para sentir sin esperas. Introduciéndote al mar de las palabras, solo allí con tu pequeña tabla de serf, combatiendo solo en la tarde de tu vida, y para colmo sobre un mar violento. En ese mar violento tu psicoanalísta no te la hará fácil, para lo fácil están hechas las terapias. Y un feroz deseo que a cada tranco te comienza a habitar disolviendo el malestar.

El psicoanálisis se propone fundar algo nuevo para reparar amor.

Mares de palabras, lenguaje palabrero que te despierta.

Despertares. Despertar es arrancarse de una vez la venda o persiana que impedía vivir.

¿Abrir o bajar persianas?.


GABRIEL O. ALVAREZ. PSICOANALISTA

Teléfonos: 420445 o 437285.
Mail: psigoalvar@yahoo.com.ar
Sitio en Internet: http://www.elalmanaque.com/psicologia/
Desde ya muchas gracias y hasta la próxima.

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