POLITIZACIÓN
A
poco que nos fijemos, observamos que los políticos se dedican bastante
más a politizar y a politiquear,
que a hacer política. El simple hecho de que en nuestro diccionario de
uso existan estas palabras y falten otras muchas objetivamente posibles
y necesarias, es un claro indicio de que en ellas está el peso máximo
de la acción política.
Porque del mismo modo que la lengua ha podido con estas palabras,
hubiera podido con otras muchas. Pero los vientos han soplado en esa
dirección, y ése es el fruto. En griego, donde tenemos el origen de
este lexema, hay por empezar una conexión necesaria entre la política
y la ciudadanía. Sin ésta
no se concibe aquélla. PoliV
(pólis), politeia
(politéia) y politikh(politiké)
(ciudad, ciudadanía y política) son términos inseparables entre sí
no sólo léxica, sino también conceptualmente. Por supuesto que los
griegos entre la veintena larga de términos en que desarrollan este
lexema, formaron el verbo politeuw
(politéuo), que significa
ser ciudadano, tener los derechos de ciudadano, vivir como ciudadano,
participar en la administración de la ciudad (=estado), por oposición
a idiwteuw (idiotéuo)=
ir uno a lo suyo (se entiende perfectamente en griego que eso era para
ellos hacer el idiota).
Pues
bien, ese es el único verbo griego relacionado con la política, y no
tiene los significados ni de politizar
ni de politiquear. Seguramente que sabían muy bien qué era eso, pero
nunca llegó a ser tan importante como para crear una sola palabra que
lo expresase, así que se servían de circunloquios. Y a la inversa, es
tan infrecuente en nuestro lenguaje la necesidad de expresar los
conceptos de hacer política, comportarse como ciudadano, participar en
la vida pública, que nos arreglamos con esas circunlocuciones, porque
no hemos sentido la necesidad de formar ese noble verbo que engloba en
griego todos estos conceptos. Para lo noble de la política nos falta la
palabra, y en cambio tenemos un par de términos despectivos y
picarescos, con su amplio desarrollo. En las palabras está nuestra
radiografía. Las ausencias son tan sintomáticas como las presencias.
¿Y
qué es eso de politizar? Es
meter los políticos las manos en algo que no les corresponde; es
ampliar la dominación política hacia alguna área que no debiera estar
sometida a los políticos. Así cuando decimos por ejemplo que se politiza
la justicia, nos referimos a que los jueces (en las más altas
magistraturas, que es de donde salen las directrices para el resto) se
comprometen con los políticos y con la política. Desde el momento en
que los empresarios deben subvenciones y contratas a los políticos (en
España, además, calificaciones y recalificaciones de terrenos), y los
altos funcionarios deben sus puestos también a los políticos, está
claro que unos y otros les deben fidelidad. El resultado inevitable es
que por este procedimiento quedan politizadas la economía, la justicia,
las universidades, las congregaciones religiosas, todo lo politizable
en fin, que es realmente todo. De ese modo en vez de servirnos la política
para convertirnos en ciudadanos de verdad (politai
/polítai) nos sirve para ir cada uno a la nuestra como idiotai
(idiótai).
Mariano
Arnal |