EUROPA
Entre
las tierras que tienen en la mitología griega su origen en alguna
divinidad, está Europa. Es la hija de Fénix (el legendario héroe de
quien toman el nombre los fenicios). Fue raptada por Zeus,
metamorfoseado en toro, que se la llevó a Creta y engendró en ella a
Minos, que a su vez engendraría el Minotauro. Con esta leyenda
quisieron los reyes cretenses dejar asentado el origen divino de su
dinastía. En el momento en que nace este mito, Europa era Grecia y poco
más; las tierras septentrionales, en oposición a las tierras
orientales, las del imperio persa, cuyos últimos confines desconocían,
a las que daban el nombre genérico de Asia. Tampoco conocían los límites
del occidente en que ellos se situaban (Herodoto y Eratóstenes
extendieron el nombre de Europa a todo el continente). Detrás de estas
denominaciones estaba la división del mundo en dos zonas: aquella donde
nacía el sol (Asia), y aquella donde se ponía (Europa). Luego añadieron
una tercera región, también ilimitada: Libia, a la que luego llamaron
África.
De
dónde obtuvieron el nombre, no está del todo claro, aunque la
iconografía ha acabado por decantar la etimología hacia eurooV
(éuroos), adjetivo
que significa de curso fácil, que corre con facilidad, y en
consecuencia abundante. En
efecto, se la representa en forma de diosa ricamente vestida y coronada,
llevando en una mano el cetro de reina, y en la otra el cuerno de la
abundancia. La forma europoV
(éuropos),
significa que se inclina o que se desliza fácilmente. El primitivo euruV
(eurýs), del que
se formarían los demás, significa extenso, que se extiende a lo largo,
vasto, espacioso. La forma compuesta eur-wpoV
(eur-ópos), en que
wy, wpoV
(ops,
opos), significa
aspecto, y simplemente ayuda a adjetivar sin añadirle significado, nos
remite a los significados de la forma simple. Así Europa significaría
según esto, región extensa, espaciosa (puede ser que pretendiesen
llamarla así, pues no conocían sus límites).
Pero
como ocurre con los nombres además de antiquísimos, importantes por su
constante uso, las etimologías se multiplican y todas con fundamento y
con buenos defensores. Nos queda entre ellas la que relaciona a Europa
con el Euro, el
dios-viento. En relación con eurooV
(éuroos), o acaso
con el verbo euw
(éuo), que
significa quemar, calentar, se forma el nombre propio EuroV
(Éuros), igual al
sustantivo homófono que significa amplitud, anchura. Con él se
denomina exactamente al viento del E-SE. En la mitología es hijo de Eos,
la Aurora. Es uno de los dioses más antiguos.
Hasta
es posible que del nombre del dios Euro
se hubiese formado el nombre y el concepto de Europa. Si así fuese, una
vez más tendríamos a las palabras siguiendo su propio juego: un dios
Euro dando origen a la Europa de los griegos, y un todopoderoso euro
que abriría el camino a la formación de la nueva Europa. No sería euro
la abreviación de Europa, como se pretendió al bautizar por segunda
vez la moneda europea (recordemos que antes se llamó ecus),
sino que por el contrario serían la moneda y su nombre los que crearían
la realidad y el nombre de Europa.
Mariano
Arnal |