COBARDÍA
Cito
literalmente la Espasa: “Mil.
El valor es la virtud primera del militar, y por eso su antítesis, que
es la cobardía, es la más
abominable mancha que puede caer sobre un hombre de armas. La cobardía,
como el valor, y como en general las virtudes y vicios morales, se
transmiten por contagio, transformándose de individuales en
colectivos... La derrota de Waterloo se aumentó por el pánico
contagioso...”
El
art. 294 de las antiguas Ordenanzas Militares dice: El que por
cobardía sea el primero en volver la espalda al enemigo, incurrirá
en la pena de muerte y podrá en el mismo acto ser muerto para su
castigo y ejemplo de los demás.
Es
evidente que cuando en un estado
de derecho el poder político, el poder judicial y el poder
ejecutivo, los tres poderes solidariamente
consienten que haya ciudadanos de ese estado en la más absoluta indefensión
a merced de asesinos no importa de qué ideología, y consienten que esa
situación cuente con toda clase de apoyos políticos, económicos,
sociales, judiciales e incluso religiosos; cuando eso ocurre en
un estado de derecho, los responsables de defender a las víctimas
de esa situación incurren en la más vil y despreciable de las cobardías.
¿Qué
sentido tiene, por ejemplificar, que el estado español envíe sus
tropas a la Yugoslavia martirizada por el nacionalismo nazi de Milósevic,
cuando en su propia casa avanza imparable una balcanización
espeluznante ante la mirada calculadora de los políticos de uno y otro
y otro signo? Por supuesto que a los nacionalistas, ni a los más
moderados, les horroriza esa balcanización. Como mucho, les resulta
molesta. Al fin y al cabo los perdedores no son de los suyos; y con los
ganadores de hoy acabarán entendiéndose, porque coinciden con ellos en
lo sustancial, es decir en casi todo. ¿Pero qué pasa con los demás?
Pues unos intentan medrar y sacarle partido a esa situación
verdaderamente insufrible para el que la sufre (no por lo visto para el
que la mira), y otros se dejan llevar por la más vil cobardía,
disfrazada unas veces de prudencia, otras de legalismos increíbles,
fuera de todo sentido común… escabulléndose cada uno como puede con
el rabo entre las piernas, pero sacando pecho, para que nadie sospeche
siquiera de su cobardía.
¿Y
qué es la cobardía?
Transcribo del María Moliner: (Del
francés antiguo ”coart”, hoy “couard”, de “coue”, cola, del
latín “cauda”, aludiendo probablemente a que el que huye enseña ésta)
1. Se aplica a la persona que siente mucho miedo en los peligros o que
no se atreve a exponerse a ellos y, correspondientemente a sus acciones,
actitud, etc. 2. Se aplica como insulto a la persona que ataca o hace daño
a otros ocultándose.
El R.J. Domínguez (ed. 1895), dice: Tímido,
pusilánime, medroso, miedoso, meticuloso, la persona que carece de espíritu,
que no tiene valor. // adj. Lo que se hace con miedo, irresolución y
pavura por efecto de cobardía, etc. //Infame,
indigno, despreciable, miserable, vil y bajo, etc.aplicado a
personas o a cosas. //vulg. Gallina, collón, etc. // Blas. Ver Colero. Recojo
este sinónimo porque confirma la etimología: en heráldica se llama cobarde
o colero al
león que esconde la cola entre
las piernas, haciendo poco honor al escudo, o por el contrario favoreciéndolo,
como una muestra de sumisión y obediencia, según la significación de
los demás emblemas que lo acompañan. La
Espasa prefiere otra etimología casi igual: “del italiano codardo;
del latín cauda, cola, por
refugiarse a la cola”. Es
una palabra documentada en francés desde el siglo XI; de ahí
pasó al inglés (coward,
cowardy,) y a las demás lenguas.
Mariano
Arnal |