Es contracción de las formas germánicas
Radulfo, Rodulfo y Rodolfo, que tienen en común la raíz hrod, que significa
"glorioso", con la terminación probable de wolf (lobo) con todas sus
connotaciones. Estos nombres tendrían por tanto en común la idea de hombre que se hace
acreedor al reconocimiento de los demás y a la gloria, por cultivar las virtudes que
hacen del lobo un animal temible para sus enemigos, pero profundamente fiel con los suyos,
capaz de mantener y respetar la jerarquía; de trabajar en equipo; de distribuir con
equidad y de partirse el alma por defender a los miembros de su manada. La forma contracta
Raúl está documentada desde el siglo X. En los países de habla hispana ha desplazado
recientemente casi del todo a la forma de Rodolfo, que tuvo desde el tiempo de los
visigodos hasta el pasado siglo, una regular expansión.
San Raúl es un monje cisterciense de origen inglés del
que sabemos que en 1131 fundó el monasterio de Vaucelles (cerca de Cambrai, Francia). Fue
discípulo de san Bernardo de Claraval, el gran reformador de la vida monástica, por lo
que puso su monasterio bajo las nuevas reglas, contribuyendo a la regeneración de la vida
eclesiástica. Su rectitud y su austeridad le valieron ser elevado al honor de los
altares. Los que llevan el nombre de Raúl celebran su onomástica el 30 de
diciembre, día en que la Iglesia conmemora a este santo.
Se conoce con el nombre de Raúl, entre los numerosos
Rodolfos que lucharon en la configuración política de Europa, a Rodolfo de Borgoña
(muerto en Auxerre en 936). Fue rey de Francia cuando la corona era más bien honorífica
(al rey, como los caballeros de la Tabla Redonda, lo consideraban primus inter pares =
el primero entre iguales). Fue coronado Raúl de Borgoña en 923, después de la batalla
de Soissons, en la que pereció Roberto, justo después de su consagración como rey en
Reims, precisamente gracias a la influencia del hijo de éste, que no quiso participar en
las guerras en que estaban enzardados los grandes vasallos por romper sus lazos de
vasallaje. En plena efervescencia feudal, la autoridad del rey era duramente contestada.
Formó Raúl una coalición con sus vasallos más poderosos para luchar contra los
normandos, que estaban castigando duramente los señoríos de Francia. Confiaba que
contribuiría a cohesionarlos la lucha de todos por una causa común. Pero le traicionó
el duque de Francia, que se había aliado con Rollón, jefe de los normandos. Fue vencido
y herido Raúl cerca de Arras y su ejército dispersado. Tuvo que pagar muy cara la paz.
Existe en Oceanía, en el pequeño archipiélago de Kermadec,
dependiente de Nueva Zelanda, una isla llamada Raúl (y también Sunday). Tiene unos 40
km2 de superficie y es la mayor del grupo. Es prácticamente toda ella un volcán cubierto
de vegetación (524m de altura) en cuyo centro se abre un ancho cráter. Hay otro cráter
que forma un lago, humeante con frecuencia. Las costas son abruptas y en ellas se abren
pequeñas calas. Todo un hallazgo, que junto con la historia del rey Raúl y el
significado del nombre, lo hacen de muy buen llevar. ¡Felicidades!