SECUNDARIO
Empezando por el principio hay que decir que este adjetivo se
formó en latín con un significado muy definido, que es el de "segunda clase",
"segunda categoría", que seguimos manteniendo hoy, entiendo que como valor
primario, generador de los demás valores. Para designar simplemente al que viene detrás,
disponían de secundus que es nuestro "segundo", y para destacarlo
además de como adjetivo numeral ordinal, como adjetivo calificativo, tenían secundanus
(la traducción hubiese sido "secundano"). Se usó especialmente en plural
para denominar a los soldados de la segunda legión. De hecho la equidistancia que
guardaba entre secundus y secundarius, dio lugar a que se usase con
cualquiera de los dos valores, con lo que acabó sobrando y cayendo en desuso. Secundarium
triticum era el trigo de segunda; secundarius panis, el pan de segunda clase
(el que hacían en casa). En español le añadimos innecesariamente a secundario el
valor de "segundo", que en latín no le correspondía, con lo que introdujimos
el equívoco. Más nos hubiese valido quedarnos con "secundano" para evitar los
equívocos a que da lugar la duplicidad de significado de secundario.
Yendo más atrás, secundus (el adjetivo ordinal
del que deriva secundario) es un derivado del verbo sequor, sequi, secutus sum. Su
forma es la de gerundio y su significado literal es por tanto "el que tiene que
seguir", el que forzosamente va detrás. Y se da la paradoja de que mientras secundus
desarrolló, como derivado del significado de seguir que le es propio, otros especialmente
positivos, como los de "favorable" o "propicio", especialmente a
través del verbo secundo, secundare, secundatum (secundis ávibus = siendo
las aves propicias =contando con pájaros de buen agüero o augurio; secundíssima
proelia = favorabilísimos combates), el adjetivo secundarius en cambio
se especializó en los aspectos más negativos de secundus. Se arriesga por
tanto quien usa el adjetivo "secundario", a que aquello que denomina quede
contaminado del valor negativo que prioritariamente le corresponde. Y agotando el campo
léxico hay que decir que se llama secundinas, así en plural, a la placenta y membranas
que envuelven el feto, porque son como un "segundo" parto, son lo que sigue al
parto; y que la preposición "según" la hemos obtenido del latín secundum (adverbio
y preposición), en que se mantiene claramente la idea de "seguir": una
traducción rigurosamente literal que reflejaría su origen podría ser
"siguiendo" (obsérvese que en la mayoría de casos sustituye bien a
"según" sin alterar sustancialmente su significado).
Al añadirle, pues, el adjetivo de "secundaria" a una
determinada enseñanza (y más aún si le acompaña también el adjetivo de
"obligatoria", cuya compatibilidad con el término "enseñanza" es
bajísima, por no decir nula); al asignarle, digo, el adjetivo "secundaria" a la
enseñanza que se imparte en el tramo de edad comprendido entre los 12 y los 16 años,
cuesta mucho vencer la tentación de interpretar que en el conjunto de misiones que se le
hace cumplir a la escuela en ese tramo, el de la enseñanza es totalmente secundario: si
no se enseña nada, tampoco pasa nada.