Florens, florentis,
participio presente de floreo, florere, que traducimos como "el que está en
flor", "el que florece" o "floreciendo" es el origen común de
Florencios y Florencias, Florentinos y Florentinas. Evocación todos ellos del mejor
momento de nuestra vida y del mejor modo de vivirla, siempre en flor; como la naturaleza
en su momento más esplendoroso. Pero llevando la viveza y la alegría de las flores en el
nombre, como formando parte de una nueva naturaleza, siempre alegre, siempre primaveral.
Florentino tiene la cualidad léxica de ser al mismo tiempo gentilicio de Florencio (hijo
de Florencio, de la familia de los Florencios), y también gentilicio de Florencia, la
bella ciudad italiana. En cualquier caso es un nombre agradecido. Se mire por donde se
mire, rebosa gracia y belleza. Actualmente se ha despertado el interés por la
recuperación de nombres que fueron arrinconados porque dejaron de estar de moda, a pesar
de su belleza y sonoridad. Hoy el nombre de Florentino suena muy elegante. Con él suena
sobre todo, e inevitablemente, Florencia. Arte, belleza e historia a raudales.
San Florentino (en Francia Florentín) lo
celebra la Iglesia nada menos que ocho veces, en la conmemoración de otros tantos santos
de este nombre que figuran en el santoral romano. San Florentín, primer obispo de Arlés
murió el 553; su fiesta se celebra el 12 de Abril. La de san Florentín obispo de Orange
que vivió la segunda mitad del siglo V, el 17 de octubre. El 15 de enero es San
Florentino príncipe de Escocia; el 14 de febrero, san Florentino mártir; el 6 de abril
se celebra otro san Florentino mártir (en Sirmio de Panonia); el 31 de agosto tenemos a
san Florentino de Ancira (Galacia, en Asia Menor), que sufrió martirio con otros trece
mártires, ocho varones y cinco mujeres. El 27 de septiembre otro san Florentino obispo y
mártir; y el 24 de octubre, san Florentino de Irlanda (mediados del siglo X).
Otros Florentinos ilustres fueron artistas, como si
el nombre hubiera sido parte en su predestinación: Miguel Florentino, cuyo apellido fue
ya en él probablemente un apodo, era italiano, escultor. Se desconocen las fechas de su
nacimiento y muerte, pero se sabe que ésta tuvo lugar después de 1525, probablemente en
Sevilla. Vino a esta ciudad hacia el 1500 a realizar algunas obras que le encargó el
cabildo de la catedral. Esculpió las estatuas de san Pedro y san Pablo para la
puerta del perdón; el bajorrelieve que representa a Jesús arrojando del templo a los
mercaderes, sobre la misma puerta, y algunas esculturas en barro cocido, de tamaño
natural, que decoran el exterior de la capilla grande. Pero su obra más eximia es sin
duda el sepulcro del cardenal Diego Hurtado de Mendoza, en la capilla de Nuestra Señora
la Antigua, en la misma catedral. Construido en forma de arcada abierta y sobre un zócalo
de casi dos metros de altura. Está compuesto por la urna y sobre ella la estatua yacente
del prelado. Cuatro bajorrelieves decoran el fondo de la arcada, y dos el zócalo. Toda la
composición es muy bella, de estilo renacimiento. También su hijo Antonio trabajó en
Sevilla como arquitecto, pintor y escultor. Una de sus mejores obras es el monumento de
Semana Santa que aún se conserva. El alma de artista parece inseparable del nombre de
Florentino. ¡Felicidades!