VETERANO
Veteranía, inveterado,
vetusto
Del latín veteranus, que a su vez procede de
vetus-véteris. Hay que descartar de este grupo y de esta procedencia la palabra veterinario,
que en principio parece que pertenece a él, pero no es así. La contracción de vehiterinus
a veterinus, adjetivo que se aplica a las bestias de carga (de vehículo), con el
oficio correspondiente de vehiterinarius, que por lo complicado que resulta, nunca
se llegó a llamar así, es el que ha dado lugar a que la palabra veterinario se tienda a
asociarla con el concepto de "animal viejo". No obstante se sigue defendiendo
esta última etimología.
Choca frontalmente con nuestra cultura el valor
positivo y elogioso que tienen en latín las palabras que se usan para denominar a los
viejos. Además de senado y señor (de senior = muy viejo) por la
raíz senex, tenemos por la raíz vetus-véteris, que sigue
significando "viejo" sin más adornos, el concepto y la realidad del veterano,
que sigue teniendo plena vigencia y que mantiene su valor elogioso.
Los veteranos en Roma eran toda una
institución. De hecho, el de soldado fue el primer oficio que gozó de pensión de
jubilación. A la condición de veterano iban ligados privilegios tales como la
distribución de tierras y la exención de impuestos. Los veteranos se llamaban también emériti.
Llevaban con orgullo su condición de veteranos, y cuando fundaban una ciudad anteponían
a su nombre el de Emérita, Es el caso, por ejemplo, de Emérita Augusta.
En latín existe también la palabra veteranum,
con la que se denomina la cueva, la bodega o la despensa destinada a guardar los productos
que mejoran con el tiempo, y que por tanto se quieren hacer añejas. Si hubiese que
buscarles un nombre latino a las cavas, habría que llamarlas "Veteranum"
en singular (la cava) y "Veterana" en plural. Y al vino de cava,
inevitablemente "Veteranum", adjetivo cuyo sustantivo tácito sería
"Vinum".