Saluda, que algo queda. Procura que tu saludo matinal sea tu primera obra buena. Que quien recibe tu saludo perciba que efectivamente te alegrará que tenga un buen día.

Si empiezas así el día, si siembras alegría y buen ánimo de esta manera, las leyes de la probabilidad ordenan que también a ti te alcance el bien que esparces.

Si a la hora de entablar relación con los de tu entorno, andas buscando alguna idea amable, algún tema con gancho, asómate a EL ALMANAQUE. Seguro que te ayudará.

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