ONOMÁSTICA

 

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21 de NOVIEMBRE

Del latín cellere-celsus, que significa elevar, levantar, ensalzar, y que tiene como derivados excelente (participio presente de cellere) y excelso (participio perfecto pasivo del mismo verbo), nació como sobrenombre para convertirse bien pronto en nombre propio. A la vista está y no precisa de mayor ponderación el carácter encomiástico de este nombre. Los padres que ponen este nombre a su hijo sabedores de su significado, expresan con él su empeño y su confianza en que el niño, que para ellos ya es algo elevado, extraordinario, lo sea también para los demás.

El primer San Celso que recoge el Santoral romano es obispo de Tréveris en la primera mitad del siglo II. Otros seis santos aparecen con este mismo nombre, el más singular de los cuales es San Celso mártir, nacido en Milán en tiempos de Nerón. Su madre, siendo él todavía niño, se lo confió para que lo educase en la fe a San Nazario, que a la sazón predicaba el Evangelio cerca de Niza, en la Galia Cisalpina. Se recorrieron, pues, Europa dedicados a su cristianización. Y les ocurrió en la ciudad de Tréveris, que se negaron a sacrificar a los ídolos, y fueron condenados por ello a ser arrojados al Mosela para allí morir ahogados. Pero consiguieron salvarse y se trasladaron a Milán, donde la persecución a los cristianos era muy activa, por lo que los prendieron y los decapitaron.

Entre los grandes personajes que llevaron el nombre de Celso, está el filósofo griego que escribió el "Discurso Veraz", en el que combate la emergente doctrina cristiana, oponiéndola al judaísmo y a la religión del Estado. Es una obra de sumo interés, pues en ella se recoge vívidamente el estado de opinión de la sociedad de su tiempo (siglo III).

Es de destacar también, por su contribución a la medicina, Aulio Cornelio Celso, llamado "El Cicerón de la Medicina" y "El Hipócrates Latino". Vivió durante el reinado de Augusto. Escribió el tratado "De re médica" , del que se han hecho decenas de ediciones y muchos libros más, entre los que destacan uno dedicado a la fiebre, otro a los baños y un tercero a la medicina entonces denominada antigua. Su obra constituye la más rica fuente de documentación de la medicina romana.

Los que llevan el nombre de Celso pueden estar contentos y celebrar orgullosos su onomástica, porque tienen un nombre con fuerza, con belleza y con solera. ¡Felicidades!

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